¡Bésame,
maldita sea! Le suplico, pero no puedo moverme. Un extraño y
desconocido deseo me paraliza. Estoy totalmente cautivada. Observo
fascinada la boca de Niall Horan, y el me observa a mi con una mirada
velada, con ojos cada vez mas impenetrables. Respira más deprisa de
lo normal, y yo he dejado de respirar. Estoy en sus brazos. Bésame,
por favor. Cierra los ojos, respira muy hondo y mueve ligeramente la
cabeza, como si respondiera silenciosamente a mi petición. Cuando
vuelve a abrirlos, ha recuperado la determinación, ha tomado una
ferra decisión
-
_____(tn) deberías mantenerte alejada de mi. No soy un hombre para
ti – Susurra
¿Qué?
¿A qué viene esto? Se supone que soy yo la que debería decidirlo.
Frunzo el ceño y muevo la cabeza en señal de negación.
-
Respira, ______(tn), respira. Voy a soltarte y a dejarte marchar -
Me dice en voz baja
Y
me aparta suavemente.
Me
ha subido la adrenalina por todo el cuerpo, por el ciclista que casi
me atropella o por la embriagadora proximidad de Niall, y me siento
paralizada y débil. ¡NO! Grita mi mente mientras el se aparta
dejándome desamparada. Apoya las manos en mis hombros, a cierta
distancia, y observa atentamente mi reacción. Y lo único que puedo
pensar es que quería que me besara, que era obvio, pero no lo ha
hecho. No me desea. La verdad es que no me desea. He fastidiado
soberanamente la cita.
-
Quiero decirte una cosa - Le digo tras recuperar la voz - :Gracias -
Musito hundida en la humillación.
¿Cómo
he podido malinterpretar hasta tal punto la situación entre
nosotros? Tengo que apartarme de el.
-
¿Por qué?
Frunzo
el ceño. No ha retirado las manos de mis hombros.
-
Por salvarme - Susurro.
-
Ese gilipoyas iba contra dirección. Me alegro de haber estado aqui.
Me dan escalofríos solo de pensar lo que podría haberte pasado.
¿Quieres venir al hotel y sentarte un rato?
Me
suelta y baja las manos. Estoy frente a el y me siento como una
tonta.
Intento
aclararme las ideas. Solo quiero marcharme. Todas mis vagas e
incoherentes esperanzas se han frustrado. No me desea. ¿En qué
estaba pensando? Me riño a mi misma ¿Que iba a interesarle de ti a
Niall Horan? Se burla la voz de mi conciencia.
Me
rodeo con los brazos, me giro hacia la carretera y veo aliviada que
en el semáforo ha aparecido el hombrecillo verde. Cruzo rápidamente,
consciente de que Horan me sigue. Frente al hotel, vuelvo un instante
la cara hacia el, pero no puedo mirarlo a los ojos.
-
Gracias por el té y por la sesión de fotos - Murmuro
-
______(tn)... Yo...
Se
calla. Su tono angustiado me llama la atención, de modo que lo miro
involuntariamente. Se pasa la mano por el pelo con mirada desolada.
Parece destrozado, frustrado y con expresión alterada. Su prudente
control ha desaparecido.
¿Qué, Niall? - Le pregunto bruscamente al ver que no dice nada.
Quiero
marcharme. Necesito llevarme mi frágil orgullo herido y mimarlo para
que se cure.
-
Buena suerte con los exámenes – Murmura
¿Cómo?
¿Por eso parece tan desolado? ¿Es esta su fantástica despedida?
¿Desearme suerte en los exámenes?
-
Gracias - Le contesto si disimular el sarcasmo - Adiós, señor
Horan.
Doy
media vuelta, me sorprende un poco no tropezar y sin volver a
dirigirle la mirada, desaparezco por la acera en dirección al
parking subterráneo.
Ya
en el oscuro y frío cemento del aparcamiento, bajo su débil luz de
fluorescente, me apoyo en la pared y me cubro la cara con las manos.
¿En qué estaba pensando? No puedo evitar que se me llenen los ojos
de lagrimas. ¿Por qué lloro? Me dejo caer al suelo, enfadada
conmigo misma por esta absurda reacción. Levanto las rodillas y las
rodeo con mis brazos. Quiero hacerme lo mas pequeña posible. Quizá
este disparatado dolor sea menor cuanto más pequeña me haga. Apoyo
la cabeza en las rodillas y dejo que las irracionales lágrimas
fluyan sin freno. Estoy llorando la perdida de algo que nunca he
tenido. Que ridículo. Lamentando la perdida de algo que nunca ha
existido... Mis esperanzas frustradas, mis sueños frustrados y mis
expectativas destrozadas.
Nunca
me habían rechazado. Bueno, siempre era una de las ultimas a las que
elegían para jugar al baloncesto o al voleibol, pero eso lo
entendía. Correr y hacer algo mas a la vez, como botar o lanzar la
pelota, no es lo mío. Soy una autentica negada para cualquier
deporte.
Pero
en el plano sentimental, nunca me he expuesto. Toda mi vida he sido
muy insegura. Soy demasiado pálida, demasiado delgada, demasiado
desaliñada, torpe y tantos otros defectos mas, así que siempre he
sido yo la que ha rechazado a cualquier posible admirador. En clase
de química hubo un tipo al que le gustaba, pero nadie había
despertado mi interés... Nadie excepto el maldito Niall Horan. Quizá
debería ser más agradable con gente como Paul Clayton y José
Rodriguez, aunque estoy segura de que ninguno de ellos ha acabado
llorando solo en la oscuridad. Quizá solo necesite pegarme una buena
llantera.
¡Basta!
¡Basta ya! Me grita metafóricamente la voz de mi conciencia, con
los brazos cruzados, apoyada en una puerta y dando golpecitos en el
suelo con la otra. Metete en el coche, vete a casa y ponte a
estudiar. Olvidalo... ¡Ahora mismo! y deja ya de auto-compadecerte,
de castigarte y toda esta mierda.
Respiro
hondo varias veces y me levanto. Animo, Steele. Me dirijo al coche de
Kate secándome las lagrimas. No volveré a pensar en el. Anotare
este incidente en la lista de las experiencias de la vida y me
centrare en los exámenes.
Cuando
llego, Kate esta sentada a la mesa del comedor con el portátil. La
sonrisa con la que me recibe se desvanece en cuanto me ve.
-
____(tn) ¿Qué pasa?
Oh,
no... La santa inquisidora Katherine Kavanagh. Muevo la cabeza como
hace ella cuando quiere dar a entender que no esta para historias,
pero no sirve de nada.
-
Has llorado.
A
veces tiene un don especial para decir lo que es obvio.
-
¿Qué te ha hecho ese hijo de puta? - Gruñe con una cara que da
miedo.
-
Nada, Kate
En
realidad, ese es el problema. Al pensarlo, sonrío con ironía
-
¿Y por qué has llorado? Tu nunca lloras - Me dice en tono mas
suave.
Se
levanta. Sus ojos verdes me miran preocupados. Me abraza. Tengo que
decir lo que sea para quitármela de encima.
-
Casi me atropella un ciclista
Es
lo mejor que se me ocurre decirle para que por un momento se olvide
de Horan.
-
Dios mio, ____(tn).... ¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño?
Se
aparta un poco y me echa un rápido vistazo para comprobar si esta
todo en orden.
-
No. Niall me ha salvado – Susurro - Pero me he pegado un susto de
muerte.
-
No me extraña. ¿Que tal el café? Se que odias el café.
-
He tomado un te. Ha ido bien. Nada que comentar, la verdad. No se por
qué me lo ha pedido.
-
Le gustas, _____(tn) - Me dice mientras me suelta.
-
Ya no. No voy a volver a verlo
Si,
consigo que suene como si no me importara.
-
¿Cómo?
Maldita
sea. Está intrigada. Me meto en la cocina para que no pueda verme la
cara.
-
Si... No tiene demasiado que ver conmigo, Kate - Le digo lo mas
fríamente que puedo
-
¿Qué quieres decir?
-
Kate, es obvio
Me
vuelvo y me coloco frente a ella, que esta de pie en la puerta de la
cocina.
-
Para mi no - Me dice-. Vale, tiene mas dinero que tu, pero tiene mas
dinero que casi todo el mundo en este país.
-
Kate, es...
Me
encojo de hombros.
-
¡____(tn), por favor! ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Eres
una cría - Me interrumpe
Oh,
no. Ya estamos otra vez con ese rollo.
-
Kate, por favor, tengo que estudiar -La corto
Pone
mala cara.
-¿Quieres
ver el articulo? Está acabado. José ha echo algunas fotos
buenísimas.
¿Tengo
que ver al guapo de Niall Horan, quién no siente el menor interés
por mi?
- Claro.
Me
saco una sonrisa de la manga y me acerco al portátil. Y ahí está,
mirándome en blanco y negro, mirándome y encontrándome indigna de
su interés.
Finjo
leer el articulo, pero no aparto los ojos de su firme mirada
esmeralda. Busco en la foto alguna pista de por que no es un hombre
para mi, como me ha dicho. Y de repente me parece obvio. Es demasiado
guapo. Somos polos opuestos, y de dos mundos muy diferentes. Me veo a
mi misma como a Ícaro cuando se acerca demasiado al sol, se quema y
se estrella. Tiene razón. No es un hombre para mi. Es lo que ha
querido decirme, y eso hace más fácil aceptar su rechazo...
Bueno,
casi. Podré soportarlo. Lo entiendo.
-
Muy bueno, Kate - Logro decirle - Me voy a estudiar.
Me
propongo no volver a pensar en el de momento. Abro los apuntes y
empiezo a leer.
Solo
cuando estoy en la cama, intentando dormir, permito que mis
pensamientos se trasladen a mi extraña mañana. No dejo de pensar en
eso de que no tiene novias, y me enfado por no haber tenido en cuenta
esa información antes de estar entre sus brazos suplicándole
mentalmente con todos los poros de mi piel que me besara. Lo había
dicho. No me quería como novia. Me tumbo de lado. Me pregunto si
quizá no tiene relaciones sexuales. Cierro los ojos y empiezo a
quedarme dormida. Quizá este reservándose. Bueno, no para ti. La
adormilada voz de mi conciencia me da un ultimo golpe antes de
sumergirse en mis sueños.
Y
esa noche sueño con ojos azules y dibujos de hojas en la espuma de
la leche, y corro por lugares apenas iluminados por una luz
fantasmagórica, y no se si corro en dirección a algo o huyendo de
algo... No queda claro.
Suelto
el bolígrafo. Se acabo. He terminado mi último examen. Sonrío de
oreja a oreja. Probablemente sea la primera vez que sonrío en toda
la semana. Es viernes, y esta noche lo celebraremos. Lo celebraremos
por todo lo alto. Quizá hasta me emborrache. Nunca me he
emborrachado. Miro a Kate, que esta en el otro extremo de la clase,
todavía escribiendo como una loca. Faltan cinco minutos para el
final. Esto es todo. Se acabo mi carrera académica. Ya no tendré
que volver a sentarme en filas de alumnos nerviosos. En mi mente doy
graciosas volteretas, aunque se de sobra que mis volteretas solo
pueden ser graciosas en mi mente. Kate deja de escribir y suelta el
bolígrafo. Me mira también con una sonrisa de oreja a oreja.
De
camino a casa, en su Mercedes, nos negamos a hablar del examen. Kate
esta mucho mas preocupada por lo que va a ponerse esta noche. Yo
intento encontrar las llaves en el bolso.
-
_____(tn), hay un paquete para ti
Kate
esta en las escaleras, frente a la puerta de la calle, con un paquete
envuelto en papel de embalar. Que raro. No recuerdo haber encargado
nada en Amazon. Kate me da el paquete y coge mis llaves para abrir la
puerta. El paquete esta dirigido a la señorita _____(tn) Steele. No
lleva remitente. Quizá sea de mi madre o de Ray
-
Seguramente sera de mis padres
-
¡Ábrelo!-exclama Kate nerviosa
Entra
en la cocina para ir a buscar el champán con el que vamos a celebrar
que hemos terminado los exámenes.
Abro
el paquete y encuentro un estuche de piel que contiene tres viejos
libros, aparentemente idénticos, con cubiertas de tela, en perfecto
estado, y una tarjeta de color blanco. En una cara, en tinta negra y
una bonita caligrafía, se lee:
¿Por
qué no me dijiste que era peligroso? ¿Por qué
no
me lo advertiste?
Las
mujeres saben de lo que tienen que protegerse,
porque
leen novelas que les cuentan como hacerlo...
Reconozco
la cita de Tess. Me sorprende la casualidad de que hace un momento
haya pasado tres horas escribiendo sobre las novelas de Thomas Hardy
en mi examen final. Quizá no sea casualidad... Quizá sea
deliberado. Miro los libros con atención. Tres volúmenes de Tess,
la de los d´Urberville. Abro
la cubierta de uno.
En
la primera pagina, en una tipografia antigua, leo:
London:
Jack R.Osgood, Mclloaine and Co., 1891.
¡Son
primeras ediciones! Deben de valer una fortuna. E inmediatamente se
quien me las ha mandado. Kate observa los libros por encima de mi
hombro. Coge la tarjeta
-
Primeras ediciones - Susurro
-
No... -Dice abriendo los ojos incrédula - ¿Horan?
Asiento.
-
No se me ocurre nadie mas.
-
¿Qué quiere decir la tarjeta?
-
No tengo ni idea. Creo que es una advertencia... La verdad es que
sigue previniéndome. No tengo ni idea de por qué. No es que me haya
dedicado a tirarle la puerta abajo precisamente - Digo frunciendo el
ceño
-
Se que no quieres hablar de el, _____(tn). Pero no hay duda de que
le interesas, te advierta o no.
No
me he permitido pensar demasiado en Niall Horan en la ultima semana.
Bueno... Sus ojos azules siguen invadiendo mis sueños, y se que
tardaré una eternidad en eliminar de mi cerebro la sensación de sus
brazos rodeándome y su maravilloso olor. ¿Por qué me ha mandado
estos libros? Me dijo que yo no era para el.
-
He encontrado una primera edición de Tess en venta, en Nueva York,
por catorce mil dolares, pero los tuyos están en mucho mejor estado.
Deben de haber costado más.- Me dice Kate consultando a su buen
amigo Google.
-
La cita... Tess se lo dice a su madre después de lo que le hace Alec
d´Urberville.
-
Lo se - Me contesta Kate, pensativa - ¿Qué intenta decir?
-
Ni lo se ni me importa. No puedo aceptarlos. Se los devolveré con
otra cita tan desconcertante como esta de alguna parte confusa del
libro.
-
¿El pasaje en el que Angel Clare la manda a la mierda? - Me pregunta
Kate muy seria
-
Si, ese - Le contesto riéndome
Quiero
a Kate. Es leal y me apoya. Envuelvo los libros y los dejo en la mesa
del comedor. Kate me ofrece una copa de champán.
-
Por el fin de los exámenes y nuestra nueva vida en Seattle - Dice
con una sonrisa
-
Por el fin de los exámenes, nuestra nueva vida en Seattle y por que
todo nos vaya bien.
Chocamos
las copas y bebemos.
El
bar es ruidoso y esta lleno de gente, de futuros licenciados que han
salido a pillar una buena cogorza. José ha venido con nosotras. No
se graduara hasta el año que viene, pero le apetecía salir. Nos
trae una jarra de margaritas después del champan.
-
¿y ahora que, _____(tn)? - Me grita José
-
Kate y yo nos vamos a vivir a Seattle. Los padres de Kate le han
comprado un piso.
-
Dios mio, como viven algunos... Pero volveréis para mi exposición,
¿no?
-
Por supuesto, José. No me la perdería por nada del mundo - Le
contesto sonriendo.
Me
pasa el brazo por la cintura y me acerca a el.
-
Es muy importante para mi que vengas, _______(tn) - Me susurra al
oído - ¿Otro margarita?
-
José Luis Rodríguez... ¿Estás intentando emborracharme? Porque
creo que lo estás consiguiendo - Le digo riéndome - Creo que mejor
me tomo una cerveza. Voy a buscar una jarra para todos.
-
¡Más bebida,______(tn)!-grita Kate
Kate
es fuerte como un toro. Ha pasado el brazo por los hombros de Levi,
un compañero de clase de ingles y su fotógrafo habitual en la
revista de la facultad, que ha dejado de hacer fotos de los borrachos
que lo rodean. Solo tiene ojos para Kate, que se ha puesto un top
minúsculo, vaqueros ajustados y tacones altos. Lleva el pelo
recogido, con unos mechones rizados que le caen con gracia alrededor
de la cara. Esta despampanante, como siempre. Yo soy mas bien de
Converse y camisetas, pero me he puesto los vaqueros que mas me
favorecen. Me aparto de José y me levanto de nuestra mesa.
Uf,
me da vueltas la cabeza.
Tengo
que agarrarme al respaldo de la silla. Los cócteles con tequila no
son una buena idea.
Me
dirijo a la barra y decido que debería ir al baño ahora que todavía
me mantengo en pie. Bien pensado,______(tn). Me abro camino entre el
gentío tambaleándome. Por supuesto hay cola, pero al menos el
pasillo esta tranquilo y fresco. Saco el móvil para pasar el rato
mientras espero. A ver... ¿cuál ha sido mi ultima llamada? ¿A
José? Antes hay un numero que no se de quien es. Ah, si. Horan.
Creo
que es su numero. Me río. No tengo ni idea de la hora que es. Quizá
lo despierte. Quizá pueda explicarme por que me ha mandado esos
libros y el críptico mensaje. Si quiere que me mantenga alejada de
el, debería dejarme en paz. Reprimo una sonrisa de borracha y pulso
el botón de llamar. Contesta a la segunda señal.
-
¿_______(tn)?
Le
ha sorprendido que lo llamara. Bueno, la verdad es que a mi me
sorprende estar llamándolo. A continuación, mi ofuscado cerebro se
pregunta como sabe que soy yo.
-
¿Por qué me has mandado esos libros? - Le pregunto arrastrando las
palabras.
-
_____(tn) ¿estás bien? Tienes una voz rara - Me dice en tono muy
preocupado.
-
La rara no soy yo, sino tu - Le digo animada por el alcohol.
-
_____(tn) ¿has bebido?
-
¿A ti qué te importa?
-
Tengo... Curiosidad. ¿Dónde estás?
-
En un bar
-
¿En qué bar? - Me pregunta nervioso
-
Un bar de Portland
-
¿Cómo vas a volver a casa?
-
Ya me las apañaré
La
conversación no esta yendo como esperaba.
-
¿En qué bar estás?
-
¿Por qué me has mandado esos libros, Niall?
-
______(tn) ¿donde estás? Dímelo ahora mismo.
Su
tono es tan... tan autoritario... El controlador obsesivo de siempre.
Lo imagino como a un director de cine de los viejos tiempos, con
pantalones de montar, un megáfono pasado de moda y una fusta. La
imagen me provoca una carcajada.
-
Eres tan... Dominante - Le digo riéndome
-
_____(tn), contestame: ¿dónde cojones estás?
Harry
Styles diciendo palabrotas. Vuelvo a reírme.
-
En Portland... Bastante lejos de Seattle
-
¿Donde exactamente?
-
Buenas noches, Niall.
-
¡_____(tn)!
Cuelgo.
Vaya, no me ha dicho nada de los libros. Frunzo el ceño. Misión no
cumplida. Estoy bastante borracha, la verdad. La cabeza me da vueltas
mientras avanzo en la cola. Bueno, el objetivo era emborracharse, y
lo he conseguido. Ya veo lo que es... Me temo que no merece la pena
repetirlo. La cola ha avanzado y ya me toca. Observo embobada el
póster de la puerta del cuarto de baño, que ensalza las virtudes
del sexo seguro. Maldita sea, ¿acabo de llamar a Niall Horan?
Mierda. Me suena el teléfono, pego un salto y grito del susto.
-
Hola - Digo en voz baja
No
había previsto que me llamara
-
Voy a buscarte - Me dice.
Y
cuelga. Solo Niall Horan podría hablar con tanta tranquilidad y
parecer tan amenazador a la vez.
Maldita
sea. Me subo los vaqueros. El corazón me late a toda prisa. ¿Viene
a buscarme? Oh, no. Voy a vomitar... No... Estoy bien. Espera. Me
estoy montando una película. No le he dicho donde estaba. No puede
encontrarme. Ademas, tardaría horas en llegar desde Seattle, y para
entonces haría mucho que nos habríamos marchado. Me lavo las manos
y me miro en el espejo. Estoy roja y ligeramente desenfocada. Uf...
Tequila
Espero
una eternidad en la barra, hasta que me dan una jarra grande de
cerveza, y por fin vuelvo a la mesa.
-
Has tardado un siglo - Me riñe Kate - ¿Dónde estabas?
-
Haciendo cola para el baño
José
y Levi discuten acaloradamente sobre el equipo de béisbol de nuestra
ciudad. José interrumpe su diatriba para servirnos cerveza, y doy un
trago largo.
-
Kate, creo que saldré un momento a tomar el aire
-
_____(tn), no aguantas nada...
-
Solo cinco minutos
Vuelvo
abrirme camino entre el gentío. Empiezo a sentir nauseas, la cabeza
me da vueltas y me siento inestable. Más inestable de lo habitual.
Mientras
bebo al aire libre, en la zona de aparcamiento, soy consciente de lo
borracha que estoy. No veo bien. La verdad es que lo veo todo doble,
como en las viejas reposiciones de los dibujos animados de Tom y
Jerry. Creo que voy a vomitar. ¿Cómo he podido acabar así?
-
______(tn) ¿estás bien?
José
ha salido del bar y se ha acercado a mi.
-
Creo que he bebido un poco mas de la cuenta - Le contesto sonriendo
-
Yo también - Murmura. Sus ojos oscuros me miran fijamente - ¿Te
echo una mano? - Me pregunta avanzando hasta mi y rodeándome con
sus brazos.
-
José, estoy bien. No pasa nada.
Intento
apartarlo sin demasiada energía
-
_____(tn), por favor - Me susurra
Me
agarra y me acerca a el.
-
José. ¿qué estás haciendo?
-
Sabes que me gustas, _____(tn). Por favor
Con
una mano me mantiene pegada a el y con la otra me agarra la barbilla
y me levanta la cara. ¡Va a besarme...!
-
No, José, para... No
Lo
empujo, pero es todo músculos, así que no consigo moverlo. Me ha
metido la mano por el pelo y me sujeta la cabeza para que no la
mueva.
-
Por favor, _____(tn), cariño - Me susurra con los labios muy cerca
de los míos.
Respira
entrecortadamente y su aliento es demasiado dulzón.
Huele
a margarita y a cerveza. Empieza a recorrerme la mandíbula con los
labios, acercándose a la comisura de mi boca. Estoy muy nerviosa,
borracha y fuera de control. Me siento agobiada.
-
José, no - Le suplico
No
quiero. Eres mi amigo y creo que voy a vomitar.
-
Creo que la señorita ha dicho que no - Dice una voz tranquila en la
oscuridad
¡Dios
mío! Niall Horan. Esta aquí. ¿Cómo? José me suelta.
-
Horan - Dice José lacónicamente
Miro
angustiada a Niall, que observa furioso a José. Mierda. Siento una
arcada y me inclino hacia delante. Mi cuerpo no puede seguir
tolerando el alcohol y vomito en el suelo aparatosamente
-
¡Uf, Dios mio,_____(tn)!
José
se aparta de un salto con asco. Horan me sujeta el pelo, me lo aparta
de la cara y me lleva con cuidado hacia un parterre al fondo del
aparcamiento. Observo agradecida que esta mas o menos oscuro.
-
Si vas a volver a vomitar, hazlo aquí. Yo te sostengo.
Ha
pasado un brazo por encima de mis hombros y con la otra mano me
sujeta el pelo, como si quisiera hacerme una coleta, para que no se
me vaya a la cara. Intento apartarlo torpemente, pero vuelvo a
vomitar... Y otra vez. Oh, mierda... ¿Cuánto va a durar esto?
Aunque tengo el estomago vacío y no sale nada, espantosas arcadas me
sacuden el cuerpo. Me prometo a mi misma que jamas volveré a beber.
Es demasiado vergonzoso para explicarlo. Por fin dejo de sentir
arcadas.
He
apoyado las manos en el parterre, pero apenas me sostienen. Vomitar
tanto es agotador. Horan me suelta y me ofrece un pañuelo. Solo el
podría tener un pañuelo de lino recién lavado con sus iniciales
bordadas. HTS. No sabia que todavía podían comprarse estas cosas.
Por un instante, mientras me limpio la boca, me pregunto a que
responde la T. No me atrevo a mirarlo. Estoy muerta de vergüenza. Me
doy asco. Quiero que las azaleas del parterre me engullan y
desaparecer de aquí.
José
sigue merodeando junto a la puerta del bar, mirándonos.
Me
lamento y apoyo la cabeza en las manos. Debe de ser el peor momento
de mi vida. La cabeza sigue dándome vueltas mientras intento
recordar un momento peor, y solo se me ocurre el del rechazo de
Niall, pero este es cincuenta veces mas humillante.
Me
arriesgo a lanzarle una rápida mirada. Me observa fijamente con
semblante sereno, inexpresivo. Me giro y miro a José, que también
parece bastante avergonzado e intimidado por Horan, como yo. Lo
fulmino con la mirada. Se me ocurren unas cuantas palabras para
calificar a mi supuesto amigo, pero no puedo decirlas delante del
empresario Niall Horan. ______(tn) ¿a quién pretendes engañar?
Acaba de verte vomitando en el suelo y en la flora local. Tu conducta
poco refinada ha sido más que evidente.
-
Bueno... Nos vemos dentro - Masculla José
Pero
no le hacemos caso, así que vuelve a entrar en el bar. Estoy sola
con Horan. Mierda, Mierda. ¿Qué puedo decirle? Puedo disculparme
por haberlo llamado.
-
Lo siento - Susurro mirando fijamente el pañuelo, que no dejo de
retorcer entre los dedos.
Que
suave es.
-
¿Qué sientes, _____(tn)?
Maldita
sea, quiere su recompensa.
-
Sobre todo, haberte llamado. Estar mareada. Uf, la lista es
interminable - Murmuro notando que me pongo roja.
Por
favor, por favor, que me muera ahora mismo.
-
A todos nos ha pasado alguna vez, quizá no de manera tan dramática
como a ti - Me contesta secamente - Es cuestión de saber cuales son
tus limites, ______(tn). Bueno, a mi me gusta traspasar los límites,
pero la verdad es que esto es demasiado. ¿Sueles comportarte así?
Me
zumba la cabeza por el exceso de alcohol y el enfado. ¿Que narices
le importa? No lo he invitado a venir. Parece un hombre maduro
riñéndome como si fuera una cría descarriada. A una parte de mi le
apetece decirle que si quiero emborracharme cada noche es cosa mía y
que a el no le importa, pero no tengo tanto valor. No ahora, cuando
acabo de vomitar delante de el. ¿Por que sigue aquí?
-
No - Le digo arrepentida - Nunca me había emborrachado, y ahora
mismo no me apetece nada que se repita.
De
verdad que no entiendo por qué está aquí. Empiezo a marearme. Se
da cuenta, me agarra antes de que me caiga, me levanta y me apoya
contra su pecho, como si fuera una niña
-
Vamos, te llevaré a casa - Murmura.
-
Tengo que decírselo a Kate
Vuelvo
a estar en sus brazos
-
Puede decírselo mi hermano
-
¿Qué?
-
Mi hermano Elliot esta hablando con la señorita Kavanagh
-
¿Cómo?
No
lo entiendo.
-
Estaba conmigo cuando me has llamado.
-
¿En Seattle? - Le pregunto confundida
-
No. Estoy en el Heathman
¿Todavía?
¿Por qué?
-
¿Cómo me has encontrado?
-He
rastreado la localización de tu móvil,______(tn)
Claro.
¿Cómo es posible? ¿Es legal? Acosador, susurra la voz de mi
conciencia entre la nube de tequila que flota en mi cerebro, pero por
alguna razón, porque es él, no me importa.
-
¿Has traído chaqueta o bolso?
-
Si, las dos cosas. Niall, por favor, tengo que decírselo a Kate. Se
preocupará.
Aprieta
los labios y suspira ruidosamente.
-
Si no hay mas remedio...
Me
suelta, me coge de la mano y se dirige hacia el bar. Me siento débil,
todavía borracha, incómoda, agotada, avergonzada y, por extraño
que parezca, encantada de la vida. Me lleva de la mano. Es un confuso
abanico de emociones. Necesitare al menos una semana para
procesarlas.
En
el bar hay mucho ruido, esta lleno de gente y ha empezado a sonar la
música, así que la pista de baila esta llena. Kate no esta en
nuestra mesa, y José ha desaparecido. Levi que esta solo, parece
perdido y desamparado.
-
¿Dónde está Kate? - Grito a Levi
La
cabeza empieza a martillearme a ritmo del potente bajo de la música
-Bailando
- Me contesta Levi
Me
doy cuenta de que está enfadado y de que mira a Niall con recelo.
Busco mi chaqueta negra y me cuelgo el pequeño bolso cruzado, que me
queda a la altura de la cadera. Estoy lista para marcharme en cuanto
haya hablado con Kate.
Toco
el brazo de Niall, me inclino hacia el y le grito al oído que Kate
esta en la pista. Le rozo el pelo con la nariz y respiro su aroma
limpio y fresco. Todas las sensaciones prohibidas y desconocidas que
he intentado negarme salen a la superficie y recorren mi cuerpo
agotado. Me ruborizo, y en lo mas profundo de mi cuerpo los músculos
se tensan agradablemente.
Pone
los ojos en blanco, vuelve a cogerme de la mano y se dirige a la
barra. Lo atienden inmediatamente. El señor Horan, el obseso del
control, no tiene que esperar. ¿Todo le resulta tan fácil? No oigo
lo que pide. Me ofrece un vaso grande de agua con hielo
-
Bebe - Me ordena
Los
focos giran al ritmo de la música creando extrañas luces y sombras
de colores por el bar y sobre los clientes. Horan pasa del azul al
verde, el blanco y el rojo demoniaco. Me mira fijamente. Doy un
pequeño sorbo.
-
Bébetela toda - Me grita.
Que
autoritario. Se pasa la mano por el pelo rebelde. Parece nervioso,
enfadado. ¿Qué le ocurre aparte de que una estúpida chica borracha
lo haya llamado en plena noche y haya pensado que tenia que ir a
rescatarla? Y ha resultado que si tenia que rescatarla de su
excesivamente cariñoso amigo. Y luego ha tenido que ver como la
chica se mareaba. Oh, _____(tn).... ¿Conseguirás olvidar esto algún
día? La voz de mi conciencia chasque la lengua y me observa por
encima de sus gafas de media luna. Me tambaleo un poco, y Horan apoya
la mano en mi hombro para sujetarme. Le hago caso y me bebo el vaso
entero. Hace que me maree. Me quita el vaso y lo deja en la barra.
Observo a través de una especie de nebulosa como va vestido: Una
ancha camisa blanca de lino, vaqueros ajustados, Converse negras y
americana oscura de raya diplomática. Lleva el cuello de la camisa
desabrochado y veo asomar algunos pelos dispersos. Aun en mi aturdido
estado, me parece que es guapísimo.
Vuelve
a cogerme de la mano y me lleva hacia la pista. Mierda. Yo no bailo.
Se da cuenta de que no quiero y bajo las luces de colores veo su
sonrisa divertida y burlona. Tira fuerte de mi mano y vuelvo a caer
entre sus brazos. Empieza a moverse y me arrastra en su movimiento.
Vaya, sabe bailar, y no puedo creerme que este siguiendo sus pasos.
Quizá sigo el ritmo porque estoy borracha. Me aprieta contra su
cuerpo... Si no me sujetara con tanta fuerza, seguro que me
desplomaría a sus pies. Desde el fondo de mi mente resuena lo que
suele advertirme mi madre: " Nunca te fíes de un hombre que
baile bien"
Atravesamos
la multitud de gente que baila hasta el otro extremo de la pista y
encontramos a Kate y a Elliot, el hermano de Niall. La música
retumba a todo volumen fuera y dentro de mi cabeza. Oh, no. Kate esta
moviendo ficha. Baila sacando el ****, y eso solo lo hace cuando
alguien le gusta. Cuando alguien le gusta mucho. Eso quiere decir que
mañana seremos tres a la hora del desayuno. ¡Kate!
Niall
se inclina y grita a Elliot al oído. No oigo lo que le dice. Elliot
es alto, ancho de hombros, pelo rubio y rizado y con ojos
perversamente brillantes. El parpadeo de los focos me impide ver de
que color. Elliot se ríe, tira de Kate y la arrastra hasta sus
brazos, donde ella parece estar encantada de la vida... ¡Kate! Aun
en mi etílico estado, me escandalizo. Acaba de conocerlo. Asiente a
lo que Elliot le dice, me sonríe, y se despide de mi con la mano.
Niall
nos saca de la pista moviéndose con presteza.
Pero
no he hablado con Kate ¿Está bien? Ya veo como van a acabar las
cosas entre esos dos. Tengo que darle una charla sobre sexo seguro.
Espero que lea el póster de la puerta de los lavabos.
Los
pensamientos me estallan en el cerebro, luchan contra la confusa
sensación de borrachera. Aquí hace mucho calor, hay mucho ruido,
demasiados colores... Demasiadas luces. Me da vueltas la cabeza. Oh,
no... Siento que el suelo sube al encuentro de mi cara o eso parece.
Lo ultimo que oigo antes de desmayarme en los brazos de Niall Horan
es la palabrota que suelta:
-
¡Joder!
***
¡Hola lectoras! Me paso por aquí para deciros, que lo siento. Y que ayer no subí porque fui a ver This Is Us, y que deciros, solo que fue perfecta. Ya está. Y que me suigáis en twitter (@cincoidiotasytu) siento ser pesada pero no os quiero perder. Os amo.
me ha encantado, es perfecto, tengo un montón de ganas de que cuelgues el siguiente. No sabes cuanto deseo saber que ocurre. ¿Por qué no le habrá besado? Bueno me encanta y quiero el siguiente, tengo mucha intriga. Besos <3
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