jueves, 29 de agosto de 2013

Capítulo 3, parte 3

Se queda boquiabierta, sin saber que decir. Disfruto del momento. Me coge del brazo y me arrastra hasta el dormitorio, al fondo de la sala de estar de la suite.

- _______(tn), es un tipo raro - Me advierte - Es muy guapo, de acuerdo, pero creo que es peligroso. Especialmente para alguien como tu.
- ¿Que quieres decir con eso de alguien como yo? - Le pregunto ofendida.
- Una inocente como tu, _______(tn). Ya sabes lo que quiero decir - Me contesta un poco enfadada.
Me ruborizo.

- Kate, solo es un café. Empiezo los exámenes esta semana y tengo que estudiar, así que no me alargaré mucho.
Arruga los labios, como si estuviera considerando mi petición.

Al final se saca las llaves del bolsillo y me las da. Le doy las mías.

- Nos vemos luego. No tardes, o pediré que vayan a rescatarte
- Gracias

La abrazo.

Salgo de la suite y encuentro a Niall Horan esperándome apoyado en la pared. Parece un modelo posando para una sofisticada revista de moda.

- Ya está. Vamos a tomar un café - Murmuro sonrojándome de nuevo.
Sonríe.

- Usted primero, señorita Steele.
Se incorpora y hace un gesto para que pase adelante. Avanzo por el pasillo con las piernas temblando, el estomago lleno de mariposas y el corazón latiéndome violentamente. Voy a tomar un café con Niall Horan... Y odio el café.

Caminamos juntos por el amplio pasillo hacia el ascensor.

¿Qué puedo decirle? De pronto el temor me paraliza la mente.

¿De qué vamos a hablar? ¿Que tengo yo en común con el? Su voz cálida me sobresalta y me aparta de mis pensamientos.

- ¿Cuánto hace que conoce a Katherine Kavanagh?
Bueno, una pregunta fácil para empezar.

- Desde el primer año de facultad. Somos buenas amigas.
- Ya - Replica evasivo.
¿Qué está pensando?

Pulsa el botón para llamar al ascensor y casi de inmediato suena el pitido. Las puertas se abren y muestran a una joven pareja abrazándose apasionadamente. Se separan de golpe, sorprendidos e incómodos, y miran con aire de culpabilidad en cualquier dirección menos la nuestra. Horan y yo entramos en el ascensor.

Intento mantener la seriedad, así que miro al suelo al sentir que las mejillas me arden. Cuando levanto la mirada hacia Horan, parece que ha esbozado una sonrisa, pero es muy difícil asegurarlo. La joven pareja no dice nada. Descendemos a la planta baja en un incómodo silencio. Ni siquiera suena uno de esos terribles hilos musicales para distraernos.

Las puertas se abren y, para mi gran sorpresa, Horan me coge de la mano y me la sujeta con sus dedos largos y fríos. Siento la corriente recorriendo mi cuerpo, y mis ya rápidos latidos se aceleran. Mientras tira de mi para salir del ascensor, oímos a nuestras espaldas la risita tonta de la pareja.

Horan sonríe.

- ¿Qué tendrán los ascensores? - Masculla.
Cruzamos el amplio y animado vestíbulo del hotel en dirección a la entrada, pero Horan evita la puerta giratoria. Me pregunto si es porque tendría que soltarme la mano.

Es un bonito domingo de mayo. Brilla el sol y apenas hay trafico. Horan gira a la izquierda y avanza hacia la esquina, donde nos detenemos a esperar que cambie el semáforo. Estoy en la calle y Niall Horan me lleva de la mano. Nunca he paseado de la mano con nadie. La cabeza me da vueltas, y un cosquilleo me recorre todo el cuerpo. Trato de reprimir la ridícula sonrisa que amenaza con dividir mi cara en dos. Intenta calmarte, _______(tn), me implora la voz de mi conciencia. El hombrecillo verde del semáforo se ilumina seguimos nuestro camino.

Andamos cuatro manzanas hasta llegar al Portland Coffee House, donde Horan me suelta para sujetarme la puerta.

- ¿Por qué no elige una mesa mientras voy a pedir? ¿Qué quiere tomar? - Me pregunta, tan educado como siempre.
- Tomaré... Eh... Un té negro.
Alza las cejas.

- ¿No quiere un café?
- No me gusta demasiado el café.
Sonríe.

- Muy bien, un te negro, ¿dulce?
Me quedo un segundo perpleja, pensando que se refiere a mi, pero por suerte aparece la voz de mi conciencia frunciendo los labios. No, tonta... Que si lo quieres con azúcar.

- No, gracias.
Me miro los dedos nudosos.

- ¿Quiere comer algo?
- No, gracias.

Niego con la cabeza y Horan se dirige a la barra.

Levanto un poco la vista y lo miro furtivamente mientras espera en la cola a que le sirvan. Podría pasarme el día mirándolo...

Es alto, ancho de hombros y delgado... y como le caen los pantalones... Madre mía. Un par de veces se pasa los largos y bonitos dedos por el pelo, que ya esta seco, aunque sigue alborotado. Ay, como me gustaría hacerlo a mi. La idea se me pasa de pronto por la cabeza y me arde la cara.

Me muerdo el labio y vuelvo a mirarme las manos. No me gusta el rumbo que están tomando mis caprichosos pensamientos.

- Un dolar por sus pensamientos.
Horan ha vuelto y me mira fijamente.

Me pongo colorada. Solo estaba pensando en pasarte los dedos por el pelo y preguntándome si seria suave. Niego con la cabeza. Horan lleva una bandeja en las manos, que deja en la pequeña mesa redonda chapada en abedul. Me tiende una taza, un platillo, una tetera pequeña y otro plato con una bolsita de te con la etiqueta TWININGS ENGLISH BREAKFAST, mi favorito. Para el, un café con un bonito dibujo de una hoja de espuma de la leche.

¿Cómo lo hacen? Me pregunto distraída. También se ha pedido una magdalena de arándanos. Coloca la bandeja a un lado, se sienta frente a mi y cruza sus largas piernas. Parece cómodo, muy a gusto con su cuerpo. Lo envidio. Y aquí estoy yo, desgarbada y torpe, casi incapaz de ir de A a B sin caerme de morros.

- ¿Qué esta pensando? - Insiste
- Que este es mi te favorito

Hablo en voz baja y entrecortada. Sencillamente, no me puedo creer que esté con Niall Horan en una cafetería de Portland. Frunce el ceño. Sabe que estoy escondiéndole algo. Introduzco la bolsita de te en la tetera y casi inmediatamente la retiro con la cucharilla. Horan ladea la cabeza y me mira con curiosidad mientras dejo la bolsita de te en el plato.

- Me gusta el te negro muy flojo - Murmuro a modo de explicación
- Ya veo, ¿es tu novio?
Pero, ¿qué dice?

- ¿Quién?
- El fotógrafo. José Rodriguez.
Me río nerviosa, aunque con curiosidad. ¿Por qué le ha dado esa impresión?

- No. José es un buen amigo mio. Eso es todo. ¿Por qué ha pensado que era mi novio?
- Por como se sonríen
Me sostiene la mirada. Es desconcertante. Quiero apartarla pero estoy atrapada, embelesada.

- Es como de la familia – Susurro
Horan asiente, al parecer satisfecho con mi respuesta, y mira su magdalena de arándanos. Sus largos dedos retiran el papel con destreza, y yo lo contemplo fascinada.

- ¿Quiere un poco? - Me pregunta
Y recupera esa sonrisa divertida que esconde un secreto

- No, gracias
Frunzo el ceño y vuelvo a mirarme las manos.

- Y el chico al que me presento ayer, en la tienda... ¿No es su novio?
- No. Paul es solo un amigo. Se lo dije ayer.
¿Que tonterías son estas?

- ¿Por qué me lo pregunta? - Le digo
- Parece nerviosa cuando esta con hombres.
!Maldita sea! Eso es algo personal. Solo me pongo nerviosa cuando estoy con usted, Horan.

- Usted me resulta intimidante
Me pongo colorada, pero mentalmente me doy palmaditas en la espalda por mi sinceridad y vuelvo a clavar la vista en mis manos. Lo oigo respirar profundamente.

- De modo que le resulto intimidante - Replica asintiendo-es usted muy sincera. No baje la cabeza, por favor. Me gusta verle la cara.
Lo miro y me dedica una sonrisa alentadora, aunque irónica.

- Eso me da alguna pista de lo que puede estar pensando - Me dice -Es usted un misterio, señorita Steele.
¿Un misterio? ¿Yo?

- No tengo nada de misteriosa.
- Creo que es usted muy contenida – Murmura
¿De verdad? Uau... ¿como lo consigo? Es increíble. ¿yo contenida? Imposible.

- Menos cuando se ruboriza, claro, cosa que hace a menudo. Me gustaría saber por que se ha ruborizado
Se mete un trozo de magdalena en la boca y empieza a masticarlo despacio, sin apartar los ojos de mi. Y, como no podía ser de otra manera, me ruborizo ¡Idiota!

- ¿Siempre hace comentarios tan personales?
- No me había dado cuenta de que fuera personal. ¿La he ofendido? - Me pregunta en todo sorprendido.
- No - Le contesto sinceramente
- Bien.
- Pero es usted un poco arrogante.
Alza una ceja, y si no me equivoco, también el se ruboriza ligeramente

- Suelo hacer las cosas a mi manera, ________(tn) – Murmura -. En todo.
- No lo dudo. ¿Por qué no me ha pedido que lo tutee?
Me sorprende mi osadía. ¿Por qué la conversación se pone tan seria? Las cosas no están yendo como pensaba. No puedo creer que este mostrándome tan hostil hacia el. Como si el intentara advertirme de algo.

- Solo me tutean mi familia y unos pocos amigos íntimos. Lo prefiero así

Todavía no me ha dicho: "Llamame Niall". Es sin duda un obseso del control, no hay otra explicación, y parte de mi esta pensando que quizá habría sido mejor que lo entrevistara Kate. Dos obsesos del control juntos. Ademas, ella es casi rubia - Bueno, rubia rojiza - Como todas las mujeres de su empresa. Y es guapa, me recuerda la voz de mi conciencia. No me gusta imaginar a Niall y a Kate juntos. Doy un sorbo a mi te, y Horan se lleva otro trozo de magdalena a la boca.

- ¿Es usted hija única? - Me pregunta
Vaya... Ahora cambia de conversación

- Si

- Hábleme de sus padres
¿Por qué quiere saber cosas de mis padres? Es muy aburrido.

- Mi madre vive en Georgia con su nuevo marido, Bob. Mi padrastro vive en Montesano.
- ¿Y su padre?
-Mi padre murió cuando yo era una niña
- Lo siento – Musita.
Por un segundo la expresión de su cara se altera.

- No me acuerdo de el
- ¿Y su madre volvió a casarse?
Resoplo.

- Nunca mejor dicho
Frunce el ceño.

- No cuenta demasiado de su vida, ¿verdad? - Me dice en tono seco frotándose la barbilla, como pensativo
- Usted tampoco.
- Usted ya me ha entrevistado, y recuerdo algunas preguntas bastante personales - Me dice sonriendo.
¡Vaya! Se refiere a la pregunta de si era gay. Vuelvo a morirme de vergüenza. Se que en los próximos años voy a necesitar terapia intensiva para no sentirme tan mal cada vez que recuerde ese momento. Suelto lo primero que se me ocurre sobre mi madre, cualquier cosa para apartar ese recuerdo.

- Mi madre es genial. Es una romántica empedernida. Ya se ha casado cuatro veces.
Niall alza las cejas sorprendido

- La echo de menos-sigo diciéndoles -. Ahora esta con Bob. Espero que la controle un poco y recoja los trozos cuando sus descabellados planes no vayan como ella esperaba.
Sonrío con cariño. Hace mucho que no veo a mi madre. Niall me observa atentamente, dando sorbos a su café de vez en cuando. La verdad es que no debería mirarle la boca. Me perturba.

- ¿Se lleva bien con su padrastro?
- Claro. Crecí con el. Para mi es mi padre.
- ¿y como es?
- ¿Ray? Es... Taciturno
- ¿Eso es todo? - Me pregunta Horan sorprendido
Me encojo de hombros. ¿Que espera este hombre? ¿La historia de mi vida?

- Taciturno como su hijastra - Me suelta Horan.
Me contengo para no soltar un bufido.

- Le gusta el fútbol, sobre todo el europeo, y los bolos, y pescar, y hacer muebles. Es carpintero. Estuvo en el ejercito.
Suspiro.

- ¿Vivió con el?
- Si. Mi madre conoció a su marido numero tres cuando yo tenia quince años. Yo me quede con Ray.
Frunce el ceño, como si no lo entendiera.

- ¿No quería vivir con su madre? - Me pregunta
Francamente, a el que le importa
- El marido numero tres vivía en Texas. Yo tenia mi vida en Montesano. Y... bueno, mi madre acababa de casarse.
Me callo. Mi madre nunca habla de su marido numero tres.

¿Que pretende Horan? No es asunto suyo. Yo también puedo jugar a su juego.

- Cuénteme cosas sobre sus padres - Le pido.
Se encoge de hombros.

- Mi padre es abogado, y mi madre, pediatra. Viven en Seattle.
Vaya... Ha crecido en una familia acomodada. Pienso en una exitosa pareja que adopta a tres niños, y uno de ellos lega a ser un hombre guapo que se mete en el mundo de los negocios y lo conquista sin ayuda de nadie. ¿Qué lo llevo por ese camino? Sus padres deben de estar orgullosos.

- ¿A qué se dedican sus hermanos?
- Elliot es constructor, y mi hermana pequeña esta en París estudiando cocina con un famoso chef francés.
Sus ojos se nublan enojados. No quiere hablar de su familia ni de el.

- Me han dicho que París es preciosa – Murmuro
¿Por qué no quiere hablar de su familia? ¿Por qué es adoptado?

- Es bonita. ¿Ha estado? - Me pregunta olvidando su enojo.
- Nunca he salido de Estados Unidos.
Volvemos a las trivialidades. ¿Qué esconde?

- ¿Le gustaría ir?
- ¿A París? - Exclamo.
Me he quedado desconcertada. ¿A quien no le gustaría ir a París?

- Por supuesto - Le contesto - Pero a donde de verdad me gustaría ir es a Inglaterra.
Ladea un poco la cabeza y se pasa el indice por el labio inferior... ¡Madre mía!

- ¿Por?
Parpadeo. Concéntrate, Steele

- Porque allí nacieron Shakespeare, Austen, las hermanas Brontë, Thomas Hardy... Me gustaría ver los lugares que les inspiraron para escribir libros tan maravillosos.
Al mencionar a estos grandes literarios recuerdo que debería estar estudiando. Miro el reloj.

- Voy a marcharme. Tengo que estudiar.
- ¿Para los exámenes?
- Si. Empiezan el martes.
- ¿Donde esta el coche de la señorita Kavanagh?
- En el parking del hotel
- La acompaño
- Gracias por el té, señor Horan

Esboza su extraña sonrisa de guardar un gran secreto.

- No hay de que,________(tn). Ha sido un placer. Vamos - Me dice tendiéndome una mano.
La cojo, perpleja, y salgo con el de la cafetería.

Caminamos hasta el hotel, y me gustaría decir que en amigable silencio. Al menos, el parece tan tranquilo como siempre. En cuanto a mi, me desespero intentando analizar como ha ido nuestro café matutino. Me siento como si me hubieran entrevistado para un trabajo, pero no estoy segura de para que.

- ¿Siempre lleva vaqueros? - me pregunta sin venir a cuento
- Casi siempre.
Asiente. Hemos llegado al cruce, al otro lado de la calle del hotel. Todo me da vueltas. Que pregunta tan rara... Y soy consciente de que nos queda muy poco tiempo juntos. Esto es todo
Esto ha sido todo, y lo he fastidiado, lo se. Quizá sale con alguien.

- ¿Tiene novia? - Le suelto
¡Maldita sea! ¿Lo he dicho en voz alta?

Sus labios se arrugan formando una media sonrisa y me mira fijamente.

- No, ________(tn). Yo no tengo novias - Me contesta en voz baja
¿Que quiere decir? No es gay. Ay, quizá si lo es. Seguramente me mintió en la entrevista. Por un momento creo que va a darme alguna explicación, alguna pista sobre su enigmática frase, pero no lo hace. Tengo que alejarme de el. Doy un paso adelante, tropiezo y salgo precipitada hacia la carretera.

- ¡Mierda, ________(tn)! - Grita Horan
Tira de mi mano con tanta fuerza que acabo cayendo encima de el justo cuando pasa a toda velocidad un ciclista contra dirección, y no me atropella de milagro.

Todo sucede muy deprisa. De pronto estoy cayéndome, y en cuestión de segundos estoy entre sus brazos y me aprieta fuerte contra su pecho. Respiro su aroma limpio y saludable. Huele a ropa recién lavada y a gel caro. Es embriagador. Inhalo profundamente.

- ¿Estás bien? - Me susurra
Con un brazo me mantiene sujeta, pegada a el, y con los dedos de la otra mano me recorre suavemente la cara para asegurarse de que no me he hecho daño. Su pulgar me roza el labio inferior; contiene la respiración. Me mira fijamente a los ojos, y por un momento, o quizá durante una eternidad, le sostengo la mirada inquieta y ardiente, pero al final centro la atención en su bonita boca. Y por primera vez en veintiún años quiero que me besen.

Quiero sentir sus labios junto a los míos.


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¡Hola lectoras! Como siempre os dejo mi twitter (@cincoidiotasytu) y os aviso que mañana no subiré capítulo porque estaré en el cine viendo This Is Us. Y eso merece la pena. Bueno, nada más. Espero que os haya gustado el capítulo. Y gracias por leer, os amo.

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