Se
queda boquiabierta, sin saber que decir. Disfruto del momento. Me
coge del brazo y me arrastra hasta el dormitorio, al fondo de la sala
de estar de la suite.
-
_______(tn), es un tipo raro - Me advierte - Es muy guapo, de
acuerdo, pero creo que es peligroso. Especialmente para alguien como
tu.
-
¿Que quieres decir con eso de alguien como yo? - Le pregunto
ofendida.
-
Una inocente como tu, _______(tn). Ya sabes lo que quiero decir - Me
contesta un poco enfadada.
Me
ruborizo.
-
Kate, solo es un café. Empiezo los exámenes esta semana y tengo
que estudiar, así que no me alargaré mucho.
Arruga
los labios, como si estuviera considerando mi petición.
Al
final se saca las llaves del bolsillo y me las da. Le doy las mías.
-
Nos vemos luego. No tardes, o pediré que vayan a rescatarte
-
Gracias
La
abrazo.
Salgo
de la suite y encuentro a Niall Horan esperándome apoyado en la
pared. Parece un modelo posando para una sofisticada revista de moda.
-
Ya está. Vamos a tomar un café - Murmuro sonrojándome de nuevo.
Sonríe.
-
Usted primero, señorita Steele.
Se
incorpora y hace un gesto para que pase adelante. Avanzo por el
pasillo con las piernas temblando, el estomago lleno de mariposas y
el corazón latiéndome violentamente. Voy a tomar un café con Niall
Horan... Y odio el café.
Caminamos
juntos por el amplio pasillo hacia el ascensor.
¿Qué
puedo decirle? De pronto el temor me paraliza la mente.
¿De
qué vamos a hablar? ¿Que tengo yo en común con el? Su voz cálida
me sobresalta y me aparta de mis pensamientos.
-
¿Cuánto hace que conoce a Katherine Kavanagh?
Bueno,
una pregunta fácil para empezar.
-
Desde el primer año de facultad. Somos buenas amigas.
-
Ya - Replica evasivo.
¿Qué está pensando?
Pulsa
el botón para llamar al ascensor y casi de inmediato suena el
pitido. Las puertas se abren y muestran a una joven pareja
abrazándose apasionadamente. Se separan de golpe, sorprendidos e
incómodos, y miran con aire de culpabilidad en cualquier dirección
menos la nuestra. Horan y yo entramos en el ascensor.
Intento
mantener la seriedad, así que miro al suelo al sentir que las
mejillas me arden. Cuando levanto la mirada hacia Horan, parece que
ha esbozado una sonrisa, pero es muy difícil asegurarlo. La joven
pareja no dice nada. Descendemos a la planta baja en un incómodo
silencio. Ni siquiera suena uno de esos terribles hilos musicales
para distraernos.
Las
puertas se abren y, para mi gran sorpresa, Horan me coge de la mano y
me la sujeta con sus dedos largos y fríos. Siento la corriente
recorriendo mi cuerpo, y mis ya rápidos latidos se aceleran.
Mientras tira de mi para salir del ascensor, oímos a nuestras
espaldas la risita tonta de la pareja.
Horan
sonríe.
-
¿Qué tendrán los ascensores? - Masculla.
Cruzamos
el amplio y animado vestíbulo del hotel en dirección a la entrada,
pero Horan evita la puerta giratoria. Me pregunto si es porque
tendría que soltarme la mano.
Es
un bonito domingo de mayo. Brilla el sol y apenas hay trafico. Horan
gira a la izquierda y avanza hacia la esquina, donde nos detenemos a
esperar que cambie el semáforo. Estoy en la calle y Niall Horan me
lleva de la mano. Nunca he paseado de la mano con nadie. La cabeza me
da vueltas, y un cosquilleo me recorre todo el cuerpo. Trato de
reprimir la ridícula sonrisa que amenaza con dividir mi cara en dos.
Intenta calmarte, _______(tn), me implora la voz de mi conciencia. El
hombrecillo verde del semáforo se ilumina seguimos nuestro camino.
Andamos
cuatro manzanas hasta llegar al Portland Coffee House, donde Horan me
suelta para sujetarme la puerta.
-
¿Por qué no elige una mesa mientras voy a pedir? ¿Qué quiere
tomar? - Me pregunta, tan educado como siempre.
-
Tomaré... Eh... Un té negro.
Alza
las cejas.
-
¿No quiere un café?
-
No me gusta demasiado el café.
Sonríe.
-
Muy bien, un te negro, ¿dulce?
Me
quedo un segundo perpleja, pensando que se refiere a mi, pero por
suerte aparece la voz de mi conciencia frunciendo los labios. No,
tonta... Que si lo quieres con azúcar.
-
No, gracias.
Me
miro los dedos nudosos.
-
¿Quiere comer algo?
-
No, gracias.
Niego
con la cabeza y Horan se dirige a la barra.
Levanto
un poco la vista y lo miro furtivamente mientras espera en la cola a
que le sirvan. Podría pasarme el día mirándolo...
Es
alto, ancho de hombros y delgado... y como le caen los pantalones...
Madre mía. Un par de veces se pasa los largos y bonitos dedos por el
pelo, que ya esta seco, aunque sigue alborotado. Ay, como me gustaría
hacerlo a mi. La idea se me pasa de pronto por la cabeza y me arde la
cara.
Me
muerdo el labio y vuelvo a mirarme las manos. No me gusta el rumbo
que están tomando mis caprichosos pensamientos.
-
Un dolar por sus pensamientos.
Horan
ha vuelto y me mira fijamente.
Me
pongo colorada. Solo estaba pensando en pasarte los dedos por el pelo
y preguntándome si seria suave. Niego con la cabeza. Horan lleva una
bandeja en las manos, que deja en la pequeña mesa redonda chapada en
abedul. Me tiende una taza, un platillo, una tetera pequeña y otro
plato con una bolsita de te con la etiqueta TWININGS ENGLISH
BREAKFAST, mi favorito. Para el, un café con un bonito dibujo de una
hoja de espuma de la leche.
¿Cómo
lo hacen? Me pregunto distraída. También se ha pedido una magdalena
de arándanos. Coloca la bandeja a un lado, se sienta frente a mi y
cruza sus largas piernas. Parece cómodo, muy a gusto con su cuerpo.
Lo envidio. Y aquí estoy yo, desgarbada y torpe, casi incapaz de ir
de A a B sin caerme de morros.
-
¿Qué esta pensando? - Insiste
-
Que este es mi te favorito
Hablo
en voz baja y entrecortada. Sencillamente, no me puedo creer que esté
con Niall Horan en una cafetería de Portland. Frunce el ceño. Sabe
que estoy escondiéndole algo. Introduzco la bolsita de te en la
tetera y casi inmediatamente la retiro con la cucharilla. Horan ladea
la cabeza y me mira con curiosidad mientras dejo la bolsita de te en
el plato.
-
Me gusta el te negro muy flojo - Murmuro a modo de explicación
-
Ya veo, ¿es tu novio?
Pero,
¿qué dice?
-
¿Quién?
-
El fotógrafo. José Rodriguez.
Me
río nerviosa, aunque con curiosidad. ¿Por qué le ha dado esa
impresión?
-
No. José es un buen amigo mio. Eso es todo. ¿Por qué ha pensado
que era mi novio?
-
Por como se sonríen
Me
sostiene la mirada. Es desconcertante. Quiero apartarla pero estoy
atrapada, embelesada.
-
Es como de la familia – Susurro
Horan
asiente, al parecer satisfecho con mi respuesta, y mira su magdalena
de arándanos. Sus largos dedos retiran el papel con destreza, y yo
lo contemplo fascinada.
-
¿Quiere un poco? - Me pregunta
Y
recupera esa sonrisa divertida que esconde un secreto
-
No, gracias
Frunzo
el ceño y vuelvo a mirarme las manos.
-
Y el chico al que me presento ayer, en la tienda... ¿No es su novio?
-
No. Paul es solo un amigo. Se lo dije ayer.
¿Que
tonterías son estas?
-
¿Por qué me lo pregunta? - Le digo
-
Parece nerviosa cuando esta con hombres.
!Maldita
sea! Eso es algo personal. Solo me pongo nerviosa cuando estoy con
usted, Horan.
-
Usted me resulta intimidante
Me
pongo colorada, pero mentalmente me doy palmaditas en la espalda por
mi sinceridad y vuelvo a clavar la vista en mis manos. Lo oigo
respirar profundamente.
-
De modo que le resulto intimidante - Replica asintiendo-es usted muy
sincera. No baje la cabeza, por favor. Me gusta verle la cara.
Lo
miro y me dedica una sonrisa alentadora, aunque irónica.
-
Eso me da alguna pista de lo que puede estar pensando - Me dice -Es
usted un misterio, señorita Steele.
¿Un
misterio? ¿Yo?
-
No tengo nada de misteriosa.
-
Creo que es usted muy contenida – Murmura
¿De
verdad? Uau... ¿como lo consigo? Es increíble. ¿yo contenida?
Imposible.
-
Menos cuando se ruboriza, claro, cosa que hace a menudo. Me gustaría
saber por que se ha ruborizado
Se
mete un trozo de magdalena en la boca y empieza a masticarlo
despacio, sin apartar los ojos de mi. Y, como no podía ser de otra
manera, me ruborizo ¡Idiota!
-
¿Siempre hace comentarios tan personales?
-
No me había dado cuenta de que fuera personal. ¿La he ofendido? -
Me pregunta en todo sorprendido.
-
No - Le contesto sinceramente
-
Bien.
-
Pero es usted un poco arrogante.
Alza
una ceja, y si no me equivoco, también el se ruboriza ligeramente
-
Suelo hacer las cosas a mi manera, ________(tn) – Murmura -. En
todo.
-
No lo dudo. ¿Por qué no me ha pedido que lo tutee?
Me
sorprende mi osadía. ¿Por qué la conversación se pone tan seria?
Las cosas no están yendo como pensaba. No puedo creer que este
mostrándome tan hostil hacia el. Como si el intentara advertirme de
algo.
-
Solo me tutean mi familia y unos pocos amigos íntimos. Lo prefiero
así
Todavía
no me ha dicho: "Llamame Niall". Es sin duda un obseso del
control, no hay otra explicación, y parte de mi esta pensando que
quizá habría sido mejor que lo entrevistara Kate. Dos obsesos del
control juntos. Ademas, ella es casi rubia - Bueno, rubia rojiza -
Como todas las mujeres de su empresa. Y es guapa, me recuerda la voz
de mi conciencia. No me gusta imaginar a Niall y a Kate juntos. Doy
un sorbo a mi te, y Horan se lleva otro trozo de magdalena a la boca.
-
¿Es usted hija única? - Me pregunta
Vaya...
Ahora cambia de conversación
-
Si
-
Hábleme de sus padres
¿Por
qué quiere saber cosas de mis padres? Es muy aburrido.
-
Mi madre vive en Georgia con su nuevo marido, Bob. Mi padrastro vive
en Montesano.
-
¿Y su padre?
-Mi
padre murió cuando yo era una niña
-
Lo siento – Musita.
Por
un segundo la expresión de su cara se altera.
-
No me acuerdo de el
-
¿Y su madre volvió a casarse?
Resoplo.
-
Nunca mejor dicho
Frunce
el ceño.
-
No cuenta demasiado de su vida, ¿verdad? - Me dice en tono seco
frotándose la barbilla, como pensativo
-
Usted tampoco.
-
Usted ya me ha entrevistado, y recuerdo algunas preguntas bastante
personales - Me dice sonriendo.
¡Vaya!
Se refiere a la pregunta de si era gay. Vuelvo a morirme de
vergüenza. Se que en los próximos años voy a necesitar terapia
intensiva para no sentirme tan mal cada vez que recuerde ese momento.
Suelto lo primero que se me ocurre sobre mi madre, cualquier cosa
para apartar ese recuerdo.
-
Mi madre es genial. Es una romántica empedernida. Ya se ha casado
cuatro veces.
Niall alza las cejas sorprendido
-
La echo de menos-sigo diciéndoles -. Ahora esta con Bob. Espero que
la controle un poco y recoja los trozos cuando sus descabellados
planes no vayan como ella esperaba.
Sonrío
con cariño. Hace mucho que no veo a mi madre. Niall me observa
atentamente, dando sorbos a su café de vez en cuando. La verdad es
que no debería mirarle la boca. Me perturba.
-
¿Se lleva bien con su padrastro?
-
Claro. Crecí con el. Para mi es mi padre.
-
¿y como es?
-
¿Ray? Es... Taciturno
-
¿Eso es todo? - Me pregunta Horan sorprendido
Me
encojo de hombros. ¿Que espera este hombre? ¿La historia de mi
vida?
-
Taciturno como su hijastra - Me suelta Horan.
Me
contengo para no soltar un bufido.
-
Le gusta el fútbol, sobre todo el europeo, y los bolos, y pescar, y
hacer muebles. Es carpintero. Estuvo en el ejercito.
Suspiro.
-
¿Vivió con el?
-
Si. Mi madre conoció a su marido numero tres cuando yo tenia quince
años. Yo me quede con Ray.
Frunce
el ceño, como si no lo entendiera.
-
¿No quería vivir con su madre? - Me pregunta
Francamente,
a el que le importa
-
El marido numero tres vivía en Texas. Yo tenia mi vida en
Montesano. Y... bueno, mi madre acababa de casarse.
Me
callo. Mi madre nunca habla de su marido numero tres.
¿Que
pretende Horan? No es asunto suyo. Yo también puedo jugar a su
juego.
-
Cuénteme cosas sobre sus padres - Le pido.
Se
encoge de hombros.
-
Mi padre es abogado, y mi madre, pediatra. Viven en Seattle.
Vaya...
Ha crecido en una familia acomodada. Pienso en una exitosa pareja que
adopta a tres niños, y uno de ellos lega a ser un hombre guapo que
se mete en el mundo de los negocios y lo conquista sin ayuda de
nadie. ¿Qué lo llevo por ese camino? Sus padres deben de estar
orgullosos.
-
¿A qué se dedican sus hermanos?
-
Elliot es constructor, y mi hermana pequeña esta en París
estudiando cocina con un famoso chef francés.
Sus
ojos se nublan enojados. No quiere hablar de su familia ni de el.
-
Me han dicho que París es preciosa – Murmuro
¿Por
qué no quiere hablar de su familia? ¿Por qué es adoptado?
-
Es bonita. ¿Ha estado? - Me pregunta olvidando su enojo.
-
Nunca he salido de Estados Unidos.
Volvemos
a las trivialidades. ¿Qué esconde?
-
¿Le gustaría ir?
-
¿A París? - Exclamo.
Me
he quedado desconcertada. ¿A quien no le gustaría ir a París?
-
Por supuesto - Le contesto - Pero a donde de verdad me gustaría ir
es a Inglaterra.
Ladea
un poco la cabeza y se pasa el indice por el labio inferior... ¡Madre
mía!
-
¿Por?
Parpadeo.
Concéntrate, Steele
-
Porque allí nacieron Shakespeare, Austen, las hermanas Brontë,
Thomas Hardy... Me gustaría ver los lugares que les inspiraron para
escribir libros tan maravillosos.
Al
mencionar a estos grandes literarios recuerdo que debería estar
estudiando. Miro el reloj.
-
Voy a marcharme. Tengo que estudiar.
-
¿Para los exámenes?
-
Si. Empiezan el martes.
-
¿Donde esta el coche de la señorita Kavanagh?
-
En el parking del hotel
-
La acompaño
-
Gracias por el té, señor Horan
Esboza
su extraña sonrisa de guardar un gran secreto.
-
No hay de que,________(tn). Ha sido un placer. Vamos - Me dice
tendiéndome una mano.
La
cojo, perpleja, y salgo con el de la cafetería.
Caminamos
hasta el hotel, y me gustaría decir que en amigable silencio. Al
menos, el parece tan tranquilo como siempre. En cuanto a mi, me
desespero intentando analizar como ha ido nuestro café matutino. Me
siento como si me hubieran entrevistado para un trabajo, pero no
estoy segura de para que.
-
¿Siempre lleva vaqueros? - me pregunta sin venir a cuento
-
Casi siempre.
Asiente.
Hemos llegado al cruce, al otro lado de la calle del hotel. Todo me
da vueltas. Que pregunta tan rara... Y soy consciente de que nos
queda muy poco tiempo juntos. Esto es todo
Esto
ha sido todo, y lo he fastidiado, lo se. Quizá sale con alguien.
-
¿Tiene novia? - Le suelto
¡Maldita
sea! ¿Lo he dicho en voz alta?
Sus
labios se arrugan formando una media sonrisa y me mira fijamente.
-
No, ________(tn). Yo no tengo novias - Me contesta en voz baja
¿Que
quiere decir? No es gay. Ay, quizá si lo es. Seguramente me mintió
en la entrevista. Por un momento creo que va a darme alguna
explicación, alguna pista sobre su enigmática frase, pero no lo
hace. Tengo que alejarme de el. Doy un paso adelante, tropiezo y
salgo precipitada hacia la carretera.
-
¡Mierda, ________(tn)! - Grita Horan
Tira
de mi mano con tanta fuerza que acabo cayendo encima de el justo
cuando pasa a toda velocidad un ciclista contra dirección, y no me
atropella de milagro.
Todo
sucede muy deprisa. De pronto estoy cayéndome, y en cuestión de
segundos estoy entre sus brazos y me aprieta fuerte contra su pecho.
Respiro su aroma limpio y saludable. Huele a ropa recién lavada y a
gel caro. Es embriagador. Inhalo profundamente.
-
¿Estás bien? - Me susurra
Con
un brazo me mantiene sujeta, pegada a el, y con los dedos de la otra
mano me recorre suavemente la cara para asegurarse de que no me he
hecho daño. Su pulgar me roza el labio inferior; contiene la
respiración. Me mira fijamente a los ojos, y por un momento, o quizá
durante una eternidad, le sostengo la mirada inquieta y ardiente,
pero al final centro la atención en su bonita boca. Y por primera
vez en veintiún años quiero que me besen.
Quiero
sentir sus labios junto a los míos.
***
¡Hola lectoras! Como siempre os dejo mi twitter (@cincoidiotasytu) y os aviso que mañana no subiré capítulo porque estaré en el cine viendo This Is Us. Y eso merece la pena. Bueno, nada más. Espero que os haya gustado el capítulo. Y gracias por leer, os amo.
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