sábado, 24 de agosto de 2013

Capítulo 2, parte 3

El viernes por la noche Kate y yo estamos comentando que hacer - ueremos descansar un poco del estudio, el trabajo y las revistas de la facultad - Cuando llaman a la puerta. En los escalones de la entrada esta mi buen amigo, José con una botella de champán en las manos.

- ¡José! ¡Que alegría verte! - Lo abrazo -. Pasa.
José es la primera persona a la que conocí cuando llegue a la universidad, y parecía tan perdido y solo como yo. Aquel día nos dimos cuenta de que eramos almas gemelas, y desde entonces somos amigos. No solo compartimos el sentido del humor, sino que descubrimos que Ray y el padre de José estuvieron juntos en el ejercito y a partir de ahí nuestros padres se hicieron también muy amigos.

José estudia ingeniería. Es el primero de su familia que va a la universidad. Es un tipo brillante, pero su autentica pasión es la fotografía. Tiene un ojo estupendo para hacer fotos.

- Tengo buenas noticias - Dice sonriendo con sus brillantes ojos oscuros.
- No me lo digas: También esta semana te las has arreglado para que no te despidan... - Bromeo.
Simula burlonamente ponerme mala cara.

- La Portland Place Gallery va a exponer mis fotos el mes que viene.
-Increíble... ¡Felicidades!

Me alegro mucho por el y vuelvo a abrazarlo. Kate también le sonríe.

- ¡Buen trabajo, José! Tendré que incluirlo en la revista. Nada mejor para un viernes por la noche que hacer cambios editoriales de ultima hora - Dice riéndose
- Vamos a celebrarlo. Quiero que vengas a la inauguración.
José me mira fijamente y me ruborizo.

- Las dos, claro - Añade mirando nervioso a Kate.
José y yo somos buenos amigos, pero en el fondo se que le gustaría que fuéramos algo más. Es mono y divertido, pero no es mi tipo. Es mas bien el hermano que nunca he tenido. Katherine suele chincharme diciéndome que me falta el gen de buscar novio, pero la verdad es que no he conocido a nadie que... Bueno, alguien que me atraiga, aunque una parte de mi desea que me tiemblen las piernas, se me dispare el corazón y sienta mariposas en el estomago.

A veces me pregunto si me pasa algo. Quizá he dedicado demasiado tiempo a mis románticos héroes literarios, y por eso mis ideales y mis expectativas son excesivamente elevados. Pero en la vida real nadie me ha hecho sentir así.

Hasta hace muy poco, murmura la inoportuna voz de mi conciencia ¡NO! Destierro de inmediato la idea. No voy a planteármelo siquiera, no después de aquella dolorosa entrevista "¿Es usted gay señor Horan?" Me estremezco al recordarlo. Se que desde entonces he soñado con el casi todas las noches, pero seguramente es porque tengo que purgar de mi cabeza la espantosa experiencia.

Observo a José abriendo la botella de champán. Lleva vaquero y una camiseta. Es alto, ancho de hombros y musculoso, de piel morena, pelo negro, ardientes ojos oscuros. Si, José esta bastante bueno, pero creo que por fin esta entendiendo el mensaje: sólo somos amigos. El corcho sale disparado y José alza la mirada y sonríe.


Los sábados son una pesadilla en la ferretería. Nos invaden los manitas que quieren acicalar su casa. El señor y la señora Clayton, John, Patrick - Los otros dos empleados - Y yo nos pasamos la jornada atendiendo a los clientes. Pero al mediodía la cosa se calma un poco, y mientras estoy sentada detrás del mostrador de la caja, comiéndome discretamente el bocadillo, el señor Clayton me pide que verifique unos pedidos. Me concentro en la tarea, compruebo que los números de catalogo de los artículos que necesitamos se corresponden con los que hemos encargado y paso la mirada del libro de pedidos a la pantalla del ordenador, y viceversa, para asegurarme de que las entradas cuadran. De repente, no se por que, alzo la vista... Y me quedo atrapada en la descarada mirada celeste de Niall Horan, que me observa fijamente desde el otro lado del mostrador.

Casi me da un infarto.

- Señorita Steele, que agradable sorpresa - Me dice. Su mirada es firme e intensa.
¡Maldita sea! ¿Qué narices esta haciendo aquí, despeinado y vestido con ese jersey grueso de lana de color crema, vaqueros y botas?

Creo que me he quedado boquiabierta, y no encuentro ni el cerebro ni la voz.

- Señor Horan - Murmuro, porque no puedo hacer otra cosa.
Sus labios esbozan una sonrisa y sus ojos parecen divertidos, como si estuviera disfrutando de alguna broma de la que no me entero.

- Pasaba por aquí - Me dice a modo de explicación - Necesito algunas cosas. Es un placer volver a verla, señorita Steele.
Su voz es cálida y ronca como un bombón de chocolate y caramelo... O algo así.

Muevo la cabeza intentando bajar de las nubes. El corazón me aporrea el pecho a un ritmo frenético, y por alguna razón me arden las mejillas ante su firme mirada escrutadora. Verlo delante de mi me ha dejado totalmente desconcertada. Mis recuerdos de el no le han hecho justicia. No solo es guapo, no. Es la belleza masculina personificada, arrebatador, y esta aquí, en la ferretería Clayton's. Quien lo iba a imaginar. Recupero por fin mis funciones cognitivas y vuelvo a conectarlas con el resto de mi cuerpo

- _______(tn). Me llamo ________(tn) – Murmuro - ¿En qué puedo ayudarle, señor Horan?
Sonríe, y de nuevo es como si tuviera conocimiento de algún gran secreto. Es muy desconcertante. Respiro hondo y pongo mi cara de llevar cuatro años trabajando en la tienda y ser una profesional, yo puedo.

- Necesito un par de cosas. Para empezar, bridas para cables - Murmura con expresión fría y divertida a la vez.
¿Bridas para cables?

- Tenemos varias medidas. ¿Quiere que se las muestre? - Susurro con voz titubeante
Cálmate Steele.

Un ligero fruncimiento estropea las cejas de Horan, que son bastante bonitas.

- Si, por favor. La acompaño, señorita Steele - Me dice.
Salgo de detrás del mostrador fingiendo despreocupación, pero lo cierto es que me concentro al máximo en no desplomarme. De repente mis piernas parecen de plastilina. Me alegro mucho de haber decidido ponerme mis mejores vaqueros esta mañana.

- Están con los artículos de electricidad, en el pasillo numero ocho - le digo en un tono de voz demasiado elevado.
Lo miro y me arrepiento casi de inmediato. ¡Qué guapo es!

- La sigo - Murmura haciendo un gesto con su mano de largos dedos y uñas perfectamente arregladas.
Con el corazón casi estrangulándome - Porque me ha subido hasta la garganta e intenta salirse por la boca - Enfilo un pasillo en dirección a la sección de electricidad. ¿Por qué esta en Portland? ¿Por que ha venido a Clayton's? Y de una diminuta parte de mi cerebro que apenas utilizo - Seguramente por debajo del bulbo raquídeo, cerca de donde habita la voz de mi conciencia - Surge una idea: Ha venido a verte. ¡Imposible! La descarto de inmediato. ¿Por qué iba a querer verme este hombre guapo, poderoso y sofisticado? Es una idea absurda, así que me la quito de la cabeza.

- ¿Has venido a Portland por negocios? - Le pregunto
Mi voz suena demasiado aguda, como si me hubiera pillado un dedo con una puerta. ¡Basta ¡Intenta calmarte _______(tn)!

- He ido a visitar el departamento de agricultura de la universidad, que esta en Vancouver. En estos momentos financio una investigación sobre rotación de cultivos y ciencia del suelo - Me contesta con total naturalidad.
¿Lo ves? Ni por asomo ha venido a verte, me dice, orgullosa y burlona, la voz de mi conciencia. Me ruborizo solo de pensar en las tonterías que se me pasan por la cabeza.

- ¿Forma parte de su plan para alimentar al mundo? - Lo provoco.
- Algo así - Admite esbozando una media sonrisa.

Echa un vistazo a nuestra sección de bridas para cables. ¿Para que querrá eso? No me lo imagino haciendo bricolaje. Desliza los dedos por las cajas de la estantería, y por alguna inexplicable razón tengo que apartar la mirada. Se inclina y coge una caja.

beautiful boy

***

¡Hola lectoras! Tengo que deciros a las que no os tengo en tuenti y a las que si, que si me podéis seguir en twitter (@cincoidiotasytu). Es que ya me han quitado el tuenti cuatro veces, y ya sabéis es mejor prevenir que curar. Os amo.

1 comentario: