sábado, 31 de agosto de 2013

Capítulo 4

¡Bésame, maldita sea! Le suplico, pero no puedo moverme. Un extraño y desconocido deseo me paraliza. Estoy totalmente cautivada. Observo fascinada la boca de Niall Horan, y el me observa a mi con una mirada velada, con ojos cada vez mas impenetrables. Respira más deprisa de lo normal, y yo he dejado de respirar. Estoy en sus brazos. Bésame, por favor. Cierra los ojos, respira muy hondo y mueve ligeramente la cabeza, como si respondiera silenciosamente a mi petición. Cuando vuelve a abrirlos, ha recuperado la determinación, ha tomado una ferra decisión

- _____(tn) deberías mantenerte alejada de mi. No soy un hombre para ti – Susurra
¿Qué? ¿A qué viene esto? Se supone que soy yo la que debería decidirlo. Frunzo el ceño y muevo la cabeza en señal de negación.

- Respira, ______(tn), respira. Voy a soltarte y a dejarte marchar - Me dice en voz baja
Y me aparta suavemente.

Me ha subido la adrenalina por todo el cuerpo, por el ciclista que casi me atropella o por la embriagadora proximidad de Niall, y me siento paralizada y débil. ¡NO! Grita mi mente mientras el se aparta dejándome desamparada. Apoya las manos en mis hombros, a cierta distancia, y observa atentamente mi reacción. Y lo único que puedo pensar es que quería que me besara, que era obvio, pero no lo ha hecho. No me desea. La verdad es que no me desea. He fastidiado soberanamente la cita.

- Quiero decirte una cosa - Le digo tras recuperar la voz - :Gracias - Musito hundida en la humillación.
¿Cómo he podido malinterpretar hasta tal punto la situación entre nosotros? Tengo que apartarme de el.

- ¿Por qué?
Frunzo el ceño. No ha retirado las manos de mis hombros.

- Por salvarme - Susurro.
- Ese gilipoyas iba contra dirección. Me alegro de haber estado aqui. Me dan escalofríos solo de pensar lo que podría haberte pasado. ¿Quieres venir al hotel y sentarte un rato?
Me suelta y baja las manos. Estoy frente a el y me siento como una tonta.

Intento aclararme las ideas. Solo quiero marcharme. Todas mis vagas e incoherentes esperanzas se han frustrado. No me desea. ¿En qué estaba pensando? Me riño a mi misma ¿Que iba a interesarle de ti a Niall Horan? Se burla la voz de mi conciencia.

Me rodeo con los brazos, me giro hacia la carretera y veo aliviada que en el semáforo ha aparecido el hombrecillo verde. Cruzo rápidamente, consciente de que Horan me sigue. Frente al hotel, vuelvo un instante la cara hacia el, pero no puedo mirarlo a los ojos.

- Gracias por el té y por la sesión de fotos - Murmuro
- ______(tn)... Yo...

Se calla. Su tono angustiado me llama la atención, de modo que lo miro involuntariamente. Se pasa la mano por el pelo con mirada desolada. Parece destrozado, frustrado y con expresión alterada. Su prudente control ha desaparecido.

¿Qué, Niall? - Le pregunto bruscamente al ver que no dice nada.

Quiero marcharme. Necesito llevarme mi frágil orgullo herido y mimarlo para que se cure.

- Buena suerte con los exámenes – Murmura
¿Cómo? ¿Por eso parece tan desolado? ¿Es esta su fantástica despedida? ¿Desearme suerte en los exámenes?

- Gracias - Le contesto si disimular el sarcasmo - Adiós, señor Horan.
Doy media vuelta, me sorprende un poco no tropezar y sin volver a dirigirle la mirada, desaparezco por la acera en dirección al parking subterráneo.

Ya en el oscuro y frío cemento del aparcamiento, bajo su débil luz de fluorescente, me apoyo en la pared y me cubro la cara con las manos. ¿En qué estaba pensando? No puedo evitar que se me llenen los ojos de lagrimas. ¿Por qué lloro? Me dejo caer al suelo, enfadada conmigo misma por esta absurda reacción. Levanto las rodillas y las rodeo con mis brazos. Quiero hacerme lo mas pequeña posible. Quizá este disparatado dolor sea menor cuanto más pequeña me haga. Apoyo la cabeza en las rodillas y dejo que las irracionales lágrimas fluyan sin freno. Estoy llorando la perdida de algo que nunca he tenido. Que ridículo. Lamentando la perdida de algo que nunca ha existido... Mis esperanzas frustradas, mis sueños frustrados y mis expectativas destrozadas.

Nunca me habían rechazado. Bueno, siempre era una de las ultimas a las que elegían para jugar al baloncesto o al voleibol, pero eso lo entendía. Correr y hacer algo mas a la vez, como botar o lanzar la pelota, no es lo mío. Soy una autentica negada para cualquier deporte.

Pero en el plano sentimental, nunca me he expuesto. Toda mi vida he sido muy insegura. Soy demasiado pálida, demasiado delgada, demasiado desaliñada, torpe y tantos otros defectos mas, así que siempre he sido yo la que ha rechazado a cualquier posible admirador. En clase de química hubo un tipo al que le gustaba, pero nadie había despertado mi interés... Nadie excepto el maldito Niall Horan. Quizá debería ser más agradable con gente como Paul Clayton y José Rodriguez, aunque estoy segura de que ninguno de ellos ha acabado llorando solo en la oscuridad. Quizá solo necesite pegarme una buena llantera.

¡Basta! ¡Basta ya! Me grita metafóricamente la voz de mi conciencia, con los brazos cruzados, apoyada en una puerta y dando golpecitos en el suelo con la otra. Metete en el coche, vete a casa y ponte a estudiar. Olvidalo... ¡Ahora mismo! y deja ya de auto-compadecerte, de castigarte y toda esta mierda.

Respiro hondo varias veces y me levanto. Animo, Steele. Me dirijo al coche de Kate secándome las lagrimas. No volveré a pensar en el. Anotare este incidente en la lista de las experiencias de la vida y me centrare en los exámenes.


Cuando llego, Kate esta sentada a la mesa del comedor con el portátil. La sonrisa con la que me recibe se desvanece en cuanto me ve.

- ____(tn) ¿Qué pasa?
Oh, no... La santa inquisidora Katherine Kavanagh. Muevo la cabeza como hace ella cuando quiere dar a entender que no esta para historias, pero no sirve de nada.

- Has llorado.
A veces tiene un don especial para decir lo que es obvio.

- ¿Qué te ha hecho ese hijo de puta? - Gruñe con una cara que da miedo.

- Nada, Kate
En realidad, ese es el problema. Al pensarlo, sonrío con ironía

- ¿Y por qué has llorado? Tu nunca lloras - Me dice en tono mas suave.
Se levanta. Sus ojos verdes me miran preocupados. Me abraza. Tengo que decir lo que sea para quitármela de encima.

- Casi me atropella un ciclista
Es lo mejor que se me ocurre decirle para que por un momento se olvide de Horan.

- Dios mio, ____(tn).... ¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño?
Se aparta un poco y me echa un rápido vistazo para comprobar si esta todo en orden.

- No. Niall me ha salvado – Susurro - Pero me he pegado un susto de muerte.
- No me extraña. ¿Que tal el café? Se que odias el café.
- He tomado un te. Ha ido bien. Nada que comentar, la verdad. No se por qué me lo ha pedido.
- Le gustas, _____(tn) - Me dice mientras me suelta.
- Ya no. No voy a volver a verlo
Si, consigo que suene como si no me importara.

- ¿Cómo?
Maldita sea. Está intrigada. Me meto en la cocina para que no pueda verme la cara.
- Si... No tiene demasiado que ver conmigo, Kate - Le digo lo mas fríamente que puedo
- ¿Qué quieres decir?

- Kate, es obvio
Me vuelvo y me coloco frente a ella, que esta de pie en la puerta de la cocina.

- Para mi no - Me dice-. Vale, tiene mas dinero que tu, pero tiene mas dinero que casi todo el mundo en este país.

- Kate, es...
Me encojo de hombros.

- ¡____(tn), por favor! ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Eres una cría - Me interrumpe
Oh, no. Ya estamos otra vez con ese rollo.

- Kate, por favor, tengo que estudiar -La corto
Pone mala cara.

-¿Quieres ver el articulo? Está acabado. José ha echo algunas fotos buenísimas.

¿Tengo que ver al guapo de Niall Horan, quién no siente el menor interés por mi?

- Claro.
Me saco una sonrisa de la manga y me acerco al portátil. Y ahí está, mirándome en blanco y negro, mirándome y encontrándome indigna de su interés.

Finjo leer el articulo, pero no aparto los ojos de su firme mirada esmeralda. Busco en la foto alguna pista de por que no es un hombre para mi, como me ha dicho. Y de repente me parece obvio. Es demasiado guapo. Somos polos opuestos, y de dos mundos muy diferentes. Me veo a mi misma como a Ícaro cuando se acerca demasiado al sol, se quema y se estrella. Tiene razón. No es un hombre para mi. Es lo que ha querido decirme, y eso hace más fácil aceptar su rechazo...

Bueno, casi. Podré soportarlo. Lo entiendo.

- Muy bueno, Kate - Logro decirle - Me voy a estudiar.
Me propongo no volver a pensar en el de momento. Abro los apuntes y empiezo a leer.



Solo cuando estoy en la cama, intentando dormir, permito que mis pensamientos se trasladen a mi extraña mañana. No dejo de pensar en eso de que no tiene novias, y me enfado por no haber tenido en cuenta esa información antes de estar entre sus brazos suplicándole mentalmente con todos los poros de mi piel que me besara. Lo había dicho. No me quería como novia. Me tumbo de lado. Me pregunto si quizá no tiene relaciones sexuales. Cierro los ojos y empiezo a quedarme dormida. Quizá este reservándose. Bueno, no para ti. La adormilada voz de mi conciencia me da un ultimo golpe antes de sumergirse en mis sueños.
Y esa noche sueño con ojos azules y dibujos de hojas en la espuma de la leche, y corro por lugares apenas iluminados por una luz fantasmagórica, y no se si corro en dirección a algo o huyendo de algo... No queda claro.




Suelto el bolígrafo. Se acabo. He terminado mi último examen. Sonrío de oreja a oreja. Probablemente sea la primera vez que sonrío en toda la semana. Es viernes, y esta noche lo celebraremos. Lo celebraremos por todo lo alto. Quizá hasta me emborrache. Nunca me he emborrachado. Miro a Kate, que esta en el otro extremo de la clase, todavía escribiendo como una loca. Faltan cinco minutos para el final. Esto es todo. Se acabo mi carrera académica. Ya no tendré que volver a sentarme en filas de alumnos nerviosos. En mi mente doy graciosas volteretas, aunque se de sobra que mis volteretas solo pueden ser graciosas en mi mente. Kate deja de escribir y suelta el bolígrafo. Me mira también con una sonrisa de oreja a oreja.

De camino a casa, en su Mercedes, nos negamos a hablar del examen. Kate esta mucho mas preocupada por lo que va a ponerse esta noche. Yo intento encontrar las llaves en el bolso.

- _____(tn), hay un paquete para ti
Kate esta en las escaleras, frente a la puerta de la calle, con un paquete envuelto en papel de embalar. Que raro. No recuerdo haber encargado nada en Amazon. Kate me da el paquete y coge mis llaves para abrir la puerta. El paquete esta dirigido a la señorita _____(tn) Steele. No lleva remitente. Quizá sea de mi madre o de Ray

- Seguramente sera de mis padres
- ¡Ábrelo!-exclama Kate nerviosa
Entra en la cocina para ir a buscar el champán con el que vamos a celebrar que hemos terminado los exámenes.

Abro el paquete y encuentro un estuche de piel que contiene tres viejos libros, aparentemente idénticos, con cubiertas de tela, en perfecto estado, y una tarjeta de color blanco. En una cara, en tinta negra y una bonita caligrafía, se lee:

¿Por qué no me dijiste que era peligroso? ¿Por qué 
no me lo advertiste?
Las mujeres saben de lo que tienen que protegerse,
porque leen novelas que les cuentan como hacerlo...

Reconozco la cita de Tess. Me sorprende la casualidad de que hace un momento haya pasado tres horas escribiendo sobre las novelas de Thomas Hardy en mi examen final. Quizá no sea casualidad... Quizá sea deliberado. Miro los libros con atención. Tres volúmenes de Tess, la de los d´Urberville. Abro la cubierta de uno.

En la primera pagina, en una tipografia antigua, leo:

London: Jack R.Osgood, Mclloaine and Co., 1891.

¡Son primeras ediciones! Deben de valer una fortuna. E inmediatamente se quien me las ha mandado. Kate observa los libros por encima de mi hombro. Coge la tarjeta

- Primeras ediciones - Susurro
- No... -Dice abriendo los ojos incrédula - ¿Horan?
Asiento.

- No se me ocurre nadie mas.
- ¿Qué quiere decir la tarjeta?
- No tengo ni idea. Creo que es una advertencia... La verdad es que sigue previniéndome. No tengo ni idea de por qué. No es que me haya dedicado a tirarle la puerta abajo precisamente - Digo frunciendo el ceño
- Se que no quieres hablar de el, _____(tn). Pero no hay duda de que le interesas, te advierta o no.
No me he permitido pensar demasiado en Niall Horan en la ultima semana. Bueno... Sus ojos azules siguen invadiendo mis sueños, y se que tardaré una eternidad en eliminar de mi cerebro la sensación de sus brazos rodeándome y su maravilloso olor. ¿Por qué me ha mandado estos libros? Me dijo que yo no era para el.

- He encontrado una primera edición de Tess en venta, en Nueva York, por catorce mil dolares, pero los tuyos están en mucho mejor estado. Deben de haber costado más.- Me dice Kate consultando a su buen amigo Google.
- La cita... Tess se lo dice a su madre después de lo que le hace Alec d´Urberville.
- Lo se - Me contesta Kate, pensativa - ¿Qué intenta decir?
- Ni lo se ni me importa. No puedo aceptarlos. Se los devolveré con otra cita tan desconcertante como esta de alguna parte confusa del libro.
- ¿El pasaje en el que Angel Clare la manda a la mierda? - Me pregunta Kate muy seria
- Si, ese - Le contesto riéndome
Quiero a Kate. Es leal y me apoya. Envuelvo los libros y los dejo en la mesa del comedor. Kate me ofrece una copa de champán.

- Por el fin de los exámenes y nuestra nueva vida en Seattle - Dice con una sonrisa
- Por el fin de los exámenes, nuestra nueva vida en Seattle y por que todo nos vaya bien.
Chocamos las copas y bebemos.

El bar es ruidoso y esta lleno de gente, de futuros licenciados que han salido a pillar una buena cogorza. José ha venido con nosotras. No se graduara hasta el año que viene, pero le apetecía salir. Nos trae una jarra de margaritas después del champan.

- ¿y ahora que, _____(tn)? - Me grita José
- Kate y yo nos vamos a vivir a Seattle. Los padres de Kate le han comprado un piso.
- Dios mio, como viven algunos... Pero volveréis para mi exposición, ¿no?
- Por supuesto, José. No me la perdería por nada del mundo - Le contesto sonriendo.
Me pasa el brazo por la cintura y me acerca a el.

- Es muy importante para mi que vengas, _______(tn) - Me susurra al oído - ¿Otro margarita?
- José Luis Rodríguez... ¿Estás intentando emborracharme? Porque creo que lo estás consiguiendo - Le digo riéndome - Creo que mejor me tomo una cerveza. Voy a buscar una jarra para todos.
- ¡Más bebida,______(tn)!-grita Kate
Kate es fuerte como un toro. Ha pasado el brazo por los hombros de Levi, un compañero de clase de ingles y su fotógrafo habitual en la revista de la facultad, que ha dejado de hacer fotos de los borrachos que lo rodean. Solo tiene ojos para Kate, que se ha puesto un top minúsculo, vaqueros ajustados y tacones altos. Lleva el pelo recogido, con unos mechones rizados que le caen con gracia alrededor de la cara. Esta despampanante, como siempre. Yo soy mas bien de Converse y camisetas, pero me he puesto los vaqueros que mas me favorecen. Me aparto de José y me levanto de nuestra mesa.

Uf, me da vueltas la cabeza.

Tengo que agarrarme al respaldo de la silla. Los cócteles con tequila no son una buena idea.

Me dirijo a la barra y decido que debería ir al baño ahora que todavía me mantengo en pie. Bien pensado,______(tn). Me abro camino entre el gentío tambaleándome. Por supuesto hay cola, pero al menos el pasillo esta tranquilo y fresco. Saco el móvil para pasar el rato mientras espero. A ver... ¿cuál ha sido mi ultima llamada? ¿A José? Antes hay un numero que no se de quien es. Ah, si. Horan.

Creo que es su numero. Me río. No tengo ni idea de la hora que es. Quizá lo despierte. Quizá pueda explicarme por que me ha mandado esos libros y el críptico mensaje. Si quiere que me mantenga alejada de el, debería dejarme en paz. Reprimo una sonrisa de borracha y pulso el botón de llamar. Contesta a la segunda señal.

- ¿_______(tn)?

Le ha sorprendido que lo llamara. Bueno, la verdad es que a mi me sorprende estar llamándolo. A continuación, mi ofuscado cerebro se pregunta como sabe que soy yo.

- ¿Por qué me has mandado esos libros? - Le pregunto arrastrando las palabras.
- _____(tn) ¿estás bien? Tienes una voz rara - Me dice en tono muy preocupado.
- La rara no soy yo, sino tu - Le digo animada por el alcohol.
- _____(tn) ¿has bebido?
- ¿A ti qué te importa?
- Tengo... Curiosidad. ¿Dónde estás?
- En un bar
- ¿En qué bar? - Me pregunta nervioso
- Un bar de Portland
- ¿Cómo vas a volver a casa?
- Ya me las apañaré
La conversación no esta yendo como esperaba.

- ¿En qué bar estás?
- ¿Por qué me has mandado esos libros, Niall?
- ______(tn) ¿donde estás? Dímelo ahora mismo.
Su tono es tan... tan autoritario... El controlador obsesivo de siempre. Lo imagino como a un director de cine de los viejos tiempos, con pantalones de montar, un megáfono pasado de moda y una fusta. La imagen me provoca una carcajada.

- Eres tan... Dominante - Le digo riéndome

- _____(tn), contestame: ¿dónde cojones estás?
Harry Styles diciendo palabrotas. Vuelvo a reírme.

- En Portland... Bastante lejos de Seattle
- ¿Donde exactamente?
- Buenas noches, Niall.
- ¡_____(tn)!

Cuelgo. Vaya, no me ha dicho nada de los libros. Frunzo el ceño. Misión no cumplida. Estoy bastante borracha, la verdad. La cabeza me da vueltas mientras avanzo en la cola. Bueno, el objetivo era emborracharse, y lo he conseguido. Ya veo lo que es... Me temo que no merece la pena repetirlo. La cola ha avanzado y ya me toca. Observo embobada el póster de la puerta del cuarto de baño, que ensalza las virtudes del sexo seguro. Maldita sea, ¿acabo de llamar a Niall Horan? Mierda. Me suena el teléfono, pego un salto y grito del susto.

- Hola - Digo en voz baja
No había previsto que me llamara

- Voy a buscarte - Me dice.
Y cuelga. Solo Niall Horan podría hablar con tanta tranquilidad y parecer tan amenazador a la vez.

Maldita sea. Me subo los vaqueros. El corazón me late a toda prisa. ¿Viene a buscarme? Oh, no. Voy a vomitar... No... Estoy bien. Espera. Me estoy montando una película. No le he dicho donde estaba. No puede encontrarme. Ademas, tardaría horas en llegar desde Seattle, y para entonces haría mucho que nos habríamos marchado. Me lavo las manos y me miro en el espejo. Estoy roja y ligeramente desenfocada. Uf... Tequila

Espero una eternidad en la barra, hasta que me dan una jarra grande de cerveza, y por fin vuelvo a la mesa.

- Has tardado un siglo - Me riñe Kate - ¿Dónde estabas?
- Haciendo cola para el baño
José y Levi discuten acaloradamente sobre el equipo de béisbol de nuestra ciudad. José interrumpe su diatriba para servirnos cerveza, y doy un trago largo.

- Kate, creo que saldré un momento a tomar el aire
- _____(tn), no aguantas nada...
- Solo cinco minutos
Vuelvo abrirme camino entre el gentío. Empiezo a sentir nauseas, la cabeza me da vueltas y me siento inestable. Más inestable de lo habitual.

Mientras bebo al aire libre, en la zona de aparcamiento, soy consciente de lo borracha que estoy. No veo bien. La verdad es que lo veo todo doble, como en las viejas reposiciones de los dibujos animados de Tom y Jerry. Creo que voy a vomitar. ¿Cómo he podido acabar así?
- ______(tn) ¿estás bien?
José ha salido del bar y se ha acercado a mi.

- Creo que he bebido un poco mas de la cuenta - Le contesto sonriendo
- Yo también - Murmura. Sus ojos oscuros me miran fijamente - ¿Te echo una mano? - Me pregunta avanzando hasta mi y rodeándome con sus brazos.
- José, estoy bien. No pasa nada.
Intento apartarlo sin demasiada energía
- _____(tn), por favor - Me susurra
Me agarra y me acerca a el.

- José. ¿qué estás haciendo?
- Sabes que me gustas, _____(tn). Por favor
Con una mano me mantiene pegada a el y con la otra me agarra la barbilla y me levanta la cara. ¡Va a besarme...!

- No, José, para... No
Lo empujo, pero es todo músculos, así que no consigo moverlo. Me ha metido la mano por el pelo y me sujeta la cabeza para que no la mueva.

- Por favor, _____(tn), cariño - Me susurra con los labios muy cerca de los míos.
Respira entrecortadamente y su aliento es demasiado dulzón.

Huele a margarita y a cerveza. Empieza a recorrerme la mandíbula con los labios, acercándose a la comisura de mi boca. Estoy muy nerviosa, borracha y fuera de control. Me siento agobiada.

- José, no - Le suplico
No quiero. Eres mi amigo y creo que voy a vomitar.

- Creo que la señorita ha dicho que no - Dice una voz tranquila en la oscuridad
¡Dios mío! Niall Horan. Esta aquí. ¿Cómo? José me suelta.

- Horan - Dice José lacónicamente
Miro angustiada a Niall, que observa furioso a José. Mierda. Siento una arcada y me inclino hacia delante. Mi cuerpo no puede seguir tolerando el alcohol y vomito en el suelo aparatosamente

- ¡Uf, Dios mio,_____(tn)!
José se aparta de un salto con asco. Horan me sujeta el pelo, me lo aparta de la cara y me lleva con cuidado hacia un parterre al fondo del aparcamiento. Observo agradecida que esta mas o menos oscuro.

- Si vas a volver a vomitar, hazlo aquí. Yo te sostengo.
Ha pasado un brazo por encima de mis hombros y con la otra mano me sujeta el pelo, como si quisiera hacerme una coleta, para que no se me vaya a la cara. Intento apartarlo torpemente, pero vuelvo a vomitar... Y otra vez. Oh, mierda... ¿Cuánto va a durar esto? Aunque tengo el estomago vacío y no sale nada, espantosas arcadas me sacuden el cuerpo. Me prometo a mi misma que jamas volveré a beber. Es demasiado vergonzoso para explicarlo. Por fin dejo de sentir arcadas.

He apoyado las manos en el parterre, pero apenas me sostienen. Vomitar tanto es agotador. Horan me suelta y me ofrece un pañuelo. Solo el podría tener un pañuelo de lino recién lavado con sus iniciales bordadas. HTS. No sabia que todavía podían comprarse estas cosas. Por un instante, mientras me limpio la boca, me pregunto a que responde la T. No me atrevo a mirarlo. Estoy muerta de vergüenza. Me doy asco. Quiero que las azaleas del parterre me engullan y desaparecer de aquí.

José sigue merodeando junto a la puerta del bar, mirándonos.

Me lamento y apoyo la cabeza en las manos. Debe de ser el peor momento de mi vida. La cabeza sigue dándome vueltas mientras intento recordar un momento peor, y solo se me ocurre el del rechazo de Niall, pero este es cincuenta veces mas humillante.

Me arriesgo a lanzarle una rápida mirada. Me observa fijamente con semblante sereno, inexpresivo. Me giro y miro a José, que también parece bastante avergonzado e intimidado por Horan, como yo. Lo fulmino con la mirada. Se me ocurren unas cuantas palabras para calificar a mi supuesto amigo, pero no puedo decirlas delante del empresario Niall Horan. ______(tn) ¿a quién pretendes engañar? Acaba de verte vomitando en el suelo y en la flora local. Tu conducta poco refinada ha sido más que evidente.

- Bueno... Nos vemos dentro - Masculla José
Pero no le hacemos caso, así que vuelve a entrar en el bar. Estoy sola con Horan. Mierda, Mierda. ¿Qué puedo decirle? Puedo disculparme por haberlo llamado.

- Lo siento - Susurro mirando fijamente el pañuelo, que no dejo de retorcer entre los dedos.
Que suave es.

- ¿Qué sientes, _____(tn)?
Maldita sea, quiere su recompensa.

- Sobre todo, haberte llamado. Estar mareada. Uf, la lista es interminable - Murmuro notando que me pongo roja.
Por favor, por favor, que me muera ahora mismo.

- A todos nos ha pasado alguna vez, quizá no de manera tan dramática como a ti - Me contesta secamente - Es cuestión de saber cuales son tus limites, ______(tn). Bueno, a mi me gusta traspasar los límites, pero la verdad es que esto es demasiado. ¿Sueles comportarte así?
Me zumba la cabeza por el exceso de alcohol y el enfado. ¿Que narices le importa? No lo he invitado a venir. Parece un hombre maduro riñéndome como si fuera una cría descarriada. A una parte de mi le apetece decirle que si quiero emborracharme cada noche es cosa mía y que a el no le importa, pero no tengo tanto valor. No ahora, cuando acabo de vomitar delante de el. ¿Por que sigue aquí?

- No - Le digo arrepentida - Nunca me había emborrachado, y ahora mismo no me apetece nada que se repita.
De verdad que no entiendo por qué está aquí. Empiezo a marearme. Se da cuenta, me agarra antes de que me caiga, me levanta y me apoya contra su pecho, como si fuera una niña

- Vamos, te llevaré a casa - Murmura.
- Tengo que decírselo a Kate
Vuelvo a estar en sus brazos

- Puede decírselo mi hermano
- ¿Qué?
- Mi hermano Elliot esta hablando con la señorita Kavanagh
- ¿Cómo?
No lo entiendo.

- Estaba conmigo cuando me has llamado.
- ¿En Seattle? - Le pregunto confundida
- No. Estoy en el Heathman
¿Todavía? ¿Por qué?

- ¿Cómo me has encontrado?
-He rastreado la localización de tu móvil,______(tn)
Claro. ¿Cómo es posible? ¿Es legal? Acosador, susurra la voz de mi conciencia entre la nube de tequila que flota en mi cerebro, pero por alguna razón, porque es él, no me importa.

- ¿Has traído chaqueta o bolso?
- Si, las dos cosas. Niall, por favor, tengo que decírselo a Kate. Se preocupará.
Aprieta los labios y suspira ruidosamente.

- Si no hay mas remedio...
Me suelta, me coge de la mano y se dirige hacia el bar. Me siento débil, todavía borracha, incómoda, agotada, avergonzada y, por extraño que parezca, encantada de la vida. Me lleva de la mano. Es un confuso abanico de emociones. Necesitare al menos una semana para procesarlas.

En el bar hay mucho ruido, esta lleno de gente y ha empezado a sonar la música, así que la pista de baila esta llena. Kate no esta en nuestra mesa, y José ha desaparecido. Levi que esta solo, parece perdido y desamparado.

- ¿Dónde está Kate? - Grito a Levi
La cabeza empieza a martillearme a ritmo del potente bajo de la música

-Bailando - Me contesta Levi
Me doy cuenta de que está enfadado y de que mira a Niall con recelo. Busco mi chaqueta negra y me cuelgo el pequeño bolso cruzado, que me queda a la altura de la cadera. Estoy lista para marcharme en cuanto haya hablado con Kate.

Toco el brazo de Niall, me inclino hacia el y le grito al oído que Kate esta en la pista. Le rozo el pelo con la nariz y respiro su aroma limpio y fresco. Todas las sensaciones prohibidas y desconocidas que he intentado negarme salen a la superficie y recorren mi cuerpo agotado. Me ruborizo, y en lo mas profundo de mi cuerpo los músculos se tensan agradablemente.

Pone los ojos en blanco, vuelve a cogerme de la mano y se dirige a la barra. Lo atienden inmediatamente. El señor Horan, el obseso del control, no tiene que esperar. ¿Todo le resulta tan fácil? No oigo lo que pide. Me ofrece un vaso grande de agua con hielo

- Bebe - Me ordena

Los focos giran al ritmo de la música creando extrañas luces y sombras de colores por el bar y sobre los clientes. Horan pasa del azul al verde, el blanco y el rojo demoniaco. Me mira fijamente. Doy un pequeño sorbo.

- Bébetela toda - Me grita.
Que autoritario. Se pasa la mano por el pelo rebelde. Parece nervioso, enfadado. ¿Qué le ocurre aparte de que una estúpida chica borracha lo haya llamado en plena noche y haya pensado que tenia que ir a rescatarla? Y ha resultado que si tenia que rescatarla de su excesivamente cariñoso amigo. Y luego ha tenido que ver como la chica se mareaba. Oh, _____(tn).... ¿Conseguirás olvidar esto algún día? La voz de mi conciencia chasque la lengua y me observa por encima de sus gafas de media luna. Me tambaleo un poco, y Horan apoya la mano en mi hombro para sujetarme. Le hago caso y me bebo el vaso entero. Hace que me maree. Me quita el vaso y lo deja en la barra. Observo a través de una especie de nebulosa como va vestido: Una ancha camisa blanca de lino, vaqueros ajustados, Converse negras y americana oscura de raya diplomática. Lleva el cuello de la camisa desabrochado y veo asomar algunos pelos dispersos. Aun en mi aturdido estado, me parece que es guapísimo.

Vuelve a cogerme de la mano y me lleva hacia la pista. Mierda. Yo no bailo. Se da cuenta de que no quiero y bajo las luces de colores veo su sonrisa divertida y burlona. Tira fuerte de mi mano y vuelvo a caer entre sus brazos. Empieza a moverse y me arrastra en su movimiento. Vaya, sabe bailar, y no puedo creerme que este siguiendo sus pasos. Quizá sigo el ritmo porque estoy borracha. Me aprieta contra su cuerpo... Si no me sujetara con tanta fuerza, seguro que me desplomaría a sus pies. Desde el fondo de mi mente resuena lo que suele advertirme mi madre: " Nunca te fíes de un hombre que baile bien"

Atravesamos la multitud de gente que baila hasta el otro extremo de la pista y encontramos a Kate y a Elliot, el hermano de Niall. La música retumba a todo volumen fuera y dentro de mi cabeza. Oh, no. Kate esta moviendo ficha. Baila sacando el ****, y eso solo lo hace cuando alguien le gusta. Cuando alguien le gusta mucho. Eso quiere decir que mañana seremos tres a la hora del desayuno. ¡Kate!

Niall se inclina y grita a Elliot al oído. No oigo lo que le dice. Elliot es alto, ancho de hombros, pelo rubio y rizado y con ojos perversamente brillantes. El parpadeo de los focos me impide ver de que color. Elliot se ríe, tira de Kate y la arrastra hasta sus brazos, donde ella parece estar encantada de la vida... ¡Kate! Aun en mi etílico estado, me escandalizo. Acaba de conocerlo. Asiente a lo que Elliot le dice, me sonríe, y se despide de mi con la mano.

Niall nos saca de la pista moviéndose con presteza.

Pero no he hablado con Kate ¿Está bien? Ya veo como van a acabar las cosas entre esos dos. Tengo que darle una charla sobre sexo seguro. Espero que lea el póster de la puerta de los lavabos.

Los pensamientos me estallan en el cerebro, luchan contra la confusa sensación de borrachera. Aquí hace mucho calor, hay mucho ruido, demasiados colores... Demasiadas luces. Me da vueltas la cabeza. Oh, no... Siento que el suelo sube al encuentro de mi cara o eso parece. Lo ultimo que oigo antes de desmayarme en los brazos de Niall Horan es la palabrota que suelta:

- ¡Joder!


Untitled

***

¡Hola lectoras! Me paso por aquí para deciros, que lo siento. Y que ayer no subí porque fui a ver This Is Us, y que deciros, solo que fue perfecta. Ya está. Y que me suigáis en twitter (@cincoidiotasytu) siento ser pesada pero no os quiero perder. Os amo.

1 comentario:

  1. me ha encantado, es perfecto, tengo un montón de ganas de que cuelgues el siguiente. No sabes cuanto deseo saber que ocurre. ¿Por qué no le habrá besado? Bueno me encanta y quiero el siguiente, tengo mucha intriga. Besos <3

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