domingo, 18 de agosto de 2013

Capítulo 1, parte 2.

****, ****. Que patosa... Estoy de rodillas y con las manos apoyadas en el suelo en la entrada del despacho del señor Horan, y unas manos amables me rodean para ayudarme a levantarme. Estoy muerta de vergüenza, ¡qué torpe! Tengo que armarme de valor para alzar la vista. Madre mía, qué joven es.

- Señorita Kavanagh - Me dice tendiéndome una mano de largos dedos en cuanto me he levantado - Soy Niall Horan. ¿Está bien?, ¿quiere sentarse?
Muy joven. Y atractivo, muy atractivo. Alto, con un elegantísimo traje gris, camisa blanca y corbata negra, con un pelo rebelde de color rubio y brillantes ojos azules que me observan atentamente. Necesito un momento para poder articular palabra.

- Bueno, la verdad...
Me callo. Si este tipo tiene mas de treinta años, yo soy bombera. Le doy la mano, aturdida, y nos saludamos. Cuando nuestros dedos se tocan, siento un extraño y excitante escalofrío por todo el cuerpo. Retiro la mano a toda prisa, incómoda. Debe de ser electricidad estática. Parpadeo rápidamente, al ritmo de los latidos de mi corazón.

- La señorita Kavanagh esta indispuesta, así que me ha mandado a mi. Espero que no le importe, señor Horan.
-¿Y usted es...?
Su voz es cálida y parece divertido, pero su expresión impasible no me permite asegurarlo. Parece ligeramente interesado, pero sobre todo muy educado.

- _____(tn) Steele. Estudio literatura inglesa con Kate... Digo... Katherine... Bueno la señorita Kavanagh, en la Estatal de Washington.
- Ya veo - Se limita a responderme.
Creo ver el esbozo de una sonrisa en su expresión, pero no estoy segura.

- ¿Quiere sentarse?-me pregunta señalando un sofá blanco de piel con forma de L
Su despacho es exageradamente grande para una sola persona. Delante de los ventanales panorámicos hay una mesa de madera oscura en la que podrían comer cómodamente seis personas. Hace juego con la mesita junto al sofá. Todo lo demás es blanco - el techo, el suelo y las paredes -, excepto la pared de la puerta, en la que treinta y seis cuadros pequeños forman una especie de mosaico cuadrado. Son preciosos, una serie de objetos prosaicos e insignificantes pintados con tanto detalle que parecen fotografías. Pero, colgados juntos en la pared, resultan impresionantes.

- Un artista de aquí. Trouton. - Me dice el señor Horan cuando se da cuenta de lo que estoy observando.
- Son muy bonitos. Elevan lo cotidiano a la categoría de extraordinario- Murmuro distraída, tanto por el como por los cuadros.
Ladea la cabeza y me mira con mucha atención.

- No podría estar mas de acuerdo, señorita Steele - Me contesta en voz baja y por alguna inexplicable razón me ruborizo.
Aparte de los cuadros, el resto del despacho es frió, limpio y ascéptico. Me pregunto si refleja la personalidad del Adonis que esta sentado con elegancia frente a mi en una silla blanca de piel.

Bajo la cabeza, alterada por la dirección que están tomando mis pensamientos, y saco del bolso las preguntas de Kate. Luego preparo la grabadora con tanta torpeza que se me cae dos veces en la mesita.

El señor Horan no abre la boca. Aguarda pacientemente - eso espero - y yo me siento cada vez mas avergonzada y me pongo mas roja. Cuando reúno el valor para mirarlo, esta observándome, con una mano encima de la pierna y la otra alrededor de la barbilla y con el largo dedo indice cruzándose los labios. Creo que intenta ahogar una sonrisa.

- Pe... Perdón – Balbuceo - No suelo utilizarla.
- Tómese todo el tiempo que necesite, señorita Steele - Me contesta
- ¿Le importa que grabe sus respuestas?

- ¿Me lo pregunta ahora, después de lo que le ha costado preparar la grabadora?
Me ruborizo. ¿Está bromeando? Eso espero. Parpadeo, no se que decir, y creo que se apiada de mi, porque acepta.

- No, no me importa.
- ¿Le explico Kate... Digo... La señorita Kavanagh para donde era la entrevista?
- Si. Para el ultimo numero de este curso de la revista de la facultad, porque yo entregaré los títulos en la ceremonia de graduación de este año.
Vaya, acabo de enterarme. Y por un momento me preocupa que alguien no mucho mayor que yo - vale, quizás seis o siete años y vale, un mega-triunfador, pero aun así- me entregue el titulo. Frunzo el ceño e intento centrar mi caprichosa atención en lo que tengo que hacer.

- Bien -digo tragando saliva - Tengo algunas preguntas, señor Horan.
Me coloco un mechón de pelo detrás de la oreja.

- Si, creo que debería preguntarme algo - Me contesta inexpresivo.
Está burlándose de mi. Al darme cuenta, empiezo a ruborizarme. Me incorporo un poco y estiro la espalda para parecer mas alta e intimidante. Pulso el botón de la grabadora intentando parecer profesional.

- Es usted muy joven para haber amasado este imperio, ¿a que se debe su éxito?
Lo miro y el esboza una sonrisa burlona, pero parece ligeramente decepcionado.

- Los negocios tienen que ver con las personas, señorita Steele, y yo soy muy bueno analizándolas. Se como funcionan, lo que les hace ser mejores, lo que no, lo que las inspira y como incentivarlas. Cuento con un equipo excepcional, y les pago bien - se calla un instante y me fulmina con su mirada celeste - creo que para tener éxito en cualquier ámbito hay que dominarlo, conocerlo por dentro y por fuera, conocer cada uno de sus detalles. Trabajo duro, muy duro, para conseguirlo. Tomo decisiones basándome en la lógica y en los hechos. Tengo un instinto innato para reconocer y desarrollar una buena idea, y seleccionar a las personas adecuadas. La base siempre es contar con las personas adecuadas.

- Quizás solo ha tenido suerte.
Este comentario no esta en la lista de Kate, pero es que es tan arrogante... Por un momento la sorpresa asoma a sus ojos.

- No creo en la suerte ni en la casualidad, señorita Steele. Cuanto más trabajo , mas suerte tengo. Realmente se trata de tener en tu equipo a las personas adecuadas y saber dirigir sus esfuerzos. Creo que fue Harvey Firestone quien dijo que la labor mas importante de los directivos es que las personas crezcan y se desarrollen.

- Parece usted un maniático del control.
Las palabras han salido de mi boca antes de que pudiera detenerlas.

- Bueno, lo controlo todo, señorita Steele - Me contesta sin el menor rastro de sentido del humor en su sonrisa.
Lo miro y me sostiene la mirada, impasible. Se me dispara el corazón y vuelvo a ruborizarme.

¿Por que tiene este desconcertante efecto sobre mi? ¿Quizás porque es irresistiblemente atractivo? ¿Por como me mira fijamente? ¿Por como se pasa el dedo indice por el labio inferior? Ojala dejara de hacerlo.

- Además, decirte a ti mismo, en tu fuero mas intimo, que has nacido para ejercer el control te concede un poder inmenso - Sigue diciéndome en voz baja.
- ¿Le parece que su poder es inmenso?

- <<Maniático del control>> - Añado para mis adentros.

- Tengo mas de cuarenta mil empleados, señorita Steele. Eso me otorga cierto sentido de la responsabilidad... Poder, si lo prefiere. Si decidiera que ya no me interesa el negocio de las telecomunicaciones y lo vendiera todo, veinte mil personas pasarían apuros para pagar la hipoteca en poco mas de un mes.

:)


***
¡Hola lectoras! Tengo que deciros a las que no os tengo en tuenti y a las que si, que si me podéis seguir en twitter (@cincoidiotasytu). Es que ya me han quitado el tuenti cuatro veces, y ya sabéis es mejor prevenir que curar. Ya sabéis si os gusta pedid siguiente. Os amo.

6 comentarios:

  1. ola me encanta tu novela pero me puedes decir como cuelgas esta novela en google esque yo voy a colgar una de vampiros

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    1. Hola cariño. Pues no entiendo lo que dices, ¿te puedes explicar mejor? Besos :)Xx

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  2. K COMO TE HAS CREADO ESTA PAGINA DONDE CUELGAS A NOVELA
    BSSS GUAPA ME ENCANTA TU NOVELA:))

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    1. En la parte de arriba del blog, pone algo para creártelo, a a partir de ahí, avs investigando. ¡Suerte!
      PD:Me quitaron el tuenti. Sígueme en el twitter que pongo al final de cada capítulo. Gracias.

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  3. que bonita novela aqui puedo ver 50 sombras de gry sin comprar el libro y con mi idolo

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