Me
quedo boquiabierta. Su falta de humildad me deja estupefacta.
-
¿No tiene que responder ante una junta directiva?- Le pregunto
asqueada.
-
Soy el dueño de mi empresa. No tengo que responder ante ninguna
junta directiva.
Me
mira alzando una ceja y me ruborizo. claro, lo habría sabido si me
hubiera informado un poco. Pero, maldita sea, que arrogante... Cambio
de táctica.
-
¿Y cuales son sus intereses, aparte del trabajo?
-
Me interesan cosas muy diversas, señorita Steele - Esboza una
sonrisa casi imperceptible - Muy diversas.
Por
alguna razón, su mirada firme me confunde y me enciende. Aunque en
sus ojos se distingue un brillo perverso.
-
Pero si trabaja tan duro ¿que hace para relajarse?
-
¿Relajarme?
Sonríe
mostrando sus dientes, blancos y perfectos. Contengo la respiración.
Es realmente guapo. Debería estar prohibido ser tan guapo.
-
Bueno, para relajarme, como dice usted, navego, vuelo y me permito
algunas actividades físicas - Cambia de posición en su silla- Soy
muy rico, señorita Steele, así que tengo aficiones caras y
fascinantes.
Echo
un rápido vistazo a las preguntas de Kate con la intención de no
seguir con ese tema.
-
Invierte en fabricación ¿Por qué en fabricación en concreto?- Le
pregunto
<<¿Por
qué hace que me sienta tan incomoda?>>
-
Me gusta construir. Me gusta saber como funcionan las cosas, cual es
su mecanismo, como se monta, y se desmontan. Y me encantan los barcos
¿que puedo decirle?
-
Parece que el que habla es su corazón, no la lógica y los hechos.
Frunce
los labios y me observa de arriba abajo.
-
Es posible. Aunque algunos dirían que no tengo corazón.
-
¿Por qué dirían algo así?
-
Porque me conocen bien - Me contesta con una sonrisa irónica.
-
¿Dirían sus amigos que es fácil conocerlo?
Y
nada más preguntárselo lamento haberlo hecho. No esta en la lista
de Kate.
-
Soy una persona muy reservada, señorita Steele. Hago todo lo posible
por proteger mi vida privada. No suelo ofrecer entrevistas.
-
¿Por qué acepto ésta?
-
Porque soy mecenas de la universidad, y porque, por más que lo
intente, no conseguí sacarme de encima a la señorita Kavanagh. No
dejaba de dar la lata a mis relaciones publicas, y admiro esa
tenacidad.
Se
lo tenza que puede llegar a ser Kate. Por eso estoy sentada aquí,
incomoda, y muerta de vergüenza ante la mirada penetrante de este
hombre, cuando debería estar estudiando para mis exámenes.
-
También invierte en tecnología agrícola ¿por qué le interesa
este ámbito?
-
El dinero no se come, señorita Steele, y hay demasiada gente en el
mundo que no tiene que comer.
-
Suena muy filantrópico. ¿Le gusta la idea de alimentar a los pobres
del mundo?
Se
encoge de hombros, como dándome largas.
-
Es un buen negocio - Murmura
Pero
creo que no esta siendo sincero. No tiene sentido. ¿Alimentar a los
pobres del mundo? No veo por ningún lado que beneficios económicos
puede proporcionar. Lo único que veo es que se trata de una idea
noble. Echo un vistazo a la siguiente pregunta, confundida por su
actitud.
-
¿Tiene una filosofía? y si la tiene, ¿en que consiste?
-
No tengo una filosofía como tal. Quizá un principio que me guía...
De Carnegie: "Un hombre que consigue adueñarse absolutamente de
su mente puede adueñarse de cualquier otra cosa para la que este
legalmente autorizado". Soy muy peculiar, muy tenaz. Me gusta el
control... De mi mismo y de los que me rodean.
-
Entonces quiere poseer cosas... Es usted un obseso del control.
-
Quiero merecer poseerlas, pero si, en el fondo es eso.
-
Parece usted el paradigma del consumidor.
-
Lo soy.
Sonríe,
pero la sonrisa no ilumina su mirada. De nuevo no cuadra con la
persona que quiere alimentar al mundo, así que no puedo evitar
pensar que estamos hablando de otra cosa, pero no tengo ni la menos
idea de que. Trago saliva. En el despacho hace cada vez mas calor, o
quizá es cosa mía. Solo quiero acabar de una vez la entrevista.
Seguro
que Kate tiene ya bastante material.
Echo
un vistazo a la siguiente pregunta.
-
Fue un niño adoptado. ¿Hasta que punto cree que eso ha influido en
su manera de ser?
Vaya,
una pregunta personal. Lo miro con la esperanza de que no se ofenda.
Frunce el ceño.
-
No puedo saberlo
Me
pica la curiosidad
-
¿Que edad tenia cuando lo adoptaron?
-
Todo el mundo lo sabe, señorita Steele - Me contesta muy serio
Si,
claro. Si hubiera sabido que iba a hacer esta entrevista me habría
informado un poco. Cambio de tema rápidamente.
-
Ha tenido que sacrificar su vida familiar por el trabajo.
-
Eso no es una pregunta - Me replica en tono seco.
-
Perdón.
No
puedo quedarme quieta. Ha conseguido que me sienta como una niña
perdida. Vuelvo a intentarlo.
-
¿Ha tenido que sacrificar su vida familiar por el trabajo?
-
Tengo familia. Un hermano, una hermana y unos padres que me quieren.
No me interesa ampliar la familia.
-
¿Es usted gay, señor Horan?
Respiro
hondo. Estoy avergonzada, abochornada. ¿Por que no he echado un
vistazo a la pregunta antes de leerla? ¿cómo voy a decirle que
estoy limitándome a leer las preguntas? Malditas sean Kate y su
curiosidad.
-
No, _______(tn), no soy gay.
Alza
las cejas y me mira con ojos fríos. No parece contento.
-
Le pido disculpas. Esta... bueno... esta aquí escrito.
Ha
sido la primera vez que me ha llamado por mi nombre. El corazón se
me ha disparado y vuelven a arderme las mejillas. Nerviosa, me coloco
el mechón de pelo detrás de la oreja.
Inclina
un poco la cabeza.
-
¿Las preguntas no son suyas?
Quiero
que me trague la tierra.
-
Bueno... No. Kate... La señorita Kavanagh... Me ha pasado una lista.
-
¿Son compañeras de la revista de la facultad?
Oh,
no. No tengo nada que ver con la revista. Es una actividad
extra-académica de ella, no mía. Me arden las mejillas.
-
No. Es mi compañera de piso
Se
frota la barbilla con parsimonia y sus ojos verdes me observan
atentamente.
-
¿Se ha ofrecido usted para hacerme esta entrevista? - Me pregunta en
tono inquietantemente tranquilo
A
ver, ¿quien se supone que entrevista a quien? su mirada me quema por
dentro y no puedo evitar decirle la verdad.
-
Me lo ha pedido ella. No se encuentra bien.-le contesto en voz baja,
como disculpándome.
-
Esto explica muchas cosas
Llaman
a la puerta y entra la rubia numero dos.
-
Señor Horan, perdona que lo interrumpa, pero su próxima reunión es
dentro de dos minutos.
-
No hemos terminado, Andrea. Cancela mi próxima reunión, por favor.
Andrea
se queda boquiabierta, sin saber que contestar. Parece perdida. El
señor Horan vuelve el rostro hacia ella lentamente y alza las cejas.
La chica se pone colorada. Menos mal, no soy la única.
-
Muy bien, señor Horan - Murmura, y sale del despacho.
Él
frunce el ceño y vuelve a centrar su atención en mi.
***
¡Hola lectoras! Tengo que deciros a las que no os tengo en tuenti y a las que si, que si me podéis seguir en twitter (@cincoidiotasytu). Es que ya me han quitado el tuenti cuatro veces, y ya sabéis es mejor prevenir que curar. Ya sabéis si os gusta pedid siguiente. Os amo.
andhdwnwfu ERFECVTA,JODIDAMENTE PERFECTA
ResponderEliminarMe quitaron el tuenti. Sígueme en el twitter que pongo al final de cada capítulo. Gracias.
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