Niall
abre la puerta del copiloto del Audi 4x4 negro y subo. Menudo
cochazo. No ha mencionado el arrebato pasional del ascensor. ¿Debería
decir algo yo? ¿Deberíamos comentarlo o fingir que no ha pasado
nada? Apenas parece real, mi primer beso con forcejeo. A medida que
avanzan los minutos, le asigno un carácter mítico, como una leyenda
del rey Arturo o de la Atlantida. No ha sucedido, nunca ha existido.
Quizá me lo he imaginado. No. Me toco los labios, hinchados por el
beso. Sin la menor duda, ha sucedido. Soy otra mujer. Deseo a este
hombre desesperadamente, y el me ha deseado a mi.
Lo
miro. Niall esta como siempre, correcto y ligeramente distante.
No
entiendo nada.
Arranca
el motor y abandona su plaza de parking. Enciende el equipo de
música. El dulce y mágico sonido de dos mujeres cantando invade el
coche. Uau... Mis sentidos están alborotados, así que me afecta el
doble. Los escalofríos me recorren la columna vertebral. Niall
conduce de forma tranquila y confiada hacia la Southwest Park Avenue.
-
¿Qué es lo que suena?
-
Es el "Duo de las flores" de Delibes, de la opera Lakmé.
¿Te gusta?
-
Niall, es precioso.
-
Si, ¿verdad?
Sonríe
y me lanza una rápida mirada. Y por un momento parece de su edad,
joven y despreocupado y tan guapo que quita el hipo... ¿Es esta la
clave para acceder a el? ¿La música? Escucho las voces angelicales,
sugerentes y seductoras.
-
¿Puedes volver a ponerlo?
-
Claro
Niall
pulsa un botón, y la música vuelve a acariciarme. Invade mis
sentidos de forma lenta, suave y dulce.
-
¿Te gusta la música clásica? - Le pregunto intentando hacer una
incursión en sus gustos personales.
-
Mis gustos son eclépticos, ______(tn). De Thomas Tallis a los Kings
of Leon. Depende de mi estado de ánimo. ¿Y los tuyos?
-
Los míos también. Aunque no conozco a Thomas Tallis.
Se
gira, me mira un instante y vuelve a fijar los ojos en la carretera.
-Algún
día te tocare algo de el. Es un compositor británico del siglo XVI.
Música coral eclesiástica de la época de los Tudor. - Me sonríe -
Suena muy esotérico, lo sé, pero es mágica.
Pulsa
un botón y empiezan a sonar los Kings of Leon. A estos los conozco.
"**Noallow** on fire". Muy oportuno. De pronto el sonido de
un teléfono móvil interrumpe la música. Niall pulsa un botón del
volante.
-
Horan - Contesta bruscamente.
-
Señor Horan, soy Welch. Tengo la información que me pidió.
Una
voz áspera e incorpórea que llega por los altavoces.
-
Bien. Mándamela por e-mail. ¿Algo más?
-
Nada mas, señor
Pulsa
el botón, la llamada se corta y vuelve a sonar la música. Ni adiós
ni gracias. Me alegro mucho de no haberme planteado la posibilidad de
trabajar para el. Me estremezco solo de pensarlo. Es demasiado
controlador y frío con sus empleados. El teléfono vuelve a
interrumpir la música.
-
Horan
-
Le han mandado por e-mail el acuerdo de confidencialidad, señor
Horan.
Es
una voz de mujer.
-
Bien. Eso es todo, Andrea.
-
Que tenga un buen día, señor
Niall
cuelga pulsando el botón del volante. La música apenas ha empezado
a sonar cuando vuelve a oírse el teléfono. ¿En eso consiste su
vida, en contestar una y otra vez al teléfono?
-
Horan - Dice bruscamente
-
Hola, Niall. ¿Has echado un polvo?
-
Hola, Elliot... Estoy con el manos libres, y no voy solo en el
coche.
Niall
suspira.
-
¿Quién va contigo?
Niall
mueve la cabeza.
-
_____(tn) Steele
-
¡Hola, _____(tn)!
¡_____!
-
Hola, Elliot.
-
Me han hablado mucho de ti - Murmura Elliot con voz ronca
Niall
frunce el ceño.
-
No te creas una palabra de lo que te cuente Kate.
Elliot
se ríe.
-
Estoy llevando a ______(tn) a su casa - Dice Niall recalcando mi
nombre completo - ¿Quieres que te recoja?
-
Claro.
-
Hasta ahora.
Niall
cuelga y vuelve a sonar la música.
-
¿Por que te empeñas en llamarme ______(tn)?
-
Porque es tu nombre
-
Prefiero ______ (diminutivo)
-
¿De verdad?
Casi
hemos llegado a mi casa. No hemos tardado mucho.
-
______(tn)... - Me dice pensativo
Lo
miro con mala cara, pero no me hace caso.
-Lo
que ha pasado en el ascensor... No volverá a pasar. Bueno, a menos
que sea premeditado - Dice el.
Detiene
el coche frente a mi casa. Me doy cuenta de pronto de que no me ha
preguntado donde vivo. Ya lo sabe. Claro que sabe donde vivo, me
envió los libros. ¿Cómo no iba a saberlo un acosador que sabe
rastrear la localización de un móvil y que tiene un helicóptero?
¿Por
qué no va a volver a besarme? Hago un gesto de disgusto al pensarlo.
No lo entiendo. La verdad es que debería apellidarse Enigmático, no
Horan. Sale del coche y lo rodea caminando con elegancia hasta mi
puerta, que abre. Siempre es un perfecto caballero, excepto quizá en
raros y preciosos momentos en los ascensores. Me ruborizo al recordar
su boca pegada a la mía y se me pasa por la cabeza la idea de que yo
no he podido tocarlo. Quería deslizar mis dedos por su pelo
alborotado, pero no podía mover las manos. Me siento, en
retrospectiva, frustrada.
-
A mi me ha gustado lo que ha pasado en el ascensor - Murmuro
mientras salgo del coche.
No
estoy segura de si oigo un jadeo ahogado, pero decido hacer caso
omiso y subo los escalones de la entrada.
Kate
y Elliot estan sentados en la mesa. Los libros de catorce mil dolares
no siguen allí, afortunadamente. Tengo planes para ellos. Kate
muestra una sonrisa ridícula y poco habitual en ella, y su melena
despeinada le da un aire muy sexy. Niall me sigue hasta el comedor, y
aunque Kate sonríe con cara de habérselo pasado en grande toda la
noche, lo mira con desconfianza.
-
Hola, _____(tn)
Se
levanta para abrazarme y al momento se separa un poco y me mira de
arriba abajo. Frunce el ceño y se gira hacia Niall.
-
Buenos días, Niall - Le dice, y su tono es un tanto hostil.
-
Señorita Kavanagh - Le contesta el con su envarada formalidad
-
Niall, se llama Kate - Refunfuña Elliot
-
Kate
Niall
asiente con educación y mira a Elliot, que se ríe y se levanta para
abrazarme el también.
-
Hola, _____(tn)
Sonríe
y sus ojos verdes brillan. Me cae bien al instante.
Es
obvio que no tiene nada que ver con Niall, pero, claro, son hermanos
adoptivos.
-
Hola, Elliot
Le
sonrío y me doy cuenta de que estoy mordiéndome el labio.
-
Elliot, tenemos que irnos - Dice Niall en tono suave.
-
Claro.
Se
gira hacia Kate, la abraza y le da un beso interminable.
Vaya...
Iros a una habitación. Me miro los pies, incómoda. Levanto los ojos
hacia Niall, que esta mirándome fijamente. Le sostengo la mirada.
¿Por qué no me besas así? Elliot sigue besando a Kate, la empuja
hacia atrás y la hace doblarse de forma tan teatral que el pelo casi
le toca el suelo.
-
Nos vemos luego, nena - Le dice sonriente.
Kate
se derrite. Nunca antes la había visto derritiéndose así. Me
vienen a la cabeza las palabras "hermosa" y "complaciente".
Kate, complaciente. Elliot debe de ser buenísimo. Niall resopla y me
mira con expresión impenetrable, aunque quizá le divierte un poco
la situación. Me coge un mechón de pelo que se me ha salido de la
coleta y me lo coloca detrás de la oreja. Se me corta la respiración
e inclino la cabeza hacia sus dedos. Sus ojos se suavizan y me pasa
el pulgar por el labio inferior. La sangre me quema las venas. Y al
instante retira la mano.
-
Nos vemos luego, nena – Murmura
No
puedo evitar reírme, porque la frase no va con el. Pero aunque se
que está burlándose, aquellas palabras se quedan clavadas dentro de
mi.
-
Pasaré a buscarte a las ocho.
Se
da media vuelta, abre la puerta de la calle y sale al porche. Elliot
lo sigue hasta el coche, pero se vuelve y le lanza otro beso a Kate.
Siento una inesperada punzada de celos.
-
¿Por fin? - Me pregunta Kate con evidente curiosidad mientras los
observamos subir al coche y alejarse.
-
No - Contesto bruscamente, con la esperanza de que eso impida que
siga preguntándome.
Entramos
en casa.
-
Pero es evidente que tu si - Le digo
No
puedo disimular la envidia. Kate siempre se las arregla para cazar
hombres. Es irresistible, guapa, sexy, divertida, atrevida... Todo lo
contrario que yo. Pero la sonrisa con la que me contesta es
contagiosa.
-
Y he quedado con el esta noche
Aplaude
y da saltitos como una niña pequeña. No puede reprimir su
entusiasmo y su alegría, y yo no puedo evitar alegrarme por ella.
Será interesante ver a Kate contenta.
-
Esta noche Niall va a llevarme a Seattle
-
¿A Seattle?
-
Si.
-
¿Y quiza alli...?
-
Eso espero.
-
Entonces te gusta, ¿no?
-
Si
-
¿Te gusta lo suficiente para...?
-
Si.
Alza
las cejas.
-
Uau. Por fin _____(tn) Steele se enamora de un hombre, y es Niall
Horan, el guapo y sexy multimillonario.
-
Claro, claro es solo por el dinero.
Sonrio
hasta que al final nos da un ataque de risa a las dos.
-
¿Esa blusa es nueva? - Me pregunta.
Le cuento los pocos excitantes detalles de mi noche.
-
¿Te ha besado ya? - Quiere saber mientras prepara un café.
Me
ruborizo.
-
Una vez
-
¡Una vez! - Exclama
Asiento
bastante avergonzada.
-
Es muy reservado
Kate
frunce el ceño
-
Que raro
-
No creo que la palabra sea "raro", la verdad.
-
Tenemos que asegurarnos de que esta noche estés irresistible - Me
dice muy decidida.
Oh,
no... Ya veo que va a ser un tiempo perdido, humillante y doloroso.
-Tengo
que estar en el trabajo dentro de una hora.
-
Me bastara con ese ratito. Vamos.
Kate
me coge de la mano y me lleva a su habitación.
Aunque
en Clayton's tenemos trabajo, las horas pasan muy lentas. Como
estamos en plena temporada de verano, tengo que pasar dos horas
reponiendo genero en las estanterías después de haber cerrado la
tienda. Es un trabajo mecánico que me deja tiempo para pensar. La
verdad es que en todo el día no he podido hacerlo.
Siguiendo
los incansables y francamente fastidiosos consejos de Kate, me he
depilado las piernas, las axilas y las cejas, así que tengo toda la
piel irritada. Ha sido una experiencia muy desagradable, pero Kate me
asegura que es lo que los hombres esperan en estas circunstancias.
¿Qué mas esperara Niall? Tengo que convencer a Kate de que quiero
hacerlo. Por alguna extraña razón no se fía de el, quizá porque
es tan estirado y formal. Afirma que no sabría decir por qué, pero
le he prometido que le mandaría un mensaje cuando llegara a Seattle.
No le he dicho nada del helicóptero para que no le diera un pasmo.
Y
luego esta el tema de José. Tengo tres mensajes y siete llamadas
perdidas suyas en el móvil. También ha llamado a casa dos veces.
Kate no ha querido concretarle donde estaba, así que sabrá que esta
cubriéndome, porque Kate siempre es muy franca. Pero he decidido
dejarle sufrir un poco. Todavía estoy enfadada con el.
Niall
comento algo sobre unos papeles, y no se si estaba de broma o si voy
a tener que firmar algo. Me desespera tener que andar conjeturando
todo el tiempo. Y para colmo de desdichas, estoy muy nerviosa. Hoy es
el gran día. ¿Estoy preparada por fin? La diosa que llevo dentro me
observa golpeando impaciente el suelo con un pie. Hace años que
estás preparada, y esta preparada para cualquier cosa con Niall
Horan, aunque todavía no entiendo que ve en mi... La timorata
_____(tn) Steele... No tiene sentido.
Es
puntual, por supuesto, y cuando salgo de Clayton's esta esperándome,
apoyado en la parte de atrás del coche. Se incorpora para abrirme la
puerta y me sonríe cordialmente.
-
Buenas tardes señorita Steele - Me dice.
-
Señor Horan.
Inclino
la cabeza educadamente y entro en el asiento trasero del coche.
Taylor esta sentado al volante.
-
Hola, Taylor - Le digo
-
Buenas tardes, señorita Steele - Me contesta en tono educado y
profesional.
Niall entra por la otra puerta y me aprieta la mano suavemente. Un
escalofrío me recorre todo el cuerpo.
-
¿Como ha ido el trabajo? - Me pregunta.
-
Interminable - Le contesto con voz ronca, demasiado baja y llena de
deseo
-
Si, a mi también se me ha hecho muy largo.
-
¿Que has hecho? - Logro preguntarle
-
He ido de excursión con Elliot.
Me
golpea los nudillos con el pulgar una y otra vez. El corazón deja de
latirme y mi respiración se acelera. ¿Cómo es posible que me
afecte tanto? Sólo esta tocando una pequeña parte de mi cuerpo, y
ya se me han disparado las hormonas.
El
helipuerto esta cerca, así que, antes de que me de cuenta, ya hemos
llegado. Me pregunto donde estará el legendario helicóptero.
Estamos en una zona de la ciudad llena de edificios, y hasta yo se
que los helicópteros necesitan espacio para despegar y aterrizar.
Taylor aparca, sale y me abre la puerta. Al momento Niall esta a mi
lado y vuelve a cogerme de la mano.
-
¿Preparada? - Me pregunta.
Asiento.
Quisiera decirle: "Para todo", pero estoy demasiado
nerviosa para articular palabra.
-
Taylor.
Hace
un gesto al chófer, entramos en el edificio y nos dirigimos hacia
los ascensores. ¡Un ascensor! El recuerdo del beso de la mañana
vuelve a obsesionarme. No he pensado en otra cosa en todo el día. En
Clayton's no podía quitármelo de la cabeza. El señor Clayton ha
tenido que gritarme dos veces para que volviera a la Tierra. Decir
que he estado distraída seria quedarse muy corto.
Niall
me mira con una ligera sonrisa en los labios. ¡Ajá! También el
esta pensando en lo mismo.
-
Son solo tres plantas - Me dice con ojos divertidos
Tiene
telepatía, seguro. Es espeluznante.
Intento
mantener el rostro impasible cuando entramos en el ascensor. Las
puertas se cierran y ahí está la extraña atracción eléctrica,
crepitando entre nosotros, apoderándose de mi. Cierro los ojos en un
vano intento de pasarla por alto. Me aprieta la mano con fuerza, y
cinco segundos después las puertas se abren en la terraza del
edificio. Y ahí está, un helicóptero blanco con las palabras HORAN
ENTERPRISES HOLDINGS, INC. en color azul y el logotipo de la empresa
a un lado. Seguro que esto es despilfarrar los recursos de la
empresa.
Me
lleva a un pequeño despacho en el que un hombre mayor esta sentado a
una mesa.
-
Aquí tiene su plan de vuelo, señor Horan. Lo hemos revisado todo.
Esta listo, esperándole, señor. Puede despegar cuando quiera.
-
Gracias, Joe - Contesta Niall esbozando una cálida sonrisa.
Vaya,
alguien que merece que Niall lo trate con educación. Quizá no
trabaja para el. Observo al anciano asombrada.
-
Vamos - Me dice Niall.
Y
nos dirigimos al helicóptero. De cerca es mucho mas grande de lo que
pensaba. Suponía que seria un modelo pequeño, para dos personas,
pero tiene como mínimo siete asientos. Niall abre la puerta y me
señala un asiento de los de delante.
-
Siéntate. Y no toques nada - Me ordena subiendo detrás de mi
Cierra
de un portazo. Me alegro de que toda la zona de alrededor este
iluminada, porque de lo contrario apenas vería nada en la cabina. Me
acomodo en el asiento que me ha indicado y el se inclina hacia mi
para atarme el cinturón de seguridad. Es un arnés de cuatro bandas,
todas ellas unidas en una hebilla central. Aprieta tanto las dos
bandas superiores que apenas puedo moverme. Está pegado a mi, muy
concentrado en lo que hace.
Si
pudiera inclinarme un poco hacia delante, hundiría la nariz entre su
pelo. Huele a limpio, a fresco, a gloria, pero estoy firmemente atada
al asiento y no puedo moverme. Levanta la mirada hacia mi y sonríe,
como si le divirtiera esa broma que solo el entiende. Le brillan los
ojos. Esta tentadoramente cerca. Contengo la respiración mientras me
aprieta una de las bandas superiores.
-
Estás segura. No puedes escaparte - Me susurra - Respira, _____(tn)
-añade en tono dulce.
Se
incorpora, me acaricia la mejilla y me pasa sus largos dedos por
debajo de la mandíbula, que sujeta con el pulgar y el indice. Se
inclina hacia delante y me da un rápido y casto beso. Me quedo
impactada, revolviéndome por dentro ante el excitante e inesperado
contacto de sus labios.
-
Me gusta este arnés - me susurra.
¿Qué?
Se
acomoda a mi lado, se ata a su asiento y empieza un largo protocolo
de comprobar indicadores, mover palancas y pulsar botones del
alucinante despliegue de esferas, luces y mandos. En varias esferas
parpadean lucecitas, y todo el cuadro que nos esta iluminado.
-
Colócate los cascos - Me dice señalando unos auriculares frente a
mi.
Me
los pongo y el rotor empieza a girar. Es ensordecedor. Se pone
también el los auriculares y sigue moviendo palancas.
-
Estoy haciendo todas las comprobaciones previas al vuelo.
Oigo
la incorpore voz de Niall por los auriculares. Me giro y le sonrió.
-
¿Sabes lo que haces? - Le pregunto
Se
gira y me sonríe
-
He sido piloto cuatro años, ______(tn). Estás a salvo conmigo - Me
dice sonriéndome de oreja a oreja - Bueno, mientras estemos volando
- Añade guiñándome un ojo.
¡Niall
me ha guiñado un ojo!
-
¿Lista?
Asiento
con los ojos muy abiertos.
-
De acuerdo, torre de control. Aeropuerto de Portland, aquí Charlie
Tango Golf-Golf Echo Hotel, listo para despegar. Espero confirmación,
cambio.
-
Charlie Tango, adelante. Aquí aeropuerto de Portland, avance por
uno-cuatro-mil, dirección cero-uno-cero, cambio.
-
Recibido, torre, aqui Charlie Tango. Cambio y corto. En marcha -
Añade dirigiéndose a mi
El
helicóptero se eleva por los aires lenta y suavemente.
Portland
desaparece ante nosotros mientras nos introducimos en el espacio
aéreo, aunque mi estomago se queda anclado en Oregon. ¡Uau! Las
luces van reduciéndose hasta convertirse en un ligero parpadeo a
nuestros pies. Es como mirar al exterior desde una pecera. Una vez en
lo alto, la verdad es que no se ve nada. Esta todo muy oscuro. Ni
siquiera la luna ilumina un poco nuestro trayecto. ¿Cómo puede ver
por donde vamos?
-
Inquietante, ¿verdad? - Me dice Niall por los auriculares
-
¿Como sabes que vas en la dirección correcta?
-
Aquí - Me contesta señalando con su largo dedo un indicador con
una brújula electrónica - Es un Eurocopter EC135. Uno de los más
seguros. Está equipado para volar de noche - Me mira y me sonríe -
En mi edificio hay un helipuerto. Allí nos dirigimos.
Pues
claro que en su edificio hay un helipuerto. Me siento totalmente
fuera de lugar. Las luces del panel de control le iluminan
ligeramente la cara. Está muy concentrado y no deja de controlar las
diversas esferas situadas frente a el. Observo sus rasgos con todo
detalle. Tiene un perfil muy bonito, la nariz recta y la mandíbula
cuadrada. Me gustaría deslizar la lengua por su mandíbula. No se ha
afeitado, y su barba de dos días hace la perspectiva doblemente
tentadora. Mmm... Me gustaría sentir su aspereza bajo mi lengua y
mis dedos, contra mi cara.
-
Cuando vuelas de noche, no ves nada. Tienes que confiar en los
aparatos - Dice interrumpiendo mi fantasía erótica
-
¿Cuánto durará el vuelo? - Consigo decir, casi sin aliento.
No
estaba pensando en sexo, para nada.
-
Menos de una hora... Tenemos el viento a favor.
En
Seattle en menos de una hora... No esta nada mal. Claro, estamos
volando.
Queda
menos de una hora para que lo descubra todo. Siento todos los
músculos de la barriga contraídos. Tengo un grave problema con las
mariposas. Se me reproducen en el estomago. ¿Que me tendrá
preparado?
-
¿Estas bien, ______(tn)?
-
Si.
Le
contesto con la máxima brevedad porque los nervios me oprimen.
Creo
que sonríe, pero es difícil asegurarlo en la oscuridad.
Niall
acciona otro botón.
-
Aeropuerto de Portland, aquí Charlie Tango, en uno-cuatro-mil,
cambio
Intercambia
información con el control de trafico aéreo. Me suena todo muy
profesional. Creo que estamos pasando del espacio aéreo de Portland
al del aeropuerto de Seattle.
-
Entendido, Seattle, preparado, cambio y corto.
Señala
un puntito de luz en la distancia y dice:
-
Mira. Aquello es Seattle
-
¿Siempre impresionas isa a las mujeres? ¿"Ven a dar una vuelta
en mi helicóptero"? - Le pregunto realmente interesada.
-
Nunca había subido a una mujer al helicóptero, ______(tn). También
esto es una novedad.
- Me contesta en tono tranquilo, aunque serio.
Vaya,
no me esperaba esta respuesta. ¿También una novedad?
Ah,
¿se referirá a lo de dormir con una mujer?
-
¿Estás impresionada?
-
Me siento sobrecogida, Niall
Sonríe.
-
¿Sobrecogida?
Por
un instante vuelve a tener su edad.
Asiento.
-
Lo haces todo... Tan bien.
-
Gracias, señorita Steele - Me dice educadamente.
Creo
que le ha gustado mi comentario, pero no estoy segura.
Durante
un rato atravesamos la oscura noche en silencio. El punto de luz de
Seattle es cada vez mayor.
-
Torre de Seattle a Charlie Tango. Plan de vuelo al Escala en orden.
Adelante, por favor. Preparado. Cambio.
-
Aquí Charlie Tango, entendido, Seattle. Preparado. Cambio y corto.
-
Está claro que te divierte - Murmuro
-
¿El qué?
Me
mira. A la tenue luz de los instrumentos parece burlón.
-
Volar - Le contesto
-
Exige control y concentración... ¿como no iba a encantarme? Aunque
lo que mas me gusta es planear
-
¿Planear?
-
Si. Vuelo sin motor, para que me entiendas. Planeadores y
helicopteros. Piloto las dos cosas
-
Vaya.
Aficiones
caras. Recuerdo que me lo dijo en la entrevista. A mi me gusta leer,
y de vez en cuando voy al cine. Nada que ver.-
- Charlie
Tango, adelante, por favor, cambio.
La
voz incorpórea del control de trafico aéreo interrumpe mis
fantasías. Niall contesta en tono seguro de si mismo.
Seattle
está cada vez mas cerca. Ahora estamos a las afueras.
¡Uau!
Es absolutamente impresionante. Seattle de noche, desde el cielo...
-
Es bonito ¿verdad? - Me pregunta Niall en un murmullo.
Asiento
entusiasmada. Parece de otro mundo, irreal, y siento como si
estuviera en un estudio de cine gigante, quizá de la película
favorita de José, "Blande Runner". El recuerdo de José
intentando besarme me incomoda. Empiezo a sentirme un poco cruel por
no haber contestado a sus llamadas. Seguro que puede esperar hasta
mañana.
-
Llegaremos en unos minutos-murmura Niall
Y
de repente siento que me zumban los oídos, que se me dispara el
corazón y que la adrenalina me recorre el cuerpo. Empieza a hablar
de nuevo con el control de trafico aéreo, pero ya no lo escucho.
Creo que voy a desmayarme. Mi destino esta en sus manos.
Volamos
entre edificios, y frente a nosotros veo un rascacielos con un
helipuerto en la azotea. En ella esta pintada en color azul la
palabra ESCALA. Esta cada vez mas cerca, se va haciendo cada vez mas
grande... Como mi ansiedad. Espero que no se de cuenta. No quiero
decepcionarlo. Ojalá hubiera hecho caso a Kate y me hubiera puesto
uno de sus vestidos, pero me gustan mis vaqueros negros, y llevo una
blusa verde y una chaqueta negra de Kate. Voy bastante elegante. Me
agarro al extremo de mi asiento cada vez con mas fuerza. Tu puedes,
tu puedes, me repito como un mantra mientras nos acercamos al
rascacielos.
El
helicóptero reduce la velocidad y se queda suspendido en el aire.
Niall aterriza en la pista de la azotea del edificio. Tengo un nudo
en el estomago. No sabría decir si son nervios por lo que va a
suceder o alivio por haber llegado vivos, o miedo a que la cosa no
vaya bien. Apaga el motor, y el movimiento y el ruido del rotor van
disminuyendo hasta que lo único que oigo es el sonido de mi
respiración entrecortada. Niall se quita los auriculares y se
inclina para quitarme los míos.
-
Hemos llegado - Me dice en voz baja.
Su
mirada es intensa, la mitad en la oscuridad y la otra mitad iluminada
por las luces blancas del aterrizaje. Una metáfora muy adecuada para Niall: el caballero oscuro y el caballero blanco. Parece tenso.
Aprieta la mandíbula y entrecierra los ojos. Se desabrocha el
cinturón de seguridad y se inclina para desabrocharme el mio. Su
cara esta a centímetros de la mía.
-
No tienes que hacer nada que no quieras hacer. Lo sabes, ¿verdad?
Su
tono es muy serio, incluso angustiado, y sus ojos, ardientes.
Me
pilla por sorpresa.
-
Nunca haría nada que no quisiera hacer, Niall.
Y
mientras lo digo, siento que no estoy del todo convencida porque en
estos momentos seguramente haría cualquier cosa por el hombre que
esta sentado a mi lado. Pero mis palabras funcionan y Niall se calma.
Me
mira un instante con cautela, y luego, pese a ser tan alto, se mueve
con elegancia hasta la puerta del helicóptero y la abre. Salta, me
espera y me coge de la mano para ayudarme a bajar a la pista. En la
azotea del edificio hace mucho viento y me pone nerviosa el hecho de
estar en un espacio abierto a unos treinta pisos de altura. Niall me
pasa el brazo por la cintura y tira de mi.
-
Vamos - Me grita por encima del ruido del viento
Me
arrastra hasta un ascensor, teclea un numero en un panel, y la puerta
se abre. En el ascensor, completamente revestido de espejos, hace
calor. Puedo ver a Niall hasta el infinito mire hacia donde mire, y lo
bonito es que también me tiene cogida hasta el infinito. Teclea otro
código, las puertas se cierran y el ascensor empieza a bajar.
Al
momento estamos en un vestíbulo totalmente blanco. En medio hay una
mesa redonda de madera oscura con un enorme ramo de flores blancas.
Las paredes están llenas de cuadros. Abre una puerta doble, y el
blanco se prolonga por un amplio pasillo que nos lleva hasta la
entrada de una habitación inmensa. Es el salón principal, de techos
altísimos. Calificarlo de enorme seria quedarse muy corto. La pared
del fondo es de cristal y da un balcón con magnificas vistas a la
ciudad.
A
la derecha hay un imponente sofá en forma de U en el que podrían
sentarse cómodamente diez personas. Frente a el, una chimenea
ultra-moderna de acero inoxidable.... O a saber, quizá sea de
platino. El fuego encendido llamea suavemente. A la izquierda, junto
a la entrada, esta la zona de la cocina. Toda blanca, con la encimera
de madera oscura y una barra en la que pueden sentarse seis personas.
Junto
a la zona de la cocina, frente a la pared de cristal, hay una mesa de
comedor rodeada de dieciséis sillas. Y en el rincón hay un enorme
piano negro y resplandeciente. Claro. Seguramente también toca el
piano. En todas las paredes hay cuadros de todo tipo y tamaño. En
realidad, el apartamento parece mas una galería que una vivienda.
-
¿Me das la chaqueta? - Me pregunta Niall.
Niego
con la cabeza. He cogido frío en la pista del helicóptero
-
¿Quieres tomar una copa? - Me pregunta.
Parpadeo.
¿Después de lo que paso ayer? ¿Esta de broma o que? Por un segundo
pienso en pedirle un margarita, pero no me atrevo
-
Yo tomare una copa de vino blanco. ¿Quieres tu otra?
-
Si, gracias – Murmuro
Me
siento incomoda en este enorme salón. Me acerco a la pared de
cristal y me doy cuenta de que la parte inferior del panel se abre al
balcón en forma de acordeón. Abajo se ve Seattle, iluminada y
animada. Retrocedo hacia la zona de la cocina. - Tardo unos segundos,
porque esta muy lejos de la pared de cristal - Donde Niall esta
abriendo una botella de vino. Se ha quitado la chaqueta.
-
¿Te parece bien un Pouilly Fumé?
-
No tengo ni idea de vinos, Niall. Estoy segura de que será
perfecto.
Hablo
en voz baja y entrecortada. El corazón me late muy deprisa. Quiero
salir corriendo. Esto es lujo de verdad, de una riqueza exagerada ,
tipo Bill Gates. ¿Que estoy haciendo aquí?
Sabes
muy bien lo que estas haciendo aquí, se burla la voz de la
conciencia. Si, quiero irme a la cama con Niall Horan.
-
Toma - Me dice tendiéndome una copa de vino.
Hasta
la copas son lujosas, de cristal grueso y muy modernas.
Doy
un sorbo. El vino es ligero, fresco y delicioso.
-
Estás muy callada y ni siquiera te has puesto roja. La verdad es
que creo que nunca te había visto tan pálida, ______(tn) –
Murmura - ¿Tienes hambre?
Niego
con la cabeza. No de comida.
-
Que casa tan grande.
-
¿Grande?
-
Grande
-
Es grande - Admite con una mirada divertida
Doy
otro sorbo de vino.
-
¿Sabes tocar? - Le pregunto señalando el piano.
-
Si.
-
¿Bien?
-
Si
-
Claro, como no. ¿Hay algo que no hagas bien?
-
Si... un par o tres de cosas.
Da
un sorbo de vino sin quitarme los ojos de encima. Siento que su
mirada me sigue cuando me vuelvo y observo el inmenso salón. Pero no
debería llamarlo "salón". No es un salón, sino una
declaración de principios.
-
¿Quieres sentarte?
Asiento
con la cabeza. Me coge de la mano y me lleva al gran sofá de color
crema. Mientras me siento, me asalta la idea de que parezco Tess
Durbeyfield observando la nueva casa del notario Alec d´Urberville.
La idea me hace sonreír.
-
¿Qué te parece tan divertido?
Esta
sentado a mi lado, mirándome. Ha apoyado el codo derecho en el
respaldo del sofá, con la mano bajo la barbilla.
-
¿Por qué me regalaste precisamente Tess, la de los d´Urberville? -
Le pregunto
Niall me mira fijamente un momento. Creo que le ha sorprendido mi pregunta.
-
Bueno, me dijiste que te gustaba Thomas Hardy.
-
¿Solo por eso?
Hasta
yo soy consciente de que mi voz suena decepcionada.
Aprieta
los labios.
-
Me pareció apropiado. Yo podría empujarte a algún ideal
imposible, como Angel Clare o corromperte del todo, como Alec
d´Urberville-murmura
Sus
ojos brillan, impenetrables y peligrosos.
-
Si solo hay dos posibilidades, elijo la corrupción - susurro
mirándole
La
voz de mi conciencia me observa asombrada. Niall se queda
boquiabierto.
-
_____(tn), deja de morderte el labio, por favor. Me desconcentras. No
sabes lo que dices
-
Por eso estoy aquí.
Frunce
el ceño
-
Si. ¿Me disculpas un momento?
Desaparece
por una gran puerta al otro extremo del salón. A los dos minutos
vuelve con unos papeles en las manos.
-
Esto es un acuerdo de confidencialidad - Se encoge de hombros y
parece ligeramente incómodo - Mi abogado ha insistido.
Me
lo tiende. Estoy totalmente perpleja.
-
Si eliges la segunda opción, la corrupción, tendrás que firmarlo
-
¿Y si no quiero firmar nada?
-
Entonces te quedas con los ideales de Ángel Clare, bueno, al menos
en la mayor parte del libro.
-
¿Que implica este acuerdo?
-
Implica que no puedes contar nada de lo que suceda entre nosotros.
Nada a nadie.
Lo
observo sin dar crédito. Mierda. Tiene que ser malo, malo de verdad,
y ahora tengo mucha curiosidad por saber de lo que se trata.
-
De acuerdo, lo firmaré.
Me
tiende un bolígrafo.
-
¿Ni siquiera vas a leerlo?
-
No
Frunce
el ceño.
-
_____, siempre deberías leer todo lo que firmas - Me riñe
-
Niall, lo que no entiendes es que en ningún caso hablaría de
nosotros con nadie. Ni siquiera con Kate. Así que lo mismo da si
firmo un acuerdo o no. Si es tan importante para ti o para tu
abogado... Con el que es obvio que hablas de mi, de acuerdo. Lo
firmaré.
Me
observa fijamente y asiente muy serio.
-
Buena puntualización, señorita Steele.
Firmo
con gesto grandilocuente las dos copias y le devuelvo una. Doblo la
otra, me la meto en el bolso y doy un largo sorbo de vino. Parezco
mucho mas valiente de lo que en realidad me siento.
-
¿Quiere decir esto que vas a hacerme el amor esta noche, Niall?
¡Maldita
sea! ¿Acabo de decir eso? Abre ligeramente la boca, pero enseguida
se recompone.
-
No,_____(tn), no quiere decir eso. En primer lugar, yo no hago el
amor. Yo follo... Duro. En segundo lugar, tenemos mucho mas papeleo
que arreglar. Y en tercer lugar, todavía no sabes de lo que se
trata. Todavía podrías salir corriendo. Ven, quiero mostrarte mi
cuarto de juegos.
Me
quedo boquiabierta. ¡Folla duro! Madre miá. Suena de lo más
excitante. Pero ¿por qué vamos a ver un cuarto de juegos? Estoy
perpleja
-
¿Quieres jugar con la Xbox? - Le pregunto
Se
ríe a carcajadas.
-
No,_____(tn), ni a la Xbox ni a la PlayStation. Ven.
Se
levanta y me tiende la mano. Dejo que me lleve de nuevo al pasillo. A
la derecha de la puerta doble por la que entramos hay otra puerta que
da a unas escaleras. Subimos al piso de arriba, y giramos a la
derecha. Se saca una llave del bolsillo, la gira en la cerradura de
otra puerta y respira hondo.
-
Puedes marcharte en cualquier momento. El helicóptero esta listo
para llevarte a donde quieras. Puedes pasar la noche aquí y
marcharte mañana por la mañana. Lo que decidas me parecerá bien.
-
Abre la maldita puerta de una vez, Niall.
Abre
la puerta y se aparta a un lado para que entre yo primero. Vuelvo a
mirarlo. Quiero saber lo que hay ahí dentro. Respiro hondo y entro.
Y
siento como si me hubiera transportado al siglo XVI, a la época de
la Inquisición Española.
***
¡Hola lectoras! Esta vez no tengo nada que deciros sino que me sigáis en twitter (@cincoidiotasytu). Os amo.
Sube pronto no quiero morir de intriga!!
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