miércoles, 4 de septiembre de 2013

Capítulo 8

Niall recorre su estudio de un lado a otro pasándose las manos por el pelo. Las dos manos... Lo que quiere decir que esta doblemente enfadado. Su férreo control habitual parece haberse resquebrajado.

- No entiendo por que no me lo has dicho - Me riñe
- No ha salido el tema. No tengo por costumbre ir contando por ahí mi vida sexual. Además... Apenas nos conocemos.
Me contemplo las manos. ¿Por qué me siento culpables? ¿Por qué esta tan rabioso? Lo miro.

- Bueno, ahora sabes mucho mas de mi-me dice bruscamente. Y aprieta los labios - Sabía que no tenias mucha experiencia, pero... ¡Virgen! - Lo dice como si fuera un insulto - Mierda, ______, acabo de mostrarte... - Se queja - Que Dios me perdone. ¿Te han besado alguna vez, sin contarme a mi?
- Pues claro - Le contesto intentando parecer ofendida.
Vale... Quizá un par de veces.

- ¿Y no has perdido la cabeza por ningún chico guapo? De verdad que no lo entiendo. Tienes veintiún años, casi veintidós. Eres guapa.
Vuelve a pasarse la mano por el pelo.

Guapa. Me ruborizo de alegría. Niall Horan me considera guapa. Entrelazo los dedos y los miro fijamente intentando disimular mi estúpida sonrisa. Quizá es miope. La adormecida voz de mi conciencia asoma la cabeza, ¿Dónde estaba cuando la necesitaba.

- ¿Y de verdad estás hablando de lo que quiero hacer cuando no tienes experiencia? - Junta las cejas - ¿Por qué has eludido el sexo? Cuéntamelo, por favor
Me encojo de hombros.

- Nadie me ha... En fin...
Nadie me ha hecho sentir así, solo tu. Y resulta que tu eres una especie de monstruo.

- ¿Por qué estas tan enfadado conmigo? - Le susurro
- No estoy enfadado contigo. Estoy enfadado conmigo mismo. Había dado por sentado... - Suspira, me mira detenidamente y mueve la cabeza - ¿Quieres marcharte? - Me pregunta en tono dulce.
- No, a menos que tu quieras que me marche – Murmuro
No, por favor... No quiero marcharme.

- Claro que no. Me gusta tenerte aquí - Me dice frunciendo el ceño y echa un vistazo al reloj - Es tarde - Y vuelve a levantar los ojos hacia mi - Estás mordiéndote el labio - Me dice con voz ronca y mirándome pensativo.
- Perdona.
- No te disculpes. Es solo que yo también quiero morderlo... fuerte.
Me quedo boquiabierta... ¿Cómo puede decirme esas cosas y pretender que no me afecten?

- Ven - Murmura.
- ¿Qué?
- Vamos a arreglar la situación ahora mismo.
- ¿Qué quiere decir? ¿Qué situación?
- Tu situación, _____(tn). Voy a hacerte el amor, ahora.
- Oh
Siento que el suelo se mueve. Soy una situación. Contengo la respiración.

- Si quieres, claro. No quiero tentar a la suerte.
- Creía que no hacías el amor. Creía que tu solo follabas duro.
Trago saliva. De pronto se me ha secado la boca.

Me lanza una sonrisa perversa que me recorre el cuerpo hasta llegar a...

- Puedo hacer un excepción, o quizá combinar las dos cosas. Ya veremos. De verdad quiero hacerte el amor. Ven a la cama conmigo, por favor. Quiero que nuestro acuerdo funcione, pero tienes que hacerte una idea de donde estas metiéndote. Podemos empezar tu entrenamiento esta noche... Con lo básico. No quiere decir que venga con flores y corazones. Es un medio para llegar a un fin, pero quiere ese fin y espero que tu lo quieras también - Me dice con mirada intensa
Me ruborizo... Madre mía... Mis deseos se hacen realidad.

-Pero no he hecho todo lo que pides en tu lista de normas - Le digo con voz entrecortada e insegura.
- Olvídate de las normas. Olvidate de todos esos detalles por esta noche. Te deseo. Te he deseado desde que te caíste en mi despacho, y se que tu también me deseas. No estarías aquí charlando tranquilamente sobre castigos y limites infranqueables si no me desearas. _____(tn), por favor, quédate conmigo esta noche.
Me tiende la mano con ojos brillantes, ardientes... Excitados, y la cojo. Tira de mi hasta rodearme entre sus brazos. El movimiento me pilla por sorpresa y de pronto siento todo su cuerpo pegado al mio. Me recorre la nuca con los dedos, enrolla mi coleta en torno a la muñeca y tira suavemente para obligarme a levantar la cara. Esta mirándome.

- Eres una chica muy valiente - Me susurra - Me tienes fascinado.
Sus palabras son como un artilugio incendiario. Me bulle la sangra. Se inclina, me besa suavemente y me chupa el labio inferior.

- Quiero morder este labio - Murmura sin despegarse de mi boca.
Y tira de el con los dientes cuidadosamente. Gimo y sonríe.

- Por favor, _____(tn), déjame hacerte el amor
- Si – Susurro
Para eso estoy aquí. Veo su sonrisa triunfante cuando me suelta, me coge de la mano y me conduce a través de la casa.

Su dormitorio es grande. Desde los ventanales se ven los iluminados rascacielos de Seattle. Las paredes blancas y los accesorios azul claro. La enorme cama es ultra-moderna, de madera maciza de color gris, con cuatro postes pero sin dosel. En la pared de la cabecera hay un impresionante paisaje marino.

Estoy temblando como una hoja. Ya está. Por fin, después de tanto tiempo, voy a hacerlo, y nada menos que con Niall Horan. Respiro entrecortadamente y no puedo apartar los ojos de el. Se quita el reloj y lo deja encima de una cómoda a juego con la cama. Luego se quita la americana y la deja en una silla. Lleva la camisa blanca de lino y unos vaqueros. Es tan guapo que me quita el hipo. Su pelo cobrizo esta alborotado y le cuelga la camisa...

Sus ojos verdes son audaces y brillantes. Se quita las Converse y se inclina para quitarse también los calcetines. Los pies de Niall Horan... Uau... ¿Qué tendrán los pies descalzos? Se gira y me mira con expresión dulce.
- Supongo que no tomas la píldora.
¿Qué? Mierda.

- Me temo que no
Abre el primer cajón y saca una caja de condones. Me mira fijamente

- Tienes que estar preparada - Murmura - ¿Quieres que baje las persianas?
- No me importa – Susurro - Creía que no permitías a nadie dormir en tu cama.
- ¿Quién ha dicho que vayamos a dormir? - Murmura
- Oh
Madre mía.

Se acerca a mi despacio. Está muy seguro de si mismo, muy sexy, y le brillan los ojos. El corazón se me dispara y la sangre me bombea por todo el cuerpo. El deseo, un deseo caliente e intenso, me invade el vientre. Se detiene frente a mi y me mira a los ojos.

Oh, es tan sexy...

- Vamos a quitarte la chaqueta, si te parece - Me dice en voz baja.
Agarra las solapas y me desliza muy suavemente la chaqueta por los hombros y la deja en la silla

- ¿Tienes idea de lo mucho que te deseo, ______(tn) Steele? - Me susurra
Se me corta la respiración. No puedo apartar mis ojos de los suyos. Alza una mano y me pasa suavemente los dedos por la mejilla hasta el mentón.

- ¿Tienes idea de lo que voy a hacerte? - Añade acariciándome la barbilla
Los músculos de mi parte más profunda y oscura se tensan con infinito placer. El dolor es tan dulce y tan agudo que quiero cerrar los ojos, pero los suyos, que me miran ardientes, me hipnotizan. Se inclina y me besa. Sus labios exigentes, firmes y lentos se acoplan a los míos. Empieza a desabrocharme la blusa besándome ligeramente la mandíbula, la barbilla y las comisuras de la boca. Me la quita muy despacio y la deja caer al suelo. Se aparta un poco y me observa. Por suerte, llevo el sujetador azul cielo de encaje, que me queda estupendo.

- _____(tn)... - Me dice - Tienes una piel preciosa, blanca y perfecta. Quiero besártela centímetro a centímetro.
Me ruborizo. Madre mía... ¿Por qué me dijo que no podía hacer el amor? Haré lo que me pida. Me agarra de la coleta, la deshace y jadea cuando la melena me cae en cascada sobre los hombros.

- Me gustan las morenas – Murmura.
Mete las dos manos entre mis cabellos y me sujeta la cabeza. Su beso es exigente, su lengua y sus labios, persuasivos. Gimo y mi lengua indecisa se encuentra con la suya. Me rodea con sus brazos, me acerca a su cuerpo y me aprieta muy fuerte. Una mano sigue en mi pelo, y la otra me recorre la columna hasta la cintura y sigue avanzando, sigue la curva de mi trasero y me empuja suavemente contra sus caderas. Siento su erección, que empuja lánguidamente contra mi cuerpo.

Vuelvo a gemir sin apartar los labios de su boca. Apenas puedo resistir las desenfrenadas sensaciones - ¿O son hormonas? - que me devastan el cuerpo. Lo deseo con locura. Lo cojo por los brazos y siento sus bíceps. Es sorprendentemente fuerte... Musculoso. Con gesto indeciso, subo las manos hasta su cara y su pelo alborotado, que es muy suave. Tiro ligeramente de el, y Niall gime. Me conduce despacio hacia la cama, hasta que la siento detrás de las rodillas. Creo que va a empujarme, pero no lo hace. Me suelta y de pronto se arrodilla. Me sujeta las caderas con las dos manos y desliza la lengua por mi ombligo, avanza hasta la cadera mordisqueándome y después me recorre la barriga en dirección a otra cadera.

- Ah – Gimo
No esperaba verlo de rodillas frente a mi y sentir su lengua recorriendo mi cuerpo. Es excitante. Apoyo las manos en su pelo y tiro suavemente intentando calmar mi acelerada respiración. Levanto la cara y sus ardientes ojos azules me miran a través de las pestañas, increíblemente largas. Sube las manos, me desabrocha el botón de los vaqueros y me baja lentamente la cremallera. Sin apartar sus ojos de los míos, introduce muy despacio las manos en mi pantalón, las pega a mi cuerpo, las desliza hasta el trasero y avanza hasta los muslos arrastrando con ellas los vaqueros. No puedo dejar de mirarlo. Se detiene y, sin apartar los ojos de mi ni un segundo, se lame los labios. Se inclina hacia delante y pasa la nariz por el vértice en el que se unen mis muslos. Lo siento junto a mi sexo.

- Hueles muy bien – Murmura.
Cierro los ojos, con expresión de puro placer, y siento como una sacudida. Extiende un brazo, tira del edredón, me empuja con delicadeza y caigo sobre la cama.

Todavía de rodillas, me coge un pie, me desabrocha la Converse y me la quita, junto con el calcetín. Me apoyo en los codos y me incorporo para ver lo que hace. Jadeo, muerta de deseo. Me agarra el pie por el talón y me recorre el empeine con la uña del pulgar. Es casi doloroso, pero siento que el recorrido se proyecta sobre mi ingle. Gimo. Sin apartar los ojos de mi, vuelve a recorrerme el empeine, esta vez con la lengua, y después con los dientes. Mierda. ¿Cómo puedo sentirlo entre las piernas? Caigo sobre la cama gimiendo. Oigo su risa ahogada.

- _____(tn), no te imaginas lo que podría hacer contigo - Me susurra
Me quita la otra zapatilla y el calcetín, y después se levanta y me quita los vaqueros. Estoy tumbada en su cama, en bragas y sujetador, y el me mira detenidamente.

- Eres muy hermosa, _____(tn) Steele. Me muero por estar dentro de ti.

¡Vaya manera de hablar! Es todo un seductor. Me corta la respiración.

- Muéstrame como te das placer
¿Que? Frunzo el ceño.

- No seas tímida, ______(tn), muéstramelo - Me susurra
Muevo la cabeza.

- No entiendo lo que quieres decir - Le contesto con voz ronca, tan empapada en deseo que apenas la reconozco.
- ¿Cómo te corres sola? Quiero verlo
Muevo la cabeza

- No me corro sola – Murmuro
Alza las cejas, atónito por un momento, sus ojos se vuelven impenetrables y niega con la cabeza como si no pudiera creérselo.

- Bueno, veremos que podemos hacer - Me dice en voz baja, desafiante, en un tono de amenaza exquisitamente sensual.
Se desabrocha los botones de los vaqueros y se los quita despacio sin apartar los ojos de los míos. Se inclina sobre mi, me agarra de los tobillos, me separa rápidamente las piernas y avanza por la cama entre ellas. Se queda suspendido encima de mi. Me retuerzo de deseo.

- No te muevas – Murmura
Se inclina, me besa la parte inferior de un muslo y va subiendo, sin dejar de besarme, hasta mis bragas de encaje.

Ay... No puedo quedarme quieta ¿Cómo no voy a moverme? Me retuerzo debajo de él.

- Vamos a tener que trabajar para que aprendas a quedarte quieta, nena
Sigue besan dome la barriga y me introduce la lengua en el ombligo. Sus labios ascienden hacia el torso. Me arde la piel. Estoy sofocada. Por un momento siento mucho calor, luego frío, y araño la sabana sobre la que estoy tumbada. Niall se tumba a mi lado y me recorre con la mano desde la cadera hasta el pecho, pasando por la cintura. Me observa con expresión impenetrable y me rodea suavemente los pechos con las manos.

- Encajan perfectamente en mi mano, _____(tn) – Murmura
Mete el dedo indice por la copa de mi sujetador, la baja muy despacio y deja mi pecho al aire, empujado hacia arriba por la varilla y la tela. Desplaza el dedo a mi otro seno y repite el proceso. Los pechos se me hinchan y los pezones se me endurecen bajo su insistente mirada. El sujetador mantiene alzados mis senos.

- Muy bonitos - Suspira admirado.
Y los pezones se me endurecen todavía mas.

Me chupa suavemente un pezón, desliza una mano al otro pecho, y con el pulgar rodea muy despacio el otro pezón y tira de el. Gimo y siento que una dulce sensación me desciende hasta la ingle. Estoy muy húmeda. Oh, por favor, suplico para mis adentros agarrándome con fuerza a la sabana. Cierra los labios alrededor de mi otro pezón y cuando lo lame, casi siento una convulsión

- Vamos a ver si conseguimos que te corras así - Me susurra.
Y sigue con su lenta y sensual incursión. Mis pezones sienten sus hábiles dedos y sus labios, que encienden mis terminaciones nerviosas hasta tal punto que todo mi cuerpo gime en una dulce agonía, pero el no se detiene.

- Oh... Por favor - Le suplico.
Echo la cabeza hacia atrás, con la boca abierta y gimo. Siento las piernas entumecidas. Maldita sea, ¿que esta pasándome?

- Déjate ir, nena – Murmura
Me aprieta un pezón con los dientes, con el pulgar y el indice tira fuerte del otro y me dejo caer en sus manos. Mi cuerpo se agita y estalla en mil pedazos. Me besa profundamente, metiéndome la lengua en la boca para absorber mis gritos.

¡Dios mio! Ha sido fantástico. Ahora ya se a que viene tanto alboroto. Me mira con una sonrisa satisfecha, aunque estoy segura de que en mi cara no hay mas que gratitud y admiración.

- Eres muy receptiva - Me dice - Tendrás que aprender a controlarlo, y será muy divertido enseñarte
Vuelve a besarme.

Mi respiración es todavía irregular mientras me recupero del orgasmo. Desliza una mano hasta mi cintura, mis caderas, y la posa en mis partes intimas... Ay. Introduce un dedo por el encaje y lentamente empieza a trazar círculos alrededor de mi sexo. Cierra los ojos por un instante y contiene la respiración.

- Estás muy húmeda. No sabes cuanto te deseo
Introduce un dedo dentro de mi, y yo grito mientras lo saca y vuelve a meterlo. Me frota el clítoris con la palma de la mano y grito de nuevo. Sigue introduciéndome el dedo, cada vez con mas fuerza. Gimo.

De repente se sienta, me quita las bragas y las tira al suelo. Se quita también el los calzoncillos y libera su erección. ¡Madre mía! Alarga el brazo hasta la mesita de noche, coge un paquetito plateado y se mueve entre mis piernas para que las abra. Se arrodilla y desliza un condón por su largo miembro. Oh, no... ¿Cómo va a entrar?

- No te preocupes-me susurra mirándome a los ojos - Tu también te dilatas
Se inclina apoyando las manos a ambos lados de mi cabeza, de modo que queda suspendido por encima de mi. Me mira a los ojos con la mandíbula apretada y los ojos ardientes. En este momento me doy cuenta de que todavía lleva puesta la camisa.

- ¿De verdad quieres hacerlo? - Me pregunta en voz baja
- Por favor - Le suplico
- Levanta las rodillas - Me ordena en tono suave
Obedezco de inmediato.

- Ahora voy a meterla, señorita Steele - Murmura colocando la punta de su miembro erecto delante de mi sexo – Duro – Susurra
Y me penetra bruscamente.

- ¡Aaay! - Grito.
Al desgarrar mi virginidad, siento una extraña sensación en lo mas profundo de mi, como un pellizco. Se queda inmóvil y me observa con ojos en los que brilla el triunfo.

Tiene la boca ligeramente abierta y le cuesta respirar. Gime.

- Estás muy cerrada, ¿te encuentras bien?
Asiento con los ojos en blanco y agarrándome a sus brazos. Me siento llena por dentro. Sigue inmóvil para que me aclimate a la invasiva y abrumadora sensación de tenerlo dentro de mi.

- Voy a moverme, nena - Me susurra un momento después en tono firme
Oh.

Retrocede con exquisita lentitud. Cierra los ojos, gime y vuelve a penetrarme. Grito por segunda vez, y se detiene.

- ¿Más? - Me susurra con voz salvaje

- Si - Le contesto.
Vuelve a penetrarme y a detenerse.

Gimo. Mi cuerpo lo acepta... Oh, quiero que siga.

- ¿Otra vez? - Me pregunta
- Si - Le contesto en tono de suplica
Y se mueve, pero esta vez no se detiene. Se apoya en los codos, de modo que siento su peso sobre mi, aprisionandome. Al principio se mueve despacio, entra y sale de mi cuerpo. Y a medida que voy acostumbrándome a la extraña sensación, empiezo a mover las caderas hacia las suyas. Acelera. Gimo y me embiste con fuerza, cada vez mas deprisa, sin piedad, a un ritmo implacable, y yo mantengo el ritmo de sus embestidas. Me agarra la cabeza con las manos, me besa bruscamente y vuelve a tirar de mi labio inferior con los dientes. Se retira un poco y siento que algo crece en lo mas profundo de mi, como antes. Voy poniéndome tensa a medida que me penetra una y otra vez. Me tiembla el cuerpo, me arqueo. Estoy bañada en sudor. No sabia que seria así... No sabia que la sensación podía ser tan agradable. Mis pensamientos se dispersan... No hay mas que sensaciones... Sólo el... Sólo yo... Ay, por favor... Mi cuerpo se pone rígido

- Correte para mi, ______(tn) - Susurra sin aliento.
Y me dejo ir en cuanto lo dice, llego al clímax y estallo en mil pedazos bajo su cuerpo. Y mientras se corre también el, grita mi nombre, da una ultima embestida y se queda inmóvil, como si se vaciara dentro de mi.

Todavía jadeo, intento ralentizar la respiración y los latidos del corazón, y mis pensamientos se sumen en el caos. Uau... Ha sido algo increíble. Abro los ojos. Niall ha apoyado su frente en la mía. Tiene los ojos cerrados y su respiración es irregular. Parpadea, abre los ojos y me lanza una mirada turbia, aunque dulce. Sigue dentro de mi. Se inclina, me besa suavemente en la frente y, muy despacio, empieza a salir de mi cuerpo.

- Oooh
Es una sensación extraña, que me hace estremecer.

- ¿Te he hecho daño? - Me pregunta Niall mientras se tumba a mi lado apoyándose en un codo.
Me pasa un mechón de pelo por detrás de la oreja. Y no puedo evitar esbozar una amplia sonrisa

- ¿Estás de verdad preguntándome si me has hecho daño?
- No me vengas con ironías - Me dice con una sonrisa burlona - En serio, ¿estás bien?

Sus ojos son intensos, perspicaces, incluso exigentes.

Me tiendo a su lado sintiendo los miembros desmadejados, con los huesos como de goma, pero estoy relajada. Le sonrío. No puedo dejar de sonreír. Ahora entiendo a que viene tanto alboroto. Dos orgasmos... Todo tu ser completamente descontrolado, como cuando una lavadora centrifuga. Uau. no tenia ni idea de lo que mi cuerpo era capaz, de que podía tensarse tanto y liberarse de forma tan violenta, tan gratificante. El placer ha sido indescriptible.

- Estás mordiéndote el labio, y no me has contestado.
Frunce el ceño. Le sonrío con gesto travieso. Esta imponente con su pelo alborotado, sus ardientes ojos verdes entrecerrados y su expresión seria e impenetrable.

- Me gustaría volver a hacerlo – Susurro
Por un momento me parece ver una fugaz expresión de alivio en su rostro. Luego cambia rápidamente de cara y me mira con ojos velados.

- ¿Ahora mismo, señorita Steele? - Musita en tono frío. Se inclina sobre mi y me besa suavemente en la comisura de la boca - ¿No eres un poquito exigente? Date la vuelta.
Parpadeo varias veces, pero al final me doy la vuelta. Me desabrocha el sujetador y me desliza la mano desde la espalda hasta el trasero.

- Tienes una piel realmente preciosa – Murmura.
Mete una pierna entre las mías y se queda medio tumbado sobre mi espalda. Siento la presión de los botones de su camisa mientras me retira el pelo de la cara y me besa en el hombro.

- ¿Por qué no te has quitado la camisa? - Le pregunto.
Se queda inmóvil. Acto seguido se quita la camisa y vuelve a tumbarse encima de mi. Siento su cálida piel sobre la mía  Mmm... Es una maravilla. Tiene el pecho cubierto de una ligera capa de pelo, que me hace cosquillas en la espalda.

- Así que quieres que vuelta a follarte... - Me susurra al oído.
Y empieza a besarme suavemente alrededor de la oreja y en el cuello. Me levanta las rodillas y se me corta la respiración...

¿Qué está haciendo ahora? Se mete entre mis piernas, se pega a mi espalda y me pasa la mano por el muslo hasta el trasero. Me acaricia despacio las nalgas y después desliza los dedos entre mis piernas.

- Voy a follarte desde atrás, ______(tn) – murmura.
Con la otra mano me agarra del pelo a la altura de la nuca y tira ligeramente para colocarme. No puedo mover la cabeza. Estoy inmovilizada debajo de el, indefensa.

- Eres mía – Susurra - Solo mía. No lo olvides.
Su voz es embriagadora, y sus palabras, seductoras. Noto como crece su erección contra mi muslo.

Desliza los dedos y me acaricia suavemente el clítoris, trazando círculos muy despacio. Siento su respiración en la cara mientras me pellizca lentamente la mandíbula.

- Hueles de maravilla.
Me acaricia detrás de la oreja con la nariz. Frota las manos contra mi cuerpo una y otra vez. En un instinto reflejo, empiezo a trazar círculos con las caderas, al compás de su mano, y un placer enloquecedor me recorre las venas como si fuera adrenalina.

- No te muevas - Me ordena en voz baja, aunque imperiosa.
Y lentamente me introduce el pulgar y lo gira acariciando las paredes de mi vagina. El efecto es alucinante. Toda mi energía se concentra en esa pequeña parte de mi cuerpo. Gimo.

- ¿Te gusta? - Me pregunta en voz baja pasándome los dientes por la oreja.
Y empieza a mover el pulgar lentamente, dentro, fuera, dentro, fuera... Con los dedos todavía trazando círculos.

Cierro los ojos e intento controlar mi respiración, intento absorber las desordenadas y caóticas sensaciones que sus dedos desatan en mi mientras el fuego me recorre el cuerpo. Vuelvo a gemir

- Estás muy húmeda y eres muy rápida. Muy receptiva. Oh, ______, me gusta, me gusta mucho – Susurra.
Quiero mover las piernas, pero no puedo. Me tiene aprisionada y mantiene un ritmo constante, lento y tortuoso. Es absolutamente maravilloso. Gimo de nuevo y de pronto se mueve.

- Abre la boca - Me pide
Y me introduce en la boca el pulgar. Pestañeo frenéticamente.

- Mira como sabes - Me susurra al oído - Chúpame, nena.
Me presiona la lengua con el pulgar, cierro la boca alrededor de su dedo y chupo salvajemente. Siento el sabor salado de su pulgar y la acidez ligeramente metálica de la sangre. Madre mía. Esto no esta bien, pero es terriblemente erótico.

-Quiero follarte la boca, _____(tn), y pronto lo haré - Me dice con voz ronca, salvaje y respiración entrecortada.

¡Follarme la boca! Gimo y le muerdo. Pega un grito ahogado y me tira del pelo con mas fuerza, me hace daño, así que le suelto el dedo.

- Mi niña traviesa – Susurra.
Alarga la mano hacia la mesita de noche y coge un paquetito plateado.

- Quieta, no te muevas - Me ordena soltándome el pelo.
Rasga el paquetito plateado mientras yo jadeo y siento el calor recorriendo mis venas. La espera es excitante. Se inclina, su peso vuelve a caer sobre mi y me agarra el pelo para inmovilizarme la cabeza. No puedo moverme. Me tiene seductoramente atrapada y está listo para volver a penetrarme.

- Esta vez vamos a ir muy despacio, _____(tn) - Me dice.
Y me penetra despacio, muy despacio, hasta el fondo. Su miembro se extiende y me invade por dentro implacablemente. Gimo con fuerza. Esta vez lo siento mas profundo, exquisito. Vuelvo a gemir, y a un ritmo muy lento traza círculos con las caderas y retrocede, se detiene un momento y vuelve a penetrarme. Repite el movimiento una y otra vez. Me vuelve loca. Sus provocadoras embestidas, deliberadamente lentas, y la intermitente sensación de plenitud son irresistibles.

- Se esta tan bien dentro de ti – Gime
Y mis entrañas empiezan a temblar. Retrocede y espera.

- No, nena, todavía no – Murmura
Cuando dejo de temblar, comienza de nuevo el maravilloso proceso.

- Por favor - Le suplico
Creo que no voy a aguantar mucho más. Mi cuerpo tenso se desespera por liberarse.

- Te quiero dolorida, nena – Murmura
Y sigue con su dulce y pausado suplicio, adelante y atrás.

- Quiero que, cada vez que te muevas mañana, recuerdes que he estado dentro de ti. Solo yo. Eres mía.
Gimo.

- Niall, por favor - Susurro
- ¿Qué quieres, _____(tn)? Dímelo.
Vuelvo a gemir. Se retira y me penetra de nuevo lentamente, trazando círculos con las caderas.

- Dímelo - Murmura
- A ti, por favor.
Aumenta el ritmo progresivamente y su respiración se torna irregular. Empiezo a temblar por dentro, Niall acelera la acometida.

-Eres... Tan... Dulce - Murmura al ritmo de sus embestidas - Te... Deseo... Tanto...
Gimo.

- Eres... Mía... Córrete para mi, nena – Ruge.
Sus palabras son mi perdición, me lanzan por el precipicio.

Siento que mi cuerpo convulsiona y me corro gritando una balbuceante versión de su nombre contra el colchón. Niall embiste hasta el fondo dos veces más y se queda paralizado, se deja ir y se derrama dentro de mi. Se desploma sobre mi cuerpo, con la cara hundida en mi pelo.

- Joder, _____(tn) – Jadea
Se retira inmediatamente y cae redondo en su lado de la cama. Subo las rodillas hasta el pecho, totalmente agotada, y al momento me sumerjo en un profundo sueño.

Cuando me despierto todavía no ha amanecido. No tengo ni idea de cuanto tiempo he dormido. Estiro las piernas debajo del edredón y me siento dolorida, exquisitamente dolorida. No veo a Niall por ningún sitio. Me siento en la cama y contemplo la ciudad frente a mi. Hay menos luces encendidas en los rascacielos y el amanecer se insinúa ya hacia el este. Oigo la música, notas cadenciosas de piano. Un dulce y triste lamento. Bach, creo, pero no estoy segura.

Echo el edredón a un lado y me dirijo sin hacer ruido al pasillo que lleva al gran salón. Niall está sentado al piano, totalmente absorto en la melodía que esta tocando. Su expresión es triste y desamparada, como la música. Toca maravillosamente bien. Me apoyo en la pared y lo escucho embelesada. Es un musico extraordinario. Esta desnudo de cintura para arriba, con el cuerpo bañado en la cálida luz de una lampara solitaria junto al piano. Como el resto del salón esta oscuro, parece aislado en su pequeño foco de luz, intocable... Solo en una burbuja.

Avanzo en silencio hacia el, atraída por la sublime y melancólica música. Estoy fascinada. Observo sus largos y hábiles dedos recorriendo y presionando suavemente las teclas, y pienso que esos mismos dedos han recorrido y acariciado con destreza mi cuerpo. Me ruborizo al pensarlo, sofoco un grito y aprieto los muslos.

Niall levanta sus insondables ojos azules con expresión indescifrable.

- Perdona – Susurro - No quería molestarte - Frunce ligeramente el ceño - Está claro que soy yo el que tendría que pedirte perdón – Murmura
Deja de tocar y apoya las manos en las piernas.

De pronto me doy cuenta de que lleva puestos unos pantalones de pijama. Se pasa los dedos por el pelo y se levanta. Los pantalones le caen de esa manera tan sexy... Madre mía. Se me seca la boca cuando rodea tranquilamente el piano y se acerca a mi. Es ancho de hombros y estrecho de caderas, y al andar se le tensan los abdominales. Es impresionante...

- Deberías estar en la cama - Me riñe
- Un tema muy hermoso. ¿Bach?
- La transcripción es de Bach, pero originariamente es un concierto para oboe de Alessandro Marcello.
- Precioso, aunque muy triste, una melodía muy melancólica.
Esboza una media sonrisa.

- A la cama - Me ordena - Por la mañana estarás agotada
- Me he despertado y no estabas
- Me cuesta dormir. No estoy acostumbrado a dormir con nadie – Murmura
No logro discernir cual es su estado de animo. Parece algo decaído, pero es difícil asegurarlo en la oscuridad. Quizá se deba al tono del tema que estaba tocando. Me rodea con un brazo y me lleva cariñosamente a la habitación.

- ¿Cuándo empezaste a tocar? Tocas muy bien
- A los seis años
Niall a los seis años... Imagino a un precioso niño de pelo cobrizo y ojos azules, y se me cae la baba... Un niño de cabello alborotado al que le gusta la música increíblemente triste.

- ¿Cómo te sientes? - Me pregunta ya de vuelta en la habitación.
Enciende una lamparita.

- Estoy bien.
Los dos miramos la cama al mismo tiempo. Las sabanas están manchadas de sangre, como una prueba de mi virginidad perdida. Me ruborizo, incomoda, y me echo el edredón por encima.

- Bueno, la señora Jones tendrá algo en lo que pensar - Refunfuña Niall frente a mi
Me coloca la mano debajo de la barbilla, me levanta la cara y me mira fijamente. Me observa con ojos intensos. Me doy cuenta de que es la primera vez que le veo el pecho desnudo. Alargo la mano de forma instintiva. Quiero pesarle los dedos por el rubio pelo del pecho, pero de inmediato da un paso atrás.

- Métete en la cama - Me dice bruscamente. Y luego suaviza un poco el tono - : Me acostaré contigo
Retiro la mano y frunzo levemente el ceño. Creo que no le he tocado el torso ni una sola vez. Abre un cajón, saca una camiseta y se la pone rápidamente

- A la cama - Vuelve a ordenarme
Salto a la cama intentando no pensar en la sangre. Se tumba también el y me rodea con el brazo desde atrás, de manera que no le veo la cara. Me besa el pelo con suavidad e inhala profundamente.

- Duérmete, dulce ______(tn) – Murmura
Cierro los ojos, pero no puedo evitar sentir cierta melancolía, no se si por la música o por su conducta. Niall Horan tiene un lado triste.



Niall | via Tumblr

***


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