La
luz que inunda la habitación me arranca del profundo sueño. Me
desperezo y abro los ojos. Es una bonita mañana de mayo, con Seattle
a mis pies. Uau, que vista. Nialll Horan está profundamente dormido
a mi lado. Uau, que vista. Me sorprende que este todavía en la cama.
Como esta de cara a mi, tengo la oportunidad de examinarlo bien por
primera vez. Su hermoso rostro parece mas joven, relajado. Sus
labios, gruesos y perfilados, están ligeramente abiertos, y el pelo,
limpio y brillante, alborotado. ¿Cómo puede ser alguien tan guapo y
aun así ser legal? Recuerdo su cuarto del piso de arriba... Quizá
no sea tan legal. Tengo mucho en que pensar. Siento la tentación de
alargar la mano y tocarlo, pero esta precioso dormido, como un niño
pequeño. No tengo que preocuparme de lo que digo, de lo que dice el,
de sus planes, especialmente de sus planes para mi.
Podría
pasarme el día contemplándolo, pero tengo mis necesidades...
Fisiológicas. Salgo despacio de la cama, veo su camisa blanca en el
suelo y me la pongo. Me dirijo a una puerta pensando que puede ser el
cuarto de baño, pero lo que encuentro es un vestidor tan grande como
mi habitación. Filas y filas de trajes caros, de camisas, zapatos y
corbatas. ¿Para qué necesita tanta ropa? Chasqueo la lengua. La
verdad es que el ropero de Kate seguramente no tiene nada que
envidiar a este. ¡Kate! Oh, no. No me acorde de ella en toda la
noche. Se suponía que tenia que mandarle un mensaje. Mierda. Va a
enfadarse conmigo. Por un segundo me pregunto como le irá con
Elliot.
Vuelvo
al dormitorio, en el que Niall sigue dormido. Abro la otra puerta. Es
el cuarto de baño, mas grande que mi habitación. ¿Para qué
necesita tanto espacio un hombre solo? Dos lavabos, observo con
ironía. Si nunca duerme con nadie, uno de los dos no se habrá
utilizado.
Me
miro en el enorme espejo. ¿Parezco diferente? Me siento diferente.
Para ser sincera, estoy un poco dolorida, y los músculos... Es como
si no hubiera hecho ejercicio en mi vida. En la vida has hecho
ejercicio, me dice la voz de mi conciencia, que se ha despertado y me
mira frunciendo los labios y dando golpecitos en el suelo con el pie.
Acabas de acostarte con él. Has entregado tu virginidad a un hombre
que no te ama, que tiene planes muy raros para ti, que quiere
convertirte en una especie de pervertida esclava sexual.
¿ESTÁS
LOCA?, me grita
Sigo
mirándome en el espejo y me estremezco. Tengo que asimilar todo
esto. Sinceramente, me he encaprichado de un hombre guapísimo, que
esta forrado y que tiene un cuarto rojo del dolor esperándome. Me
estremezco. Estoy desconcertada y confundida. Tengo el pelo hecho un
desastre, como siempre. El pelo revuelto no me queda nada bien.
Intento poner orden en ese caos con los dedos, pero no lo consigo y
me rindo... Quizá tenga alguna goma en el bolso.
Me
muero de hambre. Vuelvo a la habitación. El bello durmiente sigue
dormido, así que lo dejo y voy a la cocina.
Oh,
no... Kate. Deje el bolso en el estudio de Niall. Voy a buscarlo y
saco el móvil. Tres mensajes.
- *Todo OK ____*
- *Donde estas _____*
- *Maldita sea ____*
Llamo
a Kate, pero no me contesta y le dejo un mensaje en el contestador
diciéndole que estoy viva y que Barbazul no ha acabado conmigo,
bueno, al menos no en el sentido que podría preocuparle... O quizá
si. Estoy muy confundida. Tengo que intentar aclararme y analizar mis
sentimientos hacia Niall Horan. Es imposible. Muevo la cabeza dándome
por vencida. Necesito estar sola, lejos de aquí, para pensar.
Encuentro
en el bolso dos gomas para el pelo y rápidamente me hago dos
trenzas. ¡Si! Quizá cuanto mas niña parezca, mas a salvo estaré
de Barbazul. Saco el iPod del bolso y me pongo los auriculares. No
hay nada como la música para cocinar. Me meto el iPod en el bolsillo
de la camisa de Harry, subo el volumen y empiezo a bailar.
Dios,
que hambre tengo.
La
cocina me intimida un poco. Es elegante y moderna, con armarios sin
tiradores. Tardo unos segundos en llegar a la conclusión de que
tengo que presionar en las puertas para que se abran. Quizá debería
prepararle el desayuno a Niall. El otro día comió una tortilla...
Bueno, ayer, en el Heathman. Hay que ver la de cosas que han pasado
desde ayer. Abro el frigorífico, veo que hay muchos huevos y decido
que quiero tortitas y beicon. Empiezo a hacer la masa bailando por la
cocina.
Esta
bien tener algo que hacer, porque eso te concede un poco de tiempo
para pensar pero sin profundizar demasiado. La música que resuena en
mis oídos también me ayuda a alejar los pensamientos profundos.
Vine a pasar la noche en la cama de Niall Horan y lo he conseguido,
aunque no permita a nadie dormir en su cama. Sonrió. Misión
cumplida. Genial. Sonrió. Genial, genial y empiezo a divagar
recordando la noche. Sus palabras, su cuerpo, su manera de hacer el
amor... Cierro los ojos, mi cuerpo vibra al recordarlo y los músculos
de mi vientre se contraen. La voz de mi conciencia me pone mala cara.
Su manera de follar no de hacer el amor, me grita como una arpía. No
le hago caso, pero en el fondo se que tiene razón. Muevo la cabeza
para concentrarme en lo que estoy haciendo.
La
cocina es de lo mas sofisticado. Confío en que sabre como funciona.
Necesito un sitio para dejar las tortitas y que no se enfríen.
Empiezo con el beicon. Amy Studt me canta al oído una canción sobre
gente inadaptada, una canción que siempre ha significado mucho para
mi, porque soy una inadaptada. Nunca encajo en ningún sitio, y
ahora... Tengo que considerar la proposición indecente del mismísimo
rey de los inadaptados. ¿Por que es Niall así? ¿Por naturaleza o
por educación? Nunca he conocido a nadie igual.
Meto
el beicon en el grill, y mientras se hace, bato los huevos. Me vuelvo
y veo a Niall sentado en un taburete, con los codos encima de la
barra y la cara apoyada en las manos. Lleva la camiseta con la que ha
dormido. El pelo revuelto le queda realmente bien, como la barba de
dos días. Parece divertido y sorprendido a la vez. Me quedo
paralizada y me pongo roja. Luego me calmo y me quito los
auriculares. Me tiemblan las rodillas solo de verlo.
-
Buenos días, señorita Steele. Esta muy activa esta mañana - Me
dice en tono frío
-
He... He dormido bien - Le digo tartamudeando
Intenta
disimular su sonrisa.
-
No imagino por que - Se calla un instante y frunce el ceño - Tambien
yo cuando volví a la cama
-
¿Tienes hambre?
-
Mucha - Me contesta con una mirada intensa
Creo
que no se refiere a la comida.
-
¿Tortitas, beicon y huevos?
-
Suena muy bien.
-
No se donde están los manteles individuales.
Me
encojo de hombros e intento desesperadamente no parecer nerviosa.
-
Yo me ocupo de eso. Tu cocina. ¿Quieres que ponga música para que
puedas seguir bailando?
Me
miro los dedos, perfectamente consciente de que me estoy ruborizando.
-
No te cortes por mi. Es muy entretenido. - Me dice en tono burlón.
Arrugo
los labios. Entretenido ¿verdad? La voz de mi conciencia se parte de
risa. Me giro y sigo batiendo los huevos, a buen seguro con mas
fuerza de la necesaria. Al momento esta a mi lado y me tira de una
trenza.
-
Me encanta - Susurra - Pero no van a servirte de nada.
Mmm,
Barbazul...
-
¿Como quieres los huevos? - Le pregunto bruscamente
-
Muy batidos - Me contesta con una mueca irónica.
Sigo
con lo que estaba haciendo: Intentando ocultar mi sonrisa. Es difícil
no volverse loca por él, sobre todo cuando esta tan juguetón, lo
cual no es nada frecuente. Abre un cajón, saca dos manteles
individuales negros y los coloca en la barra. Echo el huevo batido en
una sartén, saco el beicon del grill, le doy la vuelta y vuelvo a
meterlo.
Cuando
me vuelvo, hay zumo de naranja en la barra, y Niall esta preparando
café
-
¿Quieres un té?
-
Si, por favor. Si tienes
Cojo
un par de platos y los dejo encima de la placa para mantenerlos
calientes. Niall abre un armario y saca una caja de te Twinings
English Breakfast. Frunzo los labios.
-
El final estaba cantado, ¿no?
-
¿Tu crees? No tengo tan claro que hayamos llegado todavía al
final, señorita Steele – Murmura
¿Qué
quiere decir? ¿Habla de nuestra negociación? Bueno... Quiero
decir... De nuestra relación... O lo que sea. Sigue igual de
críptico que siempre. Sirvo el desayuno en los platos calientes, que
dejo encima de los manteles individuales. Abro el frigorífico y saco
sirope de arce.
Miro
a Niall, que esta esperando a que me siente.
-
Señorita Steele - Me dice señalando un taburete
-
Señor Horan
Se
lo agradezco con una ligera inclinación de cabeza. Al sentarme hago
una ligera mueca de dolor.
-
¿Estás muy dolorida? - Me pregunta mientras toma también él
asiento.
Me
ruborizo. ¿Por qué me hace preguntas tan personales?
-
Bueno, a decir verdad, no tengo con que compararlo - Le contesto -
¿Querías ofrecerme tu compasión? - Le pregunto en tono demasiado
dulce.
Creo
que intenta reprimir una sonrisa, pero no estoy segura.
-
No. Me preguntaba si deberíamos seguir con tu entrenamiento básico.
-
Oh.
Lo
miro estupefacta, contengo la respiración y me estremezco. Oh... Me
encantaría. Sofoco un gemido.
-
Come, _____(tn)
Se
me ha vuelto a quitar el hambre... Más... Más sexo... Si, por
favor.
-
Por cierto, esto esta buenísimo - Me dice sonriendo.
Pincho
un trocito de tortilla, pero apenas puedo tragar. ¡Entrenamiento
básico! "Quiero follarte la boca" ¿Forma eso parte del
entrenamiento básico?
-
Deja de morderte el labio. Me desconcentras, y resulta que me he
dado cuenta de que no llevas nada debajo de mi camisa, y eso me
desconcentra todavía más.
Sumerjo
la bolsa de te en la tetera que me ha traído Niall. La cabeza me da
vueltas.
-
¿En qué tipo de entrenamiento básico estás pensando? - Le
pregunto
Hablo
en un volumen un poco alto, lo cual traiciona mi deseo de parecer
natural, como si no me importara demasiado, y lo mas tranquila
posible, pese a que las hormonas están causando estragos por todo mi
cuerpo.
-
Bueno, como estás dolorida, he pensado que podríamos dedicarnos a
las técnicas orales.
Me
atraganto con el te y lo miro boquiabierta y con los ojos como
platos. Me da un golpecito en la espalda y me acerca el zumo de
naranja. No tengo ni idea de en que está pensando.
-
Si quieres quedarte, claro – Añade
Lo
miro intentando recuperar la serenidad. Su expresión es
impenetrable. Es muy frustrante.
-
Me gustaría quedarme durante el día, si no hay problema. Mañana
tengo que trabajar
-
¿A qué hora tienes que estar en el trabajo?
-
A las nueve.
-
Te llevaré al trabajo mañana a las nueve
Frunzo
el ceño. ¿Quiere que me quede otra noche?
-
Tengo que volver a casa esta noche. Necesito cambiarme de ropa.
-
Podemos comprarte algo
No
tengo dinero para comprar ropa. Levanta la mano, me agarra de la
barbilla y tira para que mis dientes suelten el labio inferior. No
era consciente de que me lo estaba mordiendo.
-
¿Qué pasa? - Me pregunta
-Tengo
que volver a casa esta noche
Me
mira muy serio.
-
De acuerdo, esta noche – Acepta - Ahora acabate el desayuno.
La
cabeza y el estomago me dan vueltas. Se me ha quitado el hambre.
Contemplo la mitad de mi desayuno, que sigue en el plato. No me
apetece comer ahora.
-
Come, ______(tn). Anoche no cenaste
-
No tengo hambre, de verdad – Susurro
Me
mira muy serio.
-
Me gustaría mucho que te terminaras el desayuno.
-
¿Qué problema tienes con la comida? - Le suelto de pronto
Arruga
la frente.
-
Ya te dije que no soporto tirar la comida. Come - Me dice
bruscamente, con expresión sombría, dolida.
Maldita
sea. ¿De que va todo esto? Cojo el tenedor y como despacio,
intentando masticar. Si va a ser siempre tan raro con la comida,
tendré que recordar no llenarme tanto el plato. Su semblante se
dulcifica a medida que voy comiéndome el desayuno. Lo observo
retirar su plato. Espera a que termine y retira el mio también.
-
Tu has cocinado, así que yo recojo la mesa.
-
Muy democrático.
-
Si - Me dice frunciendo el ceño - No es mi estilo habitual. En
cuanto acabe tomaremos un baño
-
Ah, vale
Vaya...
Preferiría una ducha. El sonido de mi teléfono me saca de la
ensoñación. Es Kate.
-
Hola
Me
alejo de el y me dirijo hacia las puertas de cristal del balcón.
-
_____(tn), ¿por qué no me mandaste un mensaje anoche?
Está
enfadada.
-
Perdona. Me superaron los acontecimientos.
-
¿Estás bien?
-
Si, perfectamente.
-
¿Por fin?
Intenta
sonsacarme información. Oigo su tono expectante y muevo la cabeza.
-
Kate, no quiero comentarlo por teléfono
Niall
alza los ojos hacia mi.
-
Si... Estoy segura
¿Como
puede estar segura? Esta tirándose un farol, pero no puedo hablar
del tema. He firmado un maldito acuerdo.
-
Kate, por favor
-
¿Que tal te ha ido? ¿Estas bien?
-
Te he dicho que estoy perfectamente
-
¿Ha sido tierno?
-
¡Kate, por favor!
No
puedo reprimir mi enfado.
-
_____(tn), no me lo ocultes. Llevo casi cuatro años esperando este
momento.
-
Nos vemos esta noche.
Y
cuelgo.
Va
a ser difícil manejar este tema. Es muy obstinada y quiere que se lo
cuente todo con detalles, pero no puedo contárselo porque he firmado
un... ¿Cómo se llama? Un acuerdo de confidencialidad. Va a darle un
ataque, y con razón. Tengo que pensar en algo. Vuelvo la cabeza y
observo a Niall moviéndose con soltura por la cocina.
-
¿El acuerdo de confidencialidad lo abarca todo? - Le pregunto
indecisa
-
¿Por qué?
Se
vuelve y me mira mientras guarda la caja del té. Me ruborizo.
-
Bueno, tengo algunas dudas, ya sabes... Sobre sexo - Le digo
mirándome los dedos - y me gustaría comentarlas con Kate.
-
Puedes comentarlas conmigo
-
Niall, con todo respeto...
Me
quedo sin voz. No puedo comentarlas contigo. Me darías tu visión
del sexo, que es parcial, distorsionada y pervertida. Quiero una
opinión imparcial.
-
Son solo cuestiones técnicas. No diré nada del cuarto rojo del
dolor
Levanta
las cejas
-
¿Cuarto rojo del dolor? Se trata sobre todo de placer, ______(tn).
Créeme. Y ademas - Añade en tono mas duro -, tu compañera de piso
esta revolcándose con mi hermano. Preferiría que no hablaras con
ella, la verdad.
-
¿Sabe algo tu familia de tus... Preferencias?
-
No. No son asunto suyo. - Se acerca a mi - ¿Qué quieres saber? -
Me pregunta
Me
desliza los dedos suavemente por la mejilla hasta el mentón, que
levanta para mirarme a los ojos. Me estremezco por dentro. No puedo
mentir a este hombre.
-
De momento, nada en concreto-susurro
-
Bueno, podemos empezar preguntándote que tal lo has pasado esta
noche.
La
curiosidad le arde en los ojos. Esta impaciente por saberlo. Uau.
-
Bien-murmuro
Esboza
una ligera sonrisa
-
Yo también - Me dice en voz baja - Nunca había echado un polvo
vainilla, y no ha estado nada mal. Aunque quizá es por que ha sido
contigo.
Desliza
el pulgar por mi labio inferior.
Respiro
hondo. ¿Un polvo vainilla?
-
Ven, vamos a bañarnos.
Se
inclina y me besa. El corazón me da un brinco y el deseo me recorre
el cuerpo y se concentra ahí abajo... En mi parte más intima.
La
bañera es blanca, profunda y ovalada, muy de diseño. Niall se
inclina y abre el grifo de la pared embaldosada. Vierte en el agua un
aceite de baño que parece carísimo. A medida que se llena la bañera
va formándose espuma, y un dulce y seductor aroma a jazmín invade
el baño. Harry me mira con ojos impenetrables, se quita la camisa y
la tira al suelo.
-
Señorita Steele - Me dice tendiéndome la mano.
Estoy
al lado de la puerta, con los ojos muy abiertos y recelosa, con las
manos alrededor del cuerpo. Me acerco admirando furtivamente su
cuerpo. Le cojo de la mano y me sujeta mientras me meto en la bañera,
todavía con su camisa puesta. Hago lo que me dice. Voy a tener que
acostumbrarme si acabo aceptando su escandalosa oferta... Solo si...
El agua caliente es tentadora.
-
Gírate y mírame - Me ordena en voz baja
Hago
lo que me pide. Me observa con atención.
-
Se que ese labio esta delicioso, doy fé de ello, pero ¿puedes
dejar de mordértelo? - Me dice apretando los dientes - Cuando te lo
muertes, tengo ganas de follarte, y estás dolorida ¿no?
Dejo
de morderme el labio porque me quedo boquiabierta, impactada.
-
Eso es - Me dice - ¿Lo has entendido?
Me
mira. Asiento frenéticamente. No tenía ni idea de que yo pudiera
afectarle tanto.
-
Bien.
Se
acerca, saca el iPod el bolsillo de la camisa y lo deja junto al
lavabo.
-
Agua e iPods... No es una combinación muy inteligente – Murmura
Se
inclina, agarra la camisa blanca por debajo, me la quita y la tira al
suelo
Se
retira para contemplarme. Dios mío, estoy completamente desnuda. Me
pongo roja y bajo la mirada hacia mis manos, que están a la altura
de la barriga. Deseo desesperadamente desaparecer dentro del agua
caliente y la espuma, pero se que no va a querer que lo haga.
-
Oye - Me llama
Lo
miro. Tiene la cara inclinada hacia un lado.
-
_____(tn), eres muy guapa, toda tu. No bajes la cabeza como si
estuvieras avergonzada. No tienes por que avergonzarte, y te aseguro
que es todo un placer poder contemplarte.
Me
sujeta la barbilla y me levanta la cabeza para que lo mire. Sus ojos
son dulces y cálidos, incluso ardientes. Esta muy cerca de mi.
Podría alargar el brazo y tocarlo.
-
Ya puedes sentarte - Me dice interrumpiendo mis erráticos
pensamientos.
Me
agacho y me meto en el agradable agua caliente. Oh... Me escuece, y
no me lo esperaba, pero huele de maravilla. El escozor inicial no
tarda en disminuir. Me tumbo boca arriba, cierro los ojos un instante
y me relajo en la tranquilizadora calidez. Cuando los abro, esta
mirándome fijamente.
-
¿Por qué no te bañas conmigo? - Me atrevo a preguntarle, aunque
con voz ronca.
-
Si, muévete hacia delante - Me ordena
Se
quita los pantalones de pijama y se mete en la bañera detrás de mi.
El agua sube de nivel cuando se sienta y tira de mi para que me apoye
en su pecho. Coloca sus largas piernas encima de las mías, con las
rodillas flexionadas y los tobillos a la misma altura que los míos,
y me abre las piernas con los pies. Me quedo boquiabierta. Mete la
nariz en mi pelo e inhala profundamente.
-
Que bien hueles, _____(tn)
Un
temblor me recorre todo el cuerpo. Estoy desnuda en una bañera con
Niall Horan. Y el también está desnudo. Si alguien me lo hubiera
dicho ayer, cuando me desperté en la suite del hotel, no le habría
creído.
Coge
una botella de gel del estante junto a la bañera y se echa un
chorrito en la mano. Se frota las manos para formar una ligera capa
de espuma, me las coloca alrededor del cuello y empieza a extenderme
el jabón por la nuca y los hombros, masajeándomelos con fuerza con
sus largos y fuertes dedos. Gimo. Me encanta sentir sus manos.
-
¿Te gusta?
Casi
puedo oír su sonrisa.
-
Mmm.
Desciende
hasta mis brazos, luego por debajo hasta las axilas, frotándome
suavemente. Me alegro mucho de que Kate insistiera en que me
depilara. Desliza las manos por mis pechos, y respiro hondo cuando
sus dedos los rodean y empiezan a masajearlos suavemente, sin
agarrarlos. Arqueo el cuerpo instintivamente y aprieto los pechos
contra sus manos. Tengo los pezones sensibles, muy sensibles, sin
duda por el poco delicado trato que recibieron anoche. No se
entretiene en ellos. Desliza las manos hasta mi vientre. Se me
acelera la respiración y el corazón me late a toda prisa. Siento su
erección contra mi trasero. Me excita que lo que le haga sentirse
así sea mi cuerpo. Claro... No tu cabeza, se burla la voz de mi
conciencia. Aparto el inoportuno pensamiento.
Se
detiene y coge una toallita mientras yo jadeo pegada a él, muerta de
deseo. Apoyo las manos en sus muslos, firmes y musculosos. Echa mas
gel en la toallita, se inclina y me frota entre las piernas. Contengo
la respiración. Sus dedos me estimulan hábilmente desde dentro de
la tela, una maravilla, y mis caderas empiezan a moverse a su ritmo,
presionando contra su mano. A medida que las sensaciones se apoderan
de mi, echo la cabeza hacia atrás con los ojos casi en blanco y la
boca entreabierta. Gimo. Dentro de mi aumenta la presión, lenta e
inexorablemente... Madre mía.
-
Siéntelo, nena - Me susurra Niall al oído, y me roza suavemente el
lóbulo con los dientes - Siéntelo para mi
Sus
piernas inmovilizan las mías contra las paredes de la bañera, las
aprisionan, lo que le da libre acceso a la parte mas intima de mi.
-
Oh... Por favor – Susurro
El
cuerpo se me queda rígido e intento estirar las piernas. Soy una
esclava sexual de este hombre, que no deja que me mueva.
-
Creo que ya estas lo suficientemente limpia – Murmura
Y
se detiene.
¿Qué?
¡No! ¡No! ¡No! Mi respiración es irregular.
-
¿Por qué te paras? - Le pregunto jadeando
-
Porque tengo otros planes para ti, ______(tn)
¿Qué?
Vaya... Pero... Estaba... No es justo.
-
Date la vuelta. Yo también tengo que lavarme – Murmura
¡Oh!
Me doy la vuelta y me quedo pasmada al ver que se agarra con fuerza
el miembro erecto.
Abro la boca.
-
Quiero que, para empezar, conozcas bien la parte mas valiosa de mi
cuerpo, mi favorita. Le tengo mucho cariño
Es
enorme, cada vez mas. El miembro erecto queda por encima del agua,
que le llega a las caderas. Levanto los ojos un segundo y observo su
sonrisa perversa. Le divierte mi expresión atónita. Me doy cuenta
de que estoy mirando fijamente su miembro. Trago saliva. ¡Todo eso
ha estado dentro de mi! Parece imposible.
Quiere
que lo toque. Mmm... De acuerdo, adelante.
Le
sonrío, cojo el gel y me echo un chorrito en la mano. Hago lo mismo
que él: Me froto el jabón en las manos hasta que se forma espuma. No
aparto los ojos de los suyos. Entreabro los labios para que me
resulte mas fácil respirar... Y deliberadamente me muerdo el labio
inferior y luego paso la lengua por encima, por la zona que acabo de
morderme. Me mira con ojos serios, impenetrables, que se abren
mientras deslizo la lengua por el labio. Me inclino y le rodeo el
miembro con una mano, imitando la manera en que se lo agarra el
mismo. Cierra un momento los ojos. Uau... es mucho mas duro de lo que
pensaba. Aprieto y el coloca su mano sobre la mía.
-
Así – Susurra
Y
mueve la mano arriba y abajo sujetándome con fuerza los dedos, que a
su vez aprietan con fuerza su miembro. Cierra de nuevo los ojos y
contiene la respiración. Cuando vuelve a abrirlos, su mirada es de
un azul abrasador.
-
Muy bien, nena
Me
suelta la mano, deja que siga yo sola y cierra los ojos mientras la
muevo arriba y abajo. Flexiona ligeramente las caderas hacia mi mano
y de forma refleja lo aprieto con más fuerza. Desde lo mas profundo
de la garganta se le escapa un ronco gemido.
Fóllame
la boca.... Mmm. Lo recuerdo metiéndome el pulgar en la boca y
pidiéndome que se lo chupara con fuerza. Abre la boca ya medida que
su respiración se acelera. Tiene los ojos cerrados.
Me
inclino, coloco los labios alrededor de su miembro y chupo de forma
vacilante, deslizando la lengua por la punta.
-
Uau... ______(tn)
Abre
mucho los ojos y sigo chupando.
Mmm.... Es duro y blando a la vez, como acero recubierto de terciopelo, y
sorprendentemente sabroso, salado y suave
-
Dios – Gime
Y
vuelve a cerrar los ojos
Bajo
la cabeza, lo recibo dentro de mi boca y vuelve a gemir. ¡Já! La
diosa que llevo dentro esta encantada. Puedo hacerlo. Puedo
follármelo con la boca. Vuelvo a girar la lengua alrededor de la
punta, y el se arquea y levanta las caderas. Ha abierto los ojos, que
despiden fuego. Vuelve a arquearse apretando los dientes. Me apoyo en
sus muslos y clavo la boca hasta el fondo. Siento en las manos que
sus piernas se tensan. Me coge de las trenzas y empieza a moverse.
-
Oh... Nena... Es fantástico – Murmura
Chupo
más fuerte y paso la lengua por la punta de su impresionante
erección. Se la presiono con la boca cubriéndome los dientes con
los labios. El espira con la boca entreabierta y gime.
-
Dios, ¿hasta donde puedes llegar? - Susurra
Mmm...
Empujo la cabeza con fuerza y siento su miembro en el fondo de la
garganta, y luego en los labios otra vez. Paso la lengua por la
punta. Es como un polo con sabor a... Niall Horan. Chupo cada vez más
deprisa, recibiéndolo cada vez más hondo y girando la lengua
alrededor. Mmm... No tenía ni idea de que proporcionar placer podía
ser tan excitante verlo retorcerse sutilmente de deseo carnal. La
diosa que llevo dentro baila merengue con algunos pasos de salsa.
-
______(tn) voy a correrme en tu boca - Me advierte jadeando - Si no
quieres, para
Vuelve
a empujar las caderas, con los ojos muy abiertos, cautelosos, y
llenos de lascivo deseo... Y me desea a mi. Desea mi boca... Madre
mía.
Me
agarra del pelo con fuerza. Yo puedo. Empujo todavía con mas fuerza
y de pronto, en un momento de insólita seguridad en mi misma,
descubro mis dientes. Llega al limite. Grita, se queda inmóvil y
siento un liquido caliente y salado deslizándose por mi garganta. Me
lo trago rápidamente. Uf... No sé si he hecho bien. Pero me basta
con mirarlo para que no me importe... He conseguido que perdiera el
control en la bañera. Me incorporo y lo observo con una sonrisa
triunfal que me eleva las comisuras de la boca. Respira
entrecortadamente. Abre los ojos y me mira.
-
¿No tienes arcadas? - Me pregunta atónito - Dios, _____(tn)... Ha
estado... Muy bien, de verdad muy bien. Aunque no lo esperaba - Frunce
el ceño - ¿Sabes? No dejas de sorprenderme
Sonrío
y me muerdo el labio conscientemente. Me mira interrogante.
-
¿Lo habías hecho antes?
-
No
No
puedo ocultar un ligero matiz de orgullo en mi negativa
-
Bien - Me dice complacido, y según creo, aliviado - Otra novedad,
señorita Steele - Me evalúa con la mirada - Bueno, tienes un
sobresaliente en técnicas orales. Ven, vamos a la cama. Te debo un
orgasmo.
¡Otro
orgasmo!
Sale
rápidamente de la bañera y me ofrece la primera imagen integra del
Adonis de divinas proporciones que es Niall Horan. La diosa que llevo
dentro ha dejado de bailar y lo observa también, boquiabierta y
babeando. Su erección se ha reducido, pero sigue siendo
importante... Uau. Se enrolla una toalla pequeña en la cintura para
cubrirse mínimamente y saca otra más grande y suave, de color blanco,
para mi. Salgo de la bañera y le cojo la mano que me tiende. Me
envuelve en la toalla, me abraza y me besa con fuerza, metiéndome la
lengua en la boca. Deseo estirar los brazos y abrazarlo... Tocarlo...
pero los tengo atrapados dentro de la toalla. No tardo en perderme en
su beso. Me sujeta la cabeza con las manos, me recorre la boca con la
lengua y me da la sensación de que esta expresándome su gratitud...
¿Quizá por mi primera felación?
Se
aparta un poco, con las manos a ambos lados de mi cara, y me mira a
los ojos. Parece perdido.
-
Dime que si - Susurra fervientemente
Frunzo
el ceño, porque no lo entiendo
-
¿A qué?
-
A nuestro acuerdo. A ser mía. Por favor, _____(tn) - Susurra
suplicante, recalcando el "por favor" y mi nombre.
Vuelve
a besarme con pasión, y luego se aparta y me mira parpadeando. Me
coge de la mano y me conduce de vuelta al dormitorio. Me tambaleo un
poco, así que lo sigo mansanamente, aturdida. Lo desea de verdad.
Ya
en el dormitorio, me observa junto a la cama
-
¿Confías en mi? - Me pregunta de pronto
Asiento
con los ojos muy abiertos, y de pronto me doy cuenta de que
efectivamente confío en el. ¿Qué va a hacerme ahora? Una descarga
eléctrica me recorre el cuerpo.
-
Buena chica - Me dice pasándome el pulgar por el labio inferior.
Se
acerca al armario y vuelve con una corbata gris de seda.
-
Junta las manos por delante - Me ordena quitándome la toalla y
tirándola al suelo.
Hago
lo que me pide. Me rodea las muñecas con la corbata y hace un nudo
apretado. Los ojos le brillan de excitación. Tira de la corbata para
asegurarse de que el nudo no se mueve. Tiene que haber sido boyscout
para saber hacer estos nudos. ¿Y ahora qué?
Se
me ha disparado el pulso y el corazón me late a un ritmo frenético.
Desliza los dedos por mis trenzas.
-
Pareces muy joven con estas trenzas - Murmura acercándose a mi.
Retrocedo
instintivamente hasta que siento la cama detrás de las rodillas. Se
quita la toalla, pero no puedo apartar los ojos de su cara. Su
expresión es ardiente, llena de deseo.
-
Oh, _____(tn) ¿Qué voy a hacer contigo? - Me susurra
Me
tiende sobre la cama, se tumba a mi lado y me levanta las manos por
encima de la cabeza.
-
Deja las manos así. No las muevas. ¿Entendido?
Sus
ojos abrasan los míos y su intensidad me deja sin aliento. No es un
hombre al que quisiera hacer enfadar.
-
Contéstame - Me pide en voz baja.
-
No moveré las manos - Le contesto sin aliento
-
Buena chica – Murmura
Y
deliberadamente se pasa la lengua por los labios muy despacio. Me
fascina su lengua recorriendo poco a poco su labio superior. Me mira
a los ojos, me observa, me examina. Se inclina y me da un casto y
rápido beso en los labios
-
Voy a besarle todo el cuerpo, señorita Steele - Me dice en voz
baja.
Me
agarra de la barbilla y me la levanta, lo que le da acceso a mi
cuello. Sus labios se deslizan por el, descienden por mi cuello
besándome, chupándome y mordisqueándome. Todo mi cuerpo vibra
expectante. El baño me ha dejado la piel hipersensible. La sangre
caliente desciende lentamente hasta mi vientre, entre las piernas,
hasta mi sexo. Gimo.
Quiero
tocarlo. Muevo las manos, pero, como estoy atada, le toco el pelo con
bastante torpeza. Deja de besarme, levanta los ojos y mueve la cabeza
de un lado a otro chasqueando la lengua.
Me
sujeta las manos y vuelve a colocármelas por encima de la cabeza.
-
Si mueves las manos, tendremos que volver a empezar - Me regaña si
aspereza.
Oh,
le gusta hacerme rabiar.
-
Quiero tocarte - Le digo jadeando sin poder controlarme
-
Lo sé – Murmura - Pero deja las manos quietas
Oh...
Es muy frustrante. Sus manos descienden por mi cuerpo hasta mis
pechos mientras sus labios se deslizan por mi cuello. Me lo acaricia
con la punta de la nariz, y luego, con la boca, da inicio a una lenta
travesía hacia el sur y sigue el rastro de sus manos por el esternón
hasta mis pechos. Me besa y me mordisquea uno, luego el otro, y me
chupa con delicadeza los pezones. Maldita sea. Mis caderas empiezan a
balancearse y a moverse por su cuenta, siguiendo el ritmo de su boca,
y yo intento desesperadamante recordar que tengo que mantener las
manos por encima de la cabeza.
-
No te muevas - Me advierte
Siento
su cálida respiración sobre mi piel. Llega a mi ombligo, introduce
la lengua y me roza la barriga con los dientes. Mi cuerpo se arquea.
-
Mmm... Que dulces es usted, señorita Steele
Desliza
la nariz desde mi ombligo hasta mi vello púbico mordiéndome con
suavidad y provocándome con la lengua. De pronto se arrodilla a mis
pies, me agarra de los tobillos y me separa las piernas.
Madre
mía. Me coge el pie izquierdo, me dobla la rodilla y se lleva el pie
a la boca. Sin dejar de observar mis reacciones, besa todos mis dedos
y luego me muerde con ternura las yemas. Cuando llega al meñique, lo
muerde con mas fuerza. Siento una convulsión y gimo. Desliza la
lengua por el empeine... Y ya no puedo seguir mirándolo. Es
demasiado erótico. Voy a explotar. Aprieto los ojos e intento
absorber y soportar todas las sensaciones que me provoca. Me besa el
tobillo y sigue su recorrido por la pantorrilla hasta la rodilla,
donde se detiene. Entonces empieza con el pie derecho y repite todo
el seductor y asombroso proceso.
Me
muerde el meñique, y el mordisco se proyecta en lo mas profundo de
mi vientre.
-
Por favor - Gimo
-
Lo mejor para usted, señorita Steele - Me dice
Esta
vez no se detiene en la rodilla. Sigue por la parte interior del
muslo y a la vez me separa mas las piernas. Se lo que va a hacer, y
parte de mi quiere apartarlo, porque me muero de vergüenza. Va a
besarme el sexo. Lo sé. Pero otra parte de mi disfruta esperándolo.
Se gira hacia la otra rodilla y sube hasta el muslo besándome,
chupándome, lamiéndome y de pronto esta entre mis piernas,
deslizando la nariz por mi sexo, arriba y abajo, muy suavemente, con
mucha delicadeza. Me retuerzo... Madre mía.
Se
detiene y espera a que me calme. Levanto la cabeza y lo miro con la
boca abierta. Mi acelerado corazón intenta tranquilizarse
-
¿Sabe lo embriagador que es su olor, señorita Steele? - Murmura
Sin
apartar sus ojos de los mios, introduce la nariz en mi vello púbico
e inhala.
Me
ruborizo, siento que voy a desmayarme y cierro los ojos al instante.
No puedo verlo haciendo algo así.
Me
acaricia el sexo muy despacio. Oh, joder...
-
Me gusta - Me dice tirando suavemente de mi vello púbico - Quizá lo
conservemos
-
Oh... Por favor - Le suplico
-
Mmm... Me gusta que me supliques, ______(tn)
Gimo.
-
No suelo pagar con la misma moneda, señorita Steele - Susurra sin
dejar de acariciarme el sexo - Pero hoy me ha complacido, así que
tiene que recibir su recompensa.
Oigo
en su voz la sonrisa perversa, y mientras mi cuerpo palpita con sus
palabras, empieza a rodearme el clítoris con la lengua, muy
despacio, al tiempo que me sujeta los muslos con las manos.
-
¡Aaah! - Gimo
Mi
cuerpo se arquea y se convulsiona al contacto de su lengua.
Sigue
torturándome con la lengua una y otra vez. Pierdo la conciencia de
mi misma. Todas las partículas de mi ser se concentran en el pequeño
punto neurálgico por encima de los muslos.
Las
piernas se me quedan rígidas. Oigo su gemido mientras me introduce
un dedo.
-
Nena, me encanta que estés tan mojada para mi
Mueve
el dedo trazando un amplio circulo, expandiéndome, empujándome, y
su lengua sigue el compás del dedo alrededor de mi clítoris. Gimo.
Es demasiado... Mi cuerpo me suplica que lo alivie, y no puedo seguir
negándome. Me dejo ir. El orgasmo se apodera de mi y pierdo todo
pensamiento coherente, me retuerzo por dentro una y otra vez ¡Madre
mía! Grito, y el mundo se desmorona y desaparece de mi vista
mientras la fuerza de mi clímax lo anula y lo vacía todo.
Mis
jadeos apenas me permiten oír como rasga el paquetito plateado. Me
penetra lentamente y empieza a moverse. Oh... Dios mío. La sensación
es dolorosa y dulce, fuerte y suave a la vez.
-
¿Cómo estás? - Me pregunta en voz baja
-
Bien. Muy bien - Le contesto
Y
empieza a moverse muy deprisa, hasta el fondo , me embiste una y otra
vez, implacable, empuja y vuelve a empujar hasta que vuelvo a estar
al borde del abismo. Gimoteo.
-
Córrete para mi, nena
Me
habla al oído con voz áspera, dura y salvaje, y exploto mientras
bombea rápidamente dentro de mi
-
Un polvo de agradecimiento – Susurra
Empuja
fuerte una vez mas y gime al llegar al clímax apretándose contra
mi. Luego se queda inmóvil, con el cuerpo rígido.
Se
desploma encima de mi. Siento su peso aplastándome contra el
colchón. Paso mis manos atadas alrededor de su cuello y lo abrazo
como puedo. En este momento se que haría cualquier cosa por este
hombre. Soy suya. La maravilla que está enseñándome es mucho mas
de lo que jamas habría podido imaginar. Y quiere ir mas allá, mucho
mas allá, a un lugar que mi inocencia ni siquiera puede imaginar.
Oh... ¿Que debo hacer?
Se
apoya en los codos, y sus intensos ojos azules me miran fijamente
-
¿Ves lo buenos que somos juntos? - Murmura - Si te entregas a mi,
sera mucho mejor. Confía en mi, ______(tn). Puedo transportarte a
lugares que ni siquiera sabes que existen
Sus
palabras se hacen eco de mis pensamientos. Pega su nariz a la mía.
Todavía no me he recuperado de mi insólita reacción física y lo
miro con la mente en blanco, buscando algún pensamiento coherente.
De
pronto oímos voces en el salón, al otro lado del dormitorio. Tardo
un momento en procesar lo que estoy oyendo.
-
Si todavía esta en la cama, tiene que estar enfermo. Nunca esta en
la cama a estas horas. Niall nunca se levanta tarde.
-
Señora Horan por favor
-
Taylor, no puedes impedirme que vea a mi hijo
-
Señora Horan, no esta solo
-
¿Qué quiere decir que no esta solo?
-
Está con alguien
-
Oh...
Hasta
yo me doy cuenta de que le cuesta creérselo.
Niall
parpadea y me mira con los ojos como platos, fingiendo estar
aterrorizado.
-
¡Mierda! Mi madre.
***
¡Hola lectoras! Perdonadme por no subir ayer. Es que me tuve que quedar a dormir con ella. Lo lamento. Pare recompensaros, si me da tiempo hoy subo otro. Os amo y gracias por leer. Por cierto, siento el cambio de color de las letras. Os quiero.
Su madre? Dios que intriga, quiero saber que pasa en el proximo capitulo!
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