domingo, 1 de septiembre de 2013

Capítulo 5

Todo está en silencio, con las luces apagadas. Estoy muy cómoda y calentita en esta cama. Que bien... Abro los ojos, y por un momento me siento tranquila y serena, disfrutando del entorno, que no conozco. No tengo ni idea de donde me encuentro. El cabezal de la cama tiene la forma de un sol enorme. Me resulta extrañamente familiar. La habitación es grande y esta lujosamente decorada en tonos marrones, dorados y beis. La he visto antes. ¿Dónde? Mi ofuscado cerebro busca entre sus recuerdos recientes. ¡Maldita sea! Estoy en el hotel Heathman... En una suite. Estuve en una parecida a esta con Kate. Esta parece mas grande. Oh, Mierda.

Estoy en la suite de Niall Horan. ¿Cómo he llegado hasta aquí?

Poco a poco empiezan a torturarme imágenes fragmentarias de la noche. La borrachera - Oh, no, la vomitera -... José y después Niall. Oh, no. Me muero de vergüenza. No recuerdo como he llegado aquí. Llevo puesta la camiseta, el sujetador y las bragas. Ni calcetines ni vaqueros. Maldita sea.

Echo un vistazo a la mesita de noche. Hay un vaso de zumo de naranja y dos pastillas. Ibuprofeno. El obseso del control está en todo. Me incorporo en la cama y me tomo las pastillas. La verdad es que no me siento tan mal, seguramente mucho mejor de lo que merezco. El zumo de naranja esta riquísimo. Me quita la sed y me refresca.

Oigo unos golpes en la puerta. El corazón me da un brinco y no me sale la voz, pero aun así Niall abre la puerta y entra.

Vaya, ha estado haciendo ejercicio. Lleva unos pantalones de chándal grises que le caen ligeramente sobre las caderas y una camiseta gris de tirantes empapada en sudor, como su pelo. Niall Horan ha sudado. La idea me resulta extraña. Respiro profundamente y cierro los ojos. Me siento como una niña de dos años. Si cierro los ojos, no estoy.

- Buenos días, _____(tn). ¿Cómo te encuentras?
- Mejor de lo que merezco – Murmuro
Levanto la mirada hacia el. Deja una bolsa grande de una tienda de ropa en una silla y agarra ambos extremos de la toalla que lleva alrededor del cuello. Sus impenetrables ojos azules me miran fijamente. No tengo ni idea de lo que esta pensando, como siempre. Sabe esconder lo que piensa y lo que siente.

- ¿Cómo he llegado hasta aquí? - Le pregunto en voz baja compungida.
Se sienta a un lado de la cama. Esta tan cerca de mi que podría tocarlo, podría olerlo. Madre mía... Sudor, gel y Niall. Un cóctel embriagador, mucho mejor que el margarita, y ahora lo se por experiencia.

-Después de que te desmayaras no quise poner en peligro la tapicería de piel de mi coche llevándote a tu casa, así que te traje aquí - Me contesta sin inmutarse
- ¿Me metiste tu en la cama?
- Si - Responde impasible
- ¿Volví a vomitar? - Le pregunto en voz mas baja
- No.
- ¿Me quitaste la ropa?-susurro
- Si.
Me mira alzando una ceja y me pongo mas roja que nunca

- ¿No habremos...?
Lo digo susurrando, con la boca seca de vergüenza, pero no puedo terminar la frase. Me miro las manos.

- _____(tn), estabas casi en coma. La necrofilia no es lo mio. Me gusta que mis mujeres estén conscientes y sean receptivas - dice secamente
- Lo siento mucho
Sus labios esbozan una sonrisa burlona.

- Fue una noche muy divertida. Tardare en olvidarla.
Yo también... Oh, esta riéndose de mi, el muy... Yo no le pedí que fuera a buscarme. No entiendo por que tengo que acabar sintiéndome la mala de la película.

- No tenias por que seguirme la pista con algún artilugio a lo James Bond que estés desarrollando para vendérselo al mejor postor - Digo con brusquedad
Me mira fijamente, sorprendido y, si no me equivoco, algo herido.

- En primer lugar, la tecnología para localizar móviles esta disponible en Internet. En segundo lugar, mi empresa no invierte en ningún aparato de vigilancia, ni los fabrica. Y en tercer lugar, si no hubiera ido a buscarte, seguramente te habrías despertado en la cama del fotógrafo, y si no recuerdo mal, no estabas muy entusiasmada con sus métodos de cortejarte
 - Me dice en tono mordaz.
¡Sus métodos de cortejarme! Levanto la mirada hacia Niall, que me observa con ojos brillantes, ofendidos. Intento morderme el labio, pero no consigo reprimir la risa.

- ¿De qué crónica medieval te has escapado? Pareces un caballero andante
Veo que se le pasa el enfado. Sus ojos se dulcifican, su expresión se vuelve mas cálida y en sus labios parece esbozarse una sonrisa.

- No lo creo, _____(tn) Un caballero oscuro, quizá - Me dice con su sonrisa burlona, cabeceando - ¿Cenaste ayer?
Su tono es acusador. Niego con la cabeza. ¿Qué gran pecado he cometido ahora? Se le tensa la mandíbula, pero su rostro sigue impasible.

- Tienes que comer. Por eso te pusiste tan mal. De verdad, es la primera norma cuando bebes - Se pasa la mano por el pelo, pero ahora porque esta muy nervioso.
- ¿Vas a seguir riñéndome?
- ¿Estoy riñéndote?
- Creo que si
- Tienes suerte de que solo te riña
- ¿Qué quieres decir?
- Bueno, si fueras mía, después del numerito que montaste ayer no podrías sentarte en una semana. No cenaste, te emborrachaste y te pusiste en peligro.
Cierra los ojos. Por un instante el terror se refleja en su rostro y se estremece. Cuando abre los ojos, me mira fijamente

- No quiero ni pensar lo que podría haberte pasado.
Lo miro con expresión ceñuda. ¿Qué le pasa? ¿A el qué le importa? Si fuera suya... Bueno, pues no lo soy. Aunque quizá me gustaría serlo. La idea se abre camino entre mi enfado por sus arrogantes palabras. Me ruborizo por culpa de la caprichosa voz de mi conciencia, que da saltos de alegría con una falda hawaiana roja solo de pensar que podría ser suya.

- No me habría pasado nada, estaba con Kate
- ¿Y el fotógrafo? - Me pregunta con brusquedad.
Mmm... José. En algún momento tendré que enfrentarme a el.

- José simplemente se paso de la raya
Me encojo de hombros

- Bueno, la próxima vez que se pase de la raya quizá alguien debería enseñarle modales.
- Eres muy partidario de la disciplina - Le digo entre dientes
- Oh, _____(tn), no sabes cuanto
Cierra un poco los ojos y se ríe perversamente. Me deja desarmada. De repente estoy confundida y enfadada, y al momento estoy contemplando su preciosa sonrisa. Uau... Estoy embelesada, por que no suele sonreír. Casi olvido lo que esta diciéndome

- Voy a ducharme. A no ser que prefieras ducharte tu primero...
Ladea la cabeza, todavía sonriendo. El corazón me late a toda prisa y el bulbo raquídeo se niega a hacer las conexiones oportunas para que respire. Su sonrisa se hace más amplia. Se acerca a mi, se inclina y me pasa el pulgar por la mejilla y por el labio inferior.

- Respira ______(tn) - Me susurra. Y luego se incorpora y se aparta - En quince minutos traerán el desayuno. Tienes que estar muerta de hambre.
Entra en el cuarto de baño y cierra la puerta.

Suelto el aire que he estado reteniendo. ¿Por que es tan alucinantemente atractivo? Ahora mismo me metería en la ducha con el. Nunca había sentido algo así por nadie. Se me han disparado las hormonas. Me arde la piel por donde ha pasado su dedo, en la mejilla y el labio. Una incomoda y dolorosa sensación me hace retorcerme. No entiendo esta reacción. Mmm... Deseo. Es deseo. Así se siente el deseo.

Me tumbo sobre las suaves almohadas de plumas. Si fueras mía... Ay, ¿que estaría dispuesta a hacer para ser suya? Es el único hombre que ha conseguido que sienta la sangra recorriendo mis venas. Pero también me pone de los nervios. Es difícil, complejo y poco claro. De pronto me rechaza, mas tarde me manda libros que valen catorce mil dolares, y después me sigue la pista como un acosador. Y pese a todo, he pasado la noche en la suite de su hotel y me siento segura. Protegida. Le preocupo lo suficiente para que venga a rescatarme de algo que equivocadamente creyó que era peligroso. Para nada es un caballero oscuro. Es un caballero blanco con armadura brillante, resplandeciente. Un héroe romántico. Sir Gawain o Sir Lancelot.

Salgo de la cama y brusco frenéticamente mis vaqueros. Se abre la puerta del cuarto de baño y aparece el, mojado y resplandeciente por la ducha, todavía sin afeitar, con una toalla alrededor de la cintura, y ahí estoy yo... en bragas, mirándolo boquiabierta y sintiéndome muy incomoda. Le sorprende verme levantada.

- Si estas buscando tus vaqueros, los he mandado a la lavandería - Me dice con una mirada impenetrable - Estaban salpicados de vomito
- Ah
Me pongo roja, ¿Por qué demonios tiene siempre que pillarme descolocada?

- He mandado a Taylor a comprar otros y unas zapatillas de deporte. Están en esa bolsa.
Ropa limpia. Un plus inesperado.

- Bueno... Voy a ducharme – Musito – Gracias.
¿Qué otra cosa puedo decir? Cojo la bolsa y entro corriendo en el cuarto de baño para alejarme de la perturbadora proximidad de Niall desnudo. El David de Miguel Angel no tiene nada que hacer a su lado.

El cuarto de baño esta lleno de vapor. Me quito la ropa y me meto rápidamente en la ducha, impaciente por sentir el chorro de agua limpia sobre mi cuerpo. Levanto la cara hacia el anhelado torrente. Deseo a Niall Horan. Lo deseo desesperadamente. Es sencillo. Por primera vez en mi vida quiero irme a la cama con un hombre. Quiero sentir sus manos y su boca en mi cuerpo.

Ha dicho que le gusta que sus mujeres estén conscientes. Entonces seguramente si se acuesta con mujeres. Pero no ha intentado besarme, como Paul y José. No lo entiendo. ¿Me desea? No quiso besarme la semana pasada. ¿Le resulto repulsiva? Pero estoy aquí, y me ha traído el. No entiendo a que juega. ¿Qué piensa? Has dormido en su cama toda la noche y no te ha tocado, _____(tn). Saca tus conclusiones. La voz de mi conciencia asoma su fea e insidiosa cara. No le hago caso.

El agua caliente me relaja. Mmm... Podría quedarme debajo del chorro, en este cuarto de baño, para siempre. Cojo el gel, que huele a Niall. Es un olor exquisito. Me froto todo el cuerpo imaginándome que es el quien lo hace, que el me frota este gel que huele de maravilla por el cuerpo, por los pechos, por la barriga y entre los muslos con sus manos de dedos largos. Madre mía. Se me dispara el corazón. Es una sensación muy... Muy placentera.

Llama a la puerta y doy un respingo.

- Ha llegado el desayuno
- Va... Vale - Tartamudeo arrancándome cruelmente de mi ensoñación erótica.
Salgo de la ducha y cojo dos toallas. Con una me envuelvo el pelo al más puro estilo Carmen Miranda, y con la otra me seco a toda prisa obviando la placentera sensación de la toalla frotando mi piel hipersensible.

Abro la bolsa. Taylor me ha comprado no solo unos vaqueros y unas Converse, si no también una blusa azul cielo, calcetines y ropa interior. Sujetador y bragas limpias.

Aunque describirlos de manera tan mundana y utilitaria no les hace justicia. Es lencería de lujo europea, de diseño exquisito. Encaje y seda azul celeste. Uau... Me quedo impresionada y algo intimidada. Y además es exactamente de mi talla. Pues claro. Me ruborizo pensando en el Rapado comprándome estas prendas en una tienda de lencería. Me pregunto a que otras cosas se dedica en sus horas de trabajo.

Me visto deprisa. El resto de la ropa también me queda perfecta. Me seco el pelo con la toalla e intento desesperadamente controlarlo, pero, como siempre, se niega a colaborar. Mi única opción es hacerme una coleta, pero no tengo goma. Debo de tener una en el bolso, pero a saber donde esta. Respiro hondo. Ha llegado el momento de enfrentarse al señor Turbador.
Me alivia encontrar la habitación vacía. Busco mi bolso, pero no esta por aquí. Vuelvo a respirar hondo y voy a la sala de estar de la suite. Es enorme. Hay una lujosa zona para sentarse, llena de sofás y blandos cojines, una sofisticada mesita con una pila de grandes libros ilustrados, una zona de estudio con el ultimo modelo de iMac y una enorme televisión de plasma en la pared. Niall esta sentado a la mesa del comedor, al otro extremo de la sala, leyendo el periódico. La estancia es más o menos del tamaño de una cancha de tenis. No es que juegue al tenis, pero he ido a ver jugar a Kate varias veces. ¡Kate!

- Mierda, Kate - Digo con voz ronca
Niall alza los ojos hacia mi.

- Sabe que estás aquí y que sigues viva. Le he mandado un mensaje a Elliot - Me dice con cierta sorna
Oh, no. Recuerdo su ardiente baile de ayer, sacando partido a todos sus movimientos exclusivos para seducir al hermano de Niall Horan, nada menos. ¿Qué va a pensar de que este aquí?

Nunca he pasado una noche fuera de casa. Está todavía con Elliot.
Solo ha hecho algo así dos veces, y las dos me ha tocado aguantar el espantoso pijama rosa durante una semana cuando cortaron. Va a pensar que también yo me he enrrollado con Niall.

Niall me mira impaciente. Lleva una camisa blanca de lino con el cuello y los puños desabrochados.

- Siéntate - Me ordena, señalando hacia la mesa
Cruzo la sala y me siento frente a el, como me ha indicado. La mesa esta llena de comida.

- No sabía lo que te gusta, así que he pedido un poco de todo.
Me dedica una media sonrisa a modo de disculpa.

- Eres un despilfarrador - Murmuro apabullada por la cantidad de platos, aunque tengo hambre.
- Lo soy - Dice en tono culpable
Opto por tortitas, sirope de arce, huevos revueltos y beicon.

Niall intenta ocultar una sonrisa mientras vuelve la mirada a su tortilla. La comida esta deliciosa.

- ¿Té? - Me pregunta
- Si, por favor
Me tiende una pequeña tetera llena de agua caliente y en el platillo hay una bolsita de Twinings English Breakfast. Vaya, se acuerda del té que me gusta.

- Tienes el pelo mojado - Me regaña
- No he encontrado el secador - Susurro incómoda
No lo he buscado.

Niall aprieta los labios, pero no dice nada

- Gracias por la ropa
- Es un placer ______(tn). Este color te sienta muy bien
Me ruborizo y me miro fijamente los dedos.

- ¿Sabes? Deberías aprender a encajar los piropos - Me dice en tono fustigador
-Debería darte algo de dinero por la ropa

Me mira como si estuviera ofendiéndolo. Sigo hablando.

- Ya me has regalado los libros, que no puedo aceptar, por supuesto. Pero la ropa... Por favor, dejame que te la pague - Le digo intentando convencerlo con una sonrisa
- ______(tn), puedo permitírmelo, créeme
- No se trata de eso. ¿Por que tendrías que comprarme esta ropa?
- Porque puedo.
Sus ojos despiden un destello malicioso.

- El hecho de que puedas no implica que debas - Le respondo tranquilamente
Me mira alzando una ceja, con ojos brillantes, y de repente me da la sensación de que estamos hablando de otra cosa, pero no se de qué. Y eso me recuerda...

- ¿Por qué me mandaste los libros Niall? - Le pregunto en tono suave.

Deja los cubiertos y me mira fijamente, con una insondable emoción ardiendo en sus ojos. Maldita sea... Se me seca la boca.

- Bueno, cuando casi te atropelló el ciclista... Y yo te sujetaba entre mis brazos y me mirabas diciéndome: "Bésame, bésame, Niall"... - Se calla un instante y se encoge de hombros - Bueno, creí que te debía una disculpa y una advertencia - Se pasa una mano por el pelo - _____(tn), no soy un hombre de flores y corazones. No me interesan las historias de amor. Mis gustos son muy peculiares. Deberías mantenerte alejada de mi - Cierra los ojos, como si se negara a aceptarlo - Pero hay algo en ti que me impide apartarme. Supongo que ya lo habías imaginado.
De repente ya no siento hambre. ¡No puede apartarse de mi!

- Pues no te apartes – Susurro.
Se queda boquiabierto y con los ojos como platos.

- No sabes lo que dices
- Pues explicámelo
Nos miramos. Ninguno de los dos toca la comida.

- Entonces si que vas con mujeres... - Le digo
Sus ojos brillan divertidos.

- Si, ____(tn), voy con mujeres.
Hace una pausa para que asimile la información y de nuevo me ruborizo. Se ha vuelto a romper el filtro que separa mi cerebro de la boca. No puedo creerme que haya dicho algo así en voz alta.

- ¿Qué planes tienes para los próximos días? - Me pregunta en tono suave
- Hoy trabajo, a partir del mediodía. ¿Qué hora es? - Exclamo asustada
- Poco mas de las diez. Tienes tiempo de sobra. ¿Y mañana?
Ha colocado los codos sobre la mesa y apoya la barbilla en sus largos y finos dedos.

- Kate y yo vamos a empezar a empaquetar. Nos mudamos a Seattle el próximo fin de semana, y yo trabajo en Clayton's toda esta semana.
- ¿Ya tenéis casa en Seattle?
- Si.
- ¿Dónde?
- No recuerdo la dirección. En el distrito de Pike Market.
- No está lejos de mi casa. - Dice sonriendo - ¿Y en que vas a trabajar en Seattle?
¿Dónde quiere ir a parar con todas estas preguntas? El santo inquisidor Niall Horan es casi tan pesado como la santa inquisidora Katherine Kavanagh

- He mandado solicitudes a varios sitios para hacer practicas. Aun tienen que responderme
- ¿Y a mi empresa, como te comente?
Me ruborizo... Pues claro que no.

- Bueno... no.
- ¿Que tiene de malo mi empresa?
- ¿Tu empresa o tu "compañía"?-le pregunto con una risa maliciosa.
- ¿Está riéndose de mi señorita Steele?
Ladea la cabeza y creo que parece divertido, pero es difícil saberlo. Me ruborizo y desvío la mirada hacia mi desayuno. No puedo mirarlo a los ojos cuando habla en ese tono.

- Me gustaría morder ese labio - Susurra turbadoramente.
No soy consciente de que estoy mordiéndome el labio inferior. Tras un leve respingo, me quedo boquiabierta. Es lo mas sexy que me han dicho nunca. El corazón me late a toda velocidad y creo que estoy jadeando. Dios mio, estoy temblando, totalmente perdida, y ni siquiera me ha tocado. Me remuevo en la silla y busco su impenetrable mirada.

- ¿Por qué no lo haces? - Le desafío en voz baja
- Porque no voy a tocarte, _____(tn)... No hasta que tenga tu consentimiento por escrito - Me dice esbozando una ligera sonrisa
¿Qué?

- ¿Qué quieres decir?
- Exactamente lo que he dicho
Suspira y mueve la cabeza, divertido pero también impaciente

- Tengo que mostrártelo, _____(tn) ¿A que hora sales del trabajo esta tarde?
- A las ocho
- Bien, podríamos cenar en mi casa de Seattle esta noche o el sábado que viene y te lo explico. Tu decides.
- ¿Por qué no puedes decírmelo ahora?
- Porque estoy disfrutando de mi desayuno y de tu compañía. Cuando lo sepas, seguramente no querrás volver a verme.
¿Que significa todo esto? ¿Trafica con niños de algún recóndito rincón del mundo para prostituirlos? ¿Forma parte de alguna peligrosa banda criminal mafiosa? Eso explicaría por que es tan rico. ¿Es profundamente peligroso? ¿Es impotente? Seguro que no... Podría demostrármelo ahora mismo. Me ruborizo pensando en todas las posibilidades. Esto no me lleva a ninguna parte. Me gustaría resolver el enigma de Niall Horan cuanto antes. Si eso implica que su secreto es tan grave que no voy a querer volver a saber nada de el, entonces, la verdad, sera todo un alivio. ¡No te engañes! me grita la voz de mi conciencia. Tendrá que ser algo muy malo para que salgas corriendo.

- Esta noche.
Levanta una ceja.

- Como Eva, quieres probar cuanto antes el fruto del árbol de la ciencia.
Suelta una risa maliciosa.

- ¿Está riéndose de mi señor Horan? - Le pregunto en tono suave. Pedante gilipoyas
Me mira entornando los ojos y saca su IPhone 5. Pulsa un numero.

- Taylor, voy a necesitar el Charlie Tango
¡Charlie Tango! ¿Quién es ese?

- Desde Portland a... Digamos las ocho y media... No, se queda en el Escala... Toda la noche.
¡Toda la noche!

- Si. Hasta mañana por la mañana. Pilotara de Portland a Seattle.
¿Pilotara?

- Piloto disponible desde las diez y media.
Deja el teléfono en la mesa. Ni por favor, ni gracias.

- ¿La gente siempre hace lo que les dices?
- Suelen hacerlo si no quieren perder su trabajo - Me contesta inexpresivo
- ¿Y si no trabajan para ti?
- Bueno, puedo ser muy convincente, ______(tn). Deberías terminarte el desayuno. Luego te llevare a casa. Pasare a buscarte por Clayton's a las ocho, cuando salgas. Volaremos a Seattle.
Parpadeo.

- ¿Volaremos?

- Si. Tengo un helicóptero.
Lo miro boquiabierta. Segunda cita con el misterioso Niall Horan. De un café a un paseo en helicóptero. Uau.

- ¿Iremos a Seattle en helicóptero?
- Si
- ¿Por qué?
Sonríe perversamente.

- Porque puedo. Termínate el desayuno.
¿Como voy a comer ahora? Voy a ir a Seattle en helicóptero con Niall Horan. Y quiere morderme el labio... Me estremezco al pensarlo.

- Come - Me dice bruscamente - ______(tn), no soporto tirar la comida... Come.
- No puedo comerme todo esto - Digo mirando lo que queda en la mesa
- Cómete lo que hay en tu plato. Si ayer hubieras comido como es debido, no estarías aquí y yo no tendría que mostrar mis cartas tan pronto.
Aprieta los labios. Parece enfadado.

Frunzo el ceño y miro la comida que hay en mi plato, ya fría. Estoy demasiado nerviosa para comer, Niall, ¿no lo entiendes? Explica la voz de mi conciencia. Pero soy demasiado cobarde para decirlo en voz alta, sobre todo cuando parece tan hosco.

Mmm... Como un niño pequeño. La idea me parece divertida.

- ¿Qué te hace tanta gracia? - Me pregunta
Como no me atrevo a decírselo, no levanto los ojos del planto. Mientras me como el ultimo trozo de tortita, alzo la mirada. Me observa con ojos escrutadores.

- Buena chica - Me dice - Te llevaré a casa en cuanto te hayas secado el pelo. No quiero que te pongas enferma.
Sus palabras tienen algo de promesa implícita. ¿Qué quiere decir? Me levanto dela mesa. Por un segundo me pregunto si debería pedirle permiso, pero descarto la idea. Me parece que sentaría un precedente peligroso. Me dirijo a su habitación, pero una idea me detiene.

- ¿Dónde has dormido?
Me vuelvo para mirarlo. Está todavía sentado a la mesa del comedor. No veo mantas ni sabanas por la sala. Quizá las haya recogido ya.

- En mi cama - Me responde, de nuevo con mirada impasible
- Oh.
- Si, para mi también ha sido toda una novedad - Me dice sonriendo.
- Dormir con una mujer... Sin sexo
Si, digo "sexo". Y me ruborizo , por supuesto.

- No - Me contesta moviendo la cabeza y frunciendo el ceño, como si acabara de recordar algo desagradable - Sencillamente dormir con una mujer.
Coge el periódico y sigue leyendo.

¿Que narices significa eso? ¿Nunca ha dormido con una mujer? ¿Es virgen? Lo dudo, la verdad. Me quedo mirándolo sin terminar de creérmelo. Es la persona mas enigmática que he conocido nunca. Caigo en la cuenta de que he dormido con Niall Horan y me daría cabezazos contra la pared. ¿Cuanto habría dado por estar consciente y verlo dormir? Verlo vulnerable. Me cuesta imaginarlo. Bueno, se supone que lo descubriré todo esta misma noche.

Ya en el dormitorio, busco en una cómoda y encuentro el secador. Me seco el pelo como puedo, dándole forma con los dedos. Cuando he terminado, voy al cuarto de baño. Quiero cepillarme los dientes. Veo el cepillo de Niall. Seria como metérmelo a el en la boca. Mmm... Miro rápidamente hacia la puerta, sintiéndome culpable, y toco las cerdas del cepillo. Estan húmedas. Debe de haberlo utilizado ya. Lo cojo a toda prisa, extiendo pasta de dientes y me los cepillo en un santiamén. Me siento como una chica mala. Resulta muy emocionante.

Recojo la camiseta, el sujetador y las bragas de ayer, los meto en la bolsa que me ha traído Taylor y vuelvo a la sala de estar a buscar el bolso y la chaqueta. Para mi gran alegría, llevo una goma de pelo en el bolso. Niall me observa con expresión impenetrable mientras me hago una coleta. Noto como sus ojos me siguen mientras me siento a esperar que termine. Esta hablando con alguien por su IPhone 5.

- ¿Quieren dos?... ¿Cuánto van a costar?... Bien, ¿y que medidas de seguridad tenemos allí?... ¿Irán por Suez?... ¿Ben Sudan es seguro?... ¿Y cuándo llegan a Darfur?... De acuerdo, adelante. Mantenme informado de como van las cosas
Cuelga.

- ¿Estás lista? - Inquiere
Asiento. Me pregunto de que iba la conversación. Se pone una americana azul marino de raya diplomática, coge las llaves del coche y se dirige a la puerta.

- Usted primero señorita Steele - Murmura abriéndome la puerta.
Tiene un aspecto elegante aunque informal.

Me quedo mirándolo un segundo mas de la cuenta. Y pensando que he dormido con el esta noche, y que, pese a los tequilas y las vomiteras, sigue aquí. No solo eso, sino que ademas quiere llevarme a Seattle. ¿Por qué a mi? No lo entiendo. Cruzo la puerta recordando sus palabras: "Hay algo en ti..." Bueno, el sentimiento es mutuo, señor Horan, y quiero descubrir cual es tu secreto.

Recorremos el pasillo en silencio hasta el ascensor. Mientras esperamos, levanto un instante la cabeza hacia el, que esta mirándome de reojo. Sonrío y el frunce los labios.

Llega el ascensor y entramos. Estamos solos. De pronto por alguna inexplicable razón, probablemente por estar tan cerca en un lugar tan reducido, la atmósfera entre nosotros cambia y se carga de eléctrica y excitante anticipación. Se me acelera la respiración y el corazón me late a toda prisa. Gira un poco la cara hacia mi con ojos totalmente impenetrables. Me muerdo el labio.

- A la mierda el papeleo – Brama
Se abalanza sobre mi y me empuja contra la pared del ascensor. Antes de que me de cuenta, me sujeta las dos muñecas con una mano, me las levanta por encima de la cabeza y me inmoviliza contra la pared con las caderas. Madre mía. Con la otra mano me agarra del pelo, tira hacia abajo para levantarme la cara y pega sus labios a los míos. Casi me hace daño. Gimo, lo que le permite aprovechar la ocasión para meterme la lengua y recorrerme la boca con experta pericia. Nunca me han besado así. Mi lengua acaricia tímidamente la suya y se una a ella en una lenta y erótica danza de roces y sensaciones, de sacudidas y empujes. Levanta la mano y me agarra la mandíbula para que no mueva la cara. Estoy indefensa, con las manos unidas por encima de la cabeza, la cara sujeta y sus caderas inmovilizándome. Siento su erección contra mi vientre. Dios mio... Me desea. Niall Horan, el dios griego, me desea y yo lo deseo a el, aquí... Ahora en el ascensor.

- Eres... Tan... Dulce - Murmura entrecortadamente
El ascensor se detiene, se abre la puerta y en un abrir y cerrar de ojos me suelta y se aparta de mi. Tres hombres trajeados nos miran y entran sonriéndose. Me late el corazón a toda prisa. Me siento como si hubiera subido corriendo por una gran pendiente. Quiero inclinarme y sujetarme las rodillas, pero seria demasiado obvio.

Lo miro. Parece absolutamente tranquilo, como si hubiera estado haciendo el crucigrama del Seattle Times. Que injusto. ¿No le afecta lo mas mínimo mi presencia? Me mira de reojo y deja escapar un ligero suspiro. Vale, le afecta, y la pequeña diosa que llevo dentro menea las caderas y baila una zamba para celebrar la victoria. Los hombres de negocios se bajan en la primera planta. Solo nos queda una.

- Te has lavado los dientes - Me dice mirándome fijamente
- He utilizado tu cepillo
Sus labios esbozan una media sonrisa

- Ay, _____(tn) Steele, ¿qué voy a hacer contigo?
Las puertas se abren en la planta baja, me coge de la mano y tira de mi.

- ¿Que tendrán los ascensores? - Murmura para si mismo cruzando el vestíbulo a grandes zancadas.
Lucho por mantener su paso, porque todo mi raciocinio se ha quedado desparramado por el suelo y las paredes del ascensor numero 3 del hotel Heathman.

Edit

***

¡Hola lectoras! Me paso por aquí para deciros que siento subir tan tarde el capítulo pero fui a la playa. Y me fue imposible, subir antes. Porque llegué tarde. Seguidme en twitter (@cincoidiotasytu). Gracias por leer os amo.